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Renault Sport Spider (1995), el ultraligero francés

A lo largo de su historia marcas de automóviles generalistas tradicionalmente dedicadas a turismos más o menos prácticos en algún momento han encontrado la posibilidad de construir vehículos mucho más pasionales. Vehículos que cuentan sus ventas por cientos, a diferencia de compactos y utilitarios que a lo largo de varias generaciones pueden superar el millón. Ese es precisamente el caso del deportivo del que os queremos hablar hoy, el Renault Sport Spider de 1995.

La idea de lanzar un deportivo ligero surgía a comienzos de los años 90. Tras el vacío dejado por el emblemático R5 Turbo, Renault quería regresar por sus fueros con un vehículo radical, que atrayese las miradas de todos y que estuviese destinado tanto para su disfrute en carretera pública como la competición en circuito. El Renault Sport Spider salía de la línea de producción de Alpine en Dieppe a finales de 1995, animado por el éxito de las victorias conseguidas por el equipo Williams-Renault. Al cierre de su vida comercial, en 1997, se habían fabricado y vendido 1.726 unidades de este deportivo tan peculiar.

Se empleó un chasis de aluminio y paneles de plástico para la carrocería con el objetivo de ahorrarse unos kilogramos. Así como se diseñó directamente para carecer de cualquier tipo de techo, ni rígido, ni de lona, únicamente contaba con una jaula de seguridad para proteger a los ocupantes en caso de vuelco. Por no tener, en sus inicios no tenía ni luna delantera, con lo cual tanto el piloto como su acompañante debían ir ataviados con el correspondiente casco. Más tarde se introduciría una socorrida luna anterior que salvase este inconveniente.

Las puertas empleaban un sistema de apertura de mariposa, es decir, en diagonal mediante un sistema similar al popularizado por Lamborghini. Este juguetito biplaza marcaba en la báscula únicamente 930 kilogramos. Os podéis imaginar que no fue poco el entusiasmo que despertó el Renault Sport Spider en prensa, aficionados y el público en general que podía interesarse en adquirir uno.

Radical y sin demasiadas concesiones al confort. El Renault Sport Spider carecía de dirección asistida, ABS, climatizador y cualquier otro tipo de calefacción o aire acondicionado. A fin de cuentas no estaba pensado para el día a día, ni para ser práctico ni cómodo, sino extremadamente divertido para los que nos gusta la velocidad y de lo más práctico para aficionados de trackday. De serie contaba con asientos de tipo bucket y pedales ajustables, eso junto a su puesto de conducción extremadamente bajo, facilitaba a su piloto la posición ideal para practicar una conducción deportiva.

Pero ahora hablemos de su mecánica. Este deportivo biplaza fue dotado del motor F7R de 2.0 litros y 16 válvulas de Renault, el mismo que daba vida al Renault Clio Williams, y que en el Spider homologaba 148 CV de potencia. Lo cual no estaba nada mal dadas sus dimensiones y peso.

El Renault Sport Spider también tuvo ocasión de hacer sus pinitos en los circuitos, concretamente en algunos campeonatos monomarca organizados por Renault en los que se empleó un deportivo ataviado con una nueva y más efectiva jaula de seguridad, un motor optimizado hasta los 210 CV de potencia y más ligero, con tan sólo 854 kilogramos, transmisión secuencial de 6 velocidades, una velocidad punta de 251 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 5.8 segundos.

Fuente: Wikipedia | Swaq Valley | Renault En Diariomotor: Renault Twingo RS vs R5 GT Turbo, vídeo de Fifth Gear | Renault Megane CC | Renault Wind