Sigue siendo uno de los nombres que más respeto y reputación acumulan dentro del panorama europeo, incluso en tiempos en los que el concepto de los compactos deportivos haya quedado completamente apartado de la mente de los compradores, pero el Volkswagen Golf GTI sigue queriendo ser el coche que da forma a su segmento y es, realmente y en la cabeza de los aficionados, el compacto deportivo ideal por la relación entre prestaciones, costes y comodidad.
Mucho se ha hablado del lanzamiento de los Volkswagen ID. Polo, ID.3 Neo y demás coches eléctricos de los de Wolfsburgo, que son los que más atención comercial acaparan, pero con estas líneas nos queremos centrar en saber qué ofrece a día de hoy el Volkswagen Golf GTI más básico que se puede comprar en España y, con ello, saber si se trata de una buena compra.
No podemos, realmente, dejar su precio para el final, ya que es lo que determina en gran medida si está o no dentro del paraguas que marca nuestro presupuesto. Actualmente, el Golf GTI estándar parte desde 42.275 euros, un precio que, aunque alto, muestra una rebaja de casi 4.000 euros con respecto a los 45.985 euros que llegó a costar y, además, ha aumentado la potencia desde los 245 CV que entregaba el restyling de la octava generación a los 265 CV que entrega el 2.0 TSI en el siguiente escalón de potencia. Se trata de un coche, por tanto, algo más potente y barato de lo que era hace escasos meses.
Como viene siendo habitual en este tipo de coches y más aún dentro de las marcas europeas, la versión de acceso trae de serie unas llantas que se antojan algo injustas para lo que, creemos, que debería ser la estética del Golf GTI. En este caso se denominan Richmond y, honestamente, creo que merece la pena pagar los 835 euros extra para dar el salto a las Queenstown, con el diseño de dial telefónico que tan característico se ha convertido en las llantas de los GTI de Volkswagen.
En cuanto a la pintura, el color de serie es un simple blanco sin brillo metalizado. De hecho, Volkswagen lo denomina Blanco, y punto y es lo que durante muchos años ha sido el Blanco Candy de Volkswagen, realmente. Siempre he opinado que un GTI debe ser de color blanco o rojo, y teniendo el segundo un sobreprecio de 940 euros, creo que apostaría antes por el primero o, en caso de querer algo más especial, por el Blanco Perlado, que cuesta 1.205 euros. En cualquier caso, la parte negativa del rojo (Rojo, Rojo, lo llaman los alemanes) es que los acentos en el mismo color de toda la decoración de esta versión pierden protagonismo. En el interior, la genial tapicería de estilo escocés (o tartán, como la denominan los aficionados) marca la pauta (ya no hay opción de tapicería de piel).
Mecánicamente, el EA888 del Grupo Volkswagen va unido exclusivamente a un cambio automático de doble embrague y 7 relaciones: se perdió definitivamente el cambio manual en el Golf GTI, al menos de momento. El 0 a 100 lo logra en 5,9 segundos, alcanza los 250 km/h y homologa un consumo medio de 7 litros. Para muchos, este último dato apenas cobrará relevancia, pero en cambio sí que lo hará para quien lo valore de verdad, ya que la gracia del Golf GTI siempre ha sido ser un coche que se pueda utilizar a diario con ese acento deportivo que lo ha caracterizado desde la primera generación, y poder lograr consumos que se moverán más bien en el entorno de los 8 litros circulando a ritmo del tráfico me parece muy acertado.
Por encima queda el Golf GTI Clubsport que, con un precio de salida de 46.200 euros, eleva su precio a lo que era antes la tarifa de salida del modelo. Llega hasta 300 CV y rebaja el 0 a 100 hasta los 5,6 segundos, pero la gracia es que, más allá de unas pingües diferencias estéticas, cuenta con ajustes técnicos que lo convierten, a mi modo de ver y sin perder el confort que lo caracteriza, en el verdadero Golf GTI de 2026. Es decir, en un compacto deportivo en lugar de un compacto con acento deportivo.
Los cambios más importantes están en un sistema de frenos de 18 pulgadas en lugar del de 17 pulgadas del GTI convencional, una calibración específica del diferencial delantero electrónico y una gestión dinámica propia para lograr una conducción más depurada. También suma el modo de conducción Special, desarrollado para Nürburgring, con ajustes específicos para la suspensión adaptativa DCC y el resto de sistemas electrónicos.
A ello se añade la posibilidad de equipar el paquete Race, que eleva la velocidad máxima de 250 a 267 km/h e incluye la opción de montar un escape Akrapovič. Son diferencias que pueden parecer menores sobre el papel, pero que convierten al Clubsport en un coche claramente más especializado y prestacional. Por esto mismo, más que un Golf con algo más de potencia, se trata de la versión que mejor representa el lado deportivo de la actual gama Golf.
Con todo lo anterior y dada la diferencia de precio, yo mismo me iría antes a por un Clubsport que a por un GTI convencional, más aún cuando el Ford Focus ST ha desaparecido completamente del mapa. Es cierto que nos acercamos peligrosamente a la cota de los 50.000 euros y que, sin rastro alguno de electrificación, no es una compra marcada por la lógica, pero con sus casi 380 litros de maletero y cinco puertas puede haber peores decisiones.










