Chrysler TC by Maserati

 |  @davidvillarreal  | 

Aún son muchos los que tienen sus dudas acerca de los beneficios que podría reportarle tanto a Chrysler como a Maserati, filial de Fiat, el acuerdo existente entre los dos grandes grupos automovilísticos italiano y estadounidense. Ya sabemos que Maserati trabaja en una nueva berlina de acceso “económica” que probablemente aprovechará la plataforma común Chrysler-Fiat del nuevo Chrysler 300C. Sea como fuere, ésta no será ni mucho menos la primera vez que Chrysler y Maserati trabajen codo con codo para desarrollar un nuevo automóvil.

Nos remontamos a los años 80. Los tiempos en que Lee Iacocca dirigía Chrysler y Alejandro de Tomaso era propietario de la marca Maserati. Ambos habían establecido una relación de amistad mucho antes gracias a las estrechas relaciones establecidas con Ford (dónde trabajó Iacocca) en el desarrollo del De Tomaso Pantera. Dicha amistad culminó con un deportivo descapotable común desarrollado entre Chrysler y Maserati, que más tarde se conocería como Chrysler TC by Maserati.

En 1985 comenzaba su desarrollo bajo el nombre Q-coupe. Tras algunos cambios se presentaba y se lanzaba al mercado en 1987 con el nombre Lido, el verdadero nombre de Lee Iacocca. Tras un lanzamiento fallido, en 1988 se presentaba de nuevo como Chrysler TC by Maserati, un nombre que era lo suficientemente explicito como para mostrar qué marcas habían sido las responsables de su desarrollo.

Pero el lanzamiento fallido de 1987 no auguraba nada bueno. Ni la crítica de la prensa ni los compradores supieron apreciar el valor del Chrysler TC by Maserati. Es más, muchos se apresuraron a asegurar que la diferencia de 13.505$ entre el Chrysler LeBaron GTC Convertible era demasiado grande como para salvar las escasas diferencias existentes entre uno y otro modelo.

Se llegó a comercializar con varios motores. El más común fue el Mitsubishi V6 de 141 CV y un 2.2 Turbo de cuatro cilindros en línea de Chrysler de 160 CV. El más prestacional fue un motor DOHC 2.2 Turbo con 200 CV.

Desde el principio fue un modelo que no tuvo muy buena aceptación. Sólo se comercializó en 300 concesionarios Chrysler, con un precio base de 33.000$. El primer año se llegaron a vender 3.764 unidades, el segundo 1.900 y el tercero y último apenas 1.636. Definitivamente cesaba su producción después de haberse fabricado no más de 7.300 unidades.

Vía: Wikipedia | Enrico’s Maserati Pages
En Diariomotor: Más detalles del futuro modelo de acceso de Maserati

Lee a continuación: Chrysler JX Concept Coupé, un exótico y único pick-up de 1999

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  • Joder, es que tampoco es que sus motores fueran como para dar palmas, y yo he visto un LeBaron varias veces y el coche está bien por distinto, aquí en España, pero creo que con esa diferencia de precios y las motorizaciones es normal que no tuviera gran aceptación. y por cierto, los asientos parece que se han tirado 3 horas en una bañera!

  • Después de leer esto desconfío aún más de la estrategia de Chrysler y Fiat. La idea de vender un 300C o un Delta “remarcado” no me parece del todo efectiva…

  • Pingback: Prototipo clásico: Lamborghini Portofino (1987) — Diariomotor()

  • Una de las mejores alianzas corporativas, me enctanta el TC, es una lástima que se vendieran tan pocos, pero si me encuentro uno, estaré cerca para comprarlo a cualquier precio