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Opinión

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Las prebendas automovilísticas de los políticos españoles

El periodista Daniel Montero Bejerano publicó el mes pasado un interesantísimo libro titulado “La Casta. El increíble chollo de ser político en España” (Ed. La Esfera de los Libros), similar a uno que se publicó en Italia el año pasado y que conmocionó (al menos durante un cuarto de hora) a la opinión pública italiana al narrar, con pelos y señales, el despilfarro de los políticos con el dinero de todos los contribuyentes.

Como esto es en un blog de coches, me limitaré a extraer de la larga lista solo las prebendas que disfrutan los políticos españoles en relación con el automóvil. Auténticos chollos que claman al cielo pero que, tristemente, solo son un capítulo banal en el interminable e injustificable catálogo de regalías que se autoadjudican los políticos nacionales.

Coches: el lujo de muchos dirigentes autonómicos les lleva a sentar sus posaderas en automóviles de más de 100.000 euros. Gallardón, el alcalde de Madrid, se mueve en un Audi A8 blindado de 591.624 euros. Fue contratado en leasing hasta 2011, así que el alcalde gasta 150.000 euros al año del bolsillo de sus ciudadanos para moverse por la ciudad y alrededores.

Catorce de los diecisiete presidentes autonómicos usan Audi. El valenciano Francisco Camps tiene varios a su disposición (esa comunidad dispone de 200 vehículos para sus altos cargos, la mayoría de ellos Volvo S80 de 40.000 euros), lo mismo que sucedía con Chaves en Andalucía, cuyo Gobierno cuenta con 234 coches oficiales.

Multas: ¿Adivinas quién paga de su bolsillo las multas que la DGT impone a los políticos? ¿Y quién además las paga con recargo?

Taxis: la comodidad de sus señorías para hacer su trabajo es tal que el Congreso regala a los que no disponen de coche propio una tarjeta personalizada con un saldo de 250 euros mensuales para que viajen en taxi por Madrid. (¿Por qué no un bono-bus?).

Horas extra: en 2008 el Gobierno de La Rioja pagó 200.000 euros extras a sus conductores. Realizaron 870.182 kilómetros, unos 2.300 al día, lo suficiente para cruzar tres veces España de este a oeste. Un gasto curioso ya que es la comunidad más pequeña del país y que su población es inferior a la de cualquier ciudad dormitorio de Madrid. El uso de coches oficiales para asuntos particulares es una práctica tan común como soterrada.

Estos políticos son los que se empeñan en invitarnos a que usemos el transporte público en vez del coche particular. Además de estos coches, también tenemos que pagar impuestos por todo lo que tenga que ver con nuestro modesto automóvil: Impuesto de Matriculación, Impuesto de Circulación, impuestos sobre carburantes, Impuesto de Transmisiones Patrimoniales en la compra-venta de coches de segunda mano, tasas por aparcar, tasas por renovación del permiso de conducir, revisiones en la ITV

Vía: burbuja.info Fotos: 20 minutos, elmundo.es En Diariomotor: Atención políticos: BMW reduce su flota de coches de representación I Aumentan los impuestos a los carburantes