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Seguridad Vial

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Sistemas de seguridad: el ABS

David Villarreal | @davidvillarreal | 1 Jul 2010

Mucha gente cuando se compra un coche y revisa la lista de equipamiento se encuentra un tanto confundida al ver toda una avalancha de siglas, ABS, ESP, EBD, TSC, TC… Estoy convencido de que en la mayoría de los casos el cliente no entiende su significado, es más, estoy seguro de que más de uno renunciaría a toda esta ristra de letras que para él no tiene aparentemente ningún sentido. Por suerte para ellos estos sistemas están ahí y a lo largo de la vida útil de su vehículo marcarán la diferencia en más de un momento entre un incidente sin más y un accidente de mayor o menor gravedad.

Ayer asistía a un curso de conducción aplicado a la seguridad, del que otro día os hablaré. Allí un grupo de aproximadamente 16 periodistas, casi todos del sector del automóvil. Nos enfrentábamos a una prueba sencilla y muy típica, la frenada asimétrica, que no consiste en otra cosa que en practicar una frenada de emergencia en un trazado dividido en dos partes (una más deslizante que la otra) y que habitualmente se riega con agua para que la diferencia de adherencia sea aún mayor.

Habitualmente una presentación o prueba de un coche va acompañada de esta prueba. Realmente no sé que sentido tiene hoy en día hacerlo, dado que todos los coches del mercado ya incorporan ABS y consiguen resolverla con efectividad. Pero en este caso contábamos con dos compactos actuales, uno de los cuales había sido modificado (me imagino que quitando fusibles) para desactivar todos los sistemas, incluido el ABS.

En un primer momento el objetivo de la prueba era practicar la frenada de emergencia ejerciendo toda la presión sobre el freno posible y sin aplicar corrección alguna. Frenando desde unos 60 km/h (no más) nuestro coche se giraba por completo y era prácticamente ingobernable. Si la frenada se hubiera producido en la vida real y delante hubiéramos tenido un obstáculo (el coche que sale sin mirar de un aparcamiento, el niño que se cruza sin mirar) el accidente no hubiera sido evitable.

Un instructor nos explicó como actuar en esa situación para corregir la trayectoria antes de que perdamos el control (un pequeño contravolante) y evitar el bloqueo de las ruedas (soltando freno suavemente), esto último es precisamente lo que hace el ABS. Os puedo decir que incluso con las indicaciones del instructor y teniendo ocasión de practicar varios intentos, de los 16 excepto el propio instructor y una o dos honrosas excepciones (yo no fui una de ellas) ninguno más fuimos capaces de salvar la situación.

Los organizadores muy inteligentemente dejaron para el final la prueba del vehículo con ABS. La sorpresa fue mayúscula cuando pudimos comprobar que incluso maltratando el volante en plena frenada, la prueba de la frenada asimétrica con un sistema de ABS es prácticamente coser y cantar: el coche mantiene en todo momento la trayectoria y se detiene sin recorrer más metros de los necesarios.

Lo sorprendente es que aún habrá quien siga aferrándose a falsos mitos de antaño para despotricar contra el ABS y otros sistemas, asegurando por ejemplo que la frenada se alarga. Una afirmación para nada cierta, dado que si no existe ninguna avería, el ABS únicamente actúa cuando una falta de adherencia de los neumáticos en el asfalto podrían provocar un bloqueo de las ruedas y por lo tanto producir la pérdida total del control y no resolver el conflicto que pretendíamos solucionar frenando (evitar un obstáculo).

Nota: las fotografías son de archivo y no tienen por qué ser necesariamente del curso de conducción que comentaba al principio.

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