Ford Mondeo 2.0 TDCi 163 CV Titanium, a prueba (II)

 |  @sergioalvarez88  | 

El viernes pasado os introdujimos al Ford Mondeo que estamos probando. Tras el necesario descanso de fin de semana volvemos con fuerza para hablaros de su comportamiento en todo tipo de circunstancias y su aspecto más técnico. Recapitulando, en la primera parte hemos concluido que tiene un diseño exterior muy deportivo y un habitáculo que destaca por su amplitud para todos los pasajeros, y una ergonomía a la altura de las circunstancias, y unos acabados que me han soprendido por su solidez y calidad aparente.

El Ford Mondeo es una berlina grande, mide 4,78 metros de longitud, 1,87 metros de ancho y 1,50 metros de alto. Son medidas más propias de una berlina grande al estilo Audi A6 que de una berlina media, lo que evidencia el crecimiento en tamaño de los vehículos del segmento. Tiene una batalla de nada menos que 2.850 mm y con este propulsor el peso es de 1.557 kg, en la media del segmento. El motor 2.0 TDCi que monta es compartido con el Grupo PSA, y destaca por un nivel de consumos reales contenidos.

El bloque que mueve las ruedas delanteras cubica 1.997 cc y gracias a un turbocompresor de geometría variable, intercooler y filtro de partículas desarrolla 163 CV a 4.000 rpm, cifra acompañada de 340 Nm de par motor máximo entre las 2.000 y las 3.250 rpm. El bloque no es de aluminio al completo y su relación de compresión de 18:1 no es de las mejores del segmento, pero es una base probada con todos los adelantos necesarios para un rendimiento que nos ha parecido sobresaliente al probarlo en el Peugeot RCZ.

Evidencia es que acelera de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos y alcanza una velocidad punta de 220 km/h. Su consumo medio homologado de gasóleo es de 5,3 l/100 km, mientras que en ciclo urbano asciende a 6,4 l/100 km, quedándose en 4,6 l/100 km en el poco exigente ciclo extraurbano NEDC. Con todo, sus emisiones medias de CO2 son de sólo 139 g/km. Con un depósito de combustible de 70 litros, la autonomía real puede superar los 1.000 km sin demasiados cuidados al comportamiento del pie derecho.

Con suspensión independiente en ambos ejes – McPherson delantera y paralelogramo deformable trasero – toda la fuerza del motor pasa al tren delantero mediante una caja de cambios manual de seis relaciones. El equipo de frenado está compuesto por discos delanteros ventilados de 300 mm, mientras que el eje trasero monta discos de 302 mm, pero macizos. Nuestra unidad montaba neumáticos Continental ContiSportContact 3 de medidas 235/45 R19, de corte prestacional y dinámico.

Un barco para las estrecheces urbanas

Con 4,80 metros de largo y casi 1,90 metros de ancho el Ford Mondeo no es un coche hecho para callejear, “bajar” al centro a comprar en el supermercado o buscar aparcamiento en nuestras calles, donde los ayuntamientos se afanan en reducir el número de plazas disponibles. Las razones son variadas, y la primera de ella es la baja postura de conducción, que limita la visibilidad, a pesar de que el coche dispone de buenos retrovisores exteriores y un cristal trasero diáfano.

El morro es muy largo y resulta complicado adivinar donde termina exactamente, por lo que aparcar no es tarea sencilla, aunque en parte estamos ayudados por sensores de aparcamiento delanteros y traseros y una cámara trasera en nuestra unidad. El siguiente problema es que resulta un coche muy poco maniobrable, con un radio de giro grande, superior al de coches de tamaño incluso superior. Ello limita las maniobras en sitios estrechos y requerirá mucho juego de volante en garajes o accesos hechos más bien para coches compactos.

Con todo, es un coche con un aislamiento exterior muy bueno y una suspensión que aún siendo de tarado firme, no resulta incómoda al superar grandes irregularidades del asfalto. El motor 2.0 TDCi se siente algo oprimido en ciudad, no puede demostrar toda su potencia pero permite una circulación todo lo ágil que nos permite el tráfico y el tamaño del coche. Las marchas son largas y no pasaremos de tercera en ciudad, aunque la recomendación de cambio de marcha óptimo quiera hacernos circular muy bajos de vueltas.

Uno de los mejores detalles del motor es que tiene mucha fuerza desde las 1.400 rpm, pudiendo circular de manera tranquila con una importante reserva de fuerza. En cuanto a los consumos, hemos registrado una media de 8,6 l/100 km en un ciclo urbano estándar. Recordemos al Peugeot RCZ 2.0 HDi, que con la misma combinación de motor, neumático y llanta – curiosamente – lograba un consumo en ciudad de 8,3 l/100 km, a pesar de ser más ligero y casi medio metro más corto.

Un coche ideal para largos viajes en vías rápidas

Todas las desventajas del tráfico urbano para una berlina de grandes dimensiones se disipan al afrontar largos viajes interurbanos por vías rápidas. Es reseñable el aislamiento acústico del Ford Mondeo, donde el ruido más presente es sin duda el aerodinámico, o el de rodadura, contando con un firme realmente abrasivo. En condiciones habituales es un coche muy silencioso, al que contribuye que el motor gire a un régimen bajo: unas 2.200 rpm a 120 km/h de marcador y unas 1.800 rpm a 100 km/h de marcador.

El consumo es por tanto una de sus bazas, con una media de 5,7 l/100 km en nuestro ciclo de consumo habitual Getafe-Gijón. Sin embargo, este ciclo de consumo se vió interrumpido por bastantes atascos y un desvío no previsto al centro de la localidad de Tordesillas. Pude hacer otros dos viajes largos, el primero fue Gijón-Logroño por autopistas y sobretodo carreteras nacionales, pasando varios puertos de montaña por medio y subiendo a más de 1.000 metros en varias ocasiones. El resultado fue un gasto de 5,4 l/100 km.

Otro largo recorrido transcurrió entre la localidad riojana de Arnedo y Getafe, dos tercios de autopista a 120 km/h y un tercio de nacionales en estado precario. El resultado fueron 5,2 l/100 km. Podemos hacernos a la idea de que la media de este coche ronda los 5,5 l/100 km y que no es demasiado sensible a diferentes recorridos. Además, el motor responde con mucha celeridad en adelantamientos y las recuperaciones son realmente pan comido con sus 163 CV turbodiésel.

Con la sensación con la que nos quedamos es con el aplomo del que disfruta el Mondeo, inamovible ante baches, con una excelente estabilidad longitudinal. La comodidad de los asientos también ayuda a que los viajes transcurran en un periquete, además de la interesante oferta del equipo de infotainment, que nos permite variadas fuentes de audio, desde entradas USB y auxiliares al conocido CD MP3 o el streaming por Bluetooth desde cualquier teléfono móvil que disponga de la opción.

Prestacional, pero no deportivo

Las prestaciones y dinámica a fondo del Ford Mondeo son curiosas de explicar. Es una berlina con neumáticos de altas prestaciones, una suspensión firme aproximándose a un tarado deportivo en nuestra unidad, pero al mismo tiempo, no resulta un coche ágil. En primer lugar, me ha gustado el propulsor, no tiene sonido a diésel más que al ralentí, acelera de manera silenciosa y tiene una melodía interesante al acercarse a las 5.000 rpm del corte de inyección, sin perder fuerza hasta casi llegar a las 4.800 rpm.

En mi tramo de curvas de control he sometido al Mondeo a las pruebas de comportamiento habituales, determinando que es un coche al que le afectan las inercias de manera bastante importante, especialmente en curvas rápidas, donde su peso lo quiere echar fuera. Sin embargo, entra de manera solícita en las curvas lentas, con un límite de agarre elevado. Ojo al límite de agarre, una peculiaridad de los ContiSportContact 3 es que agarran muchísimo, pero en el instante en el que empiezan a chillar, pierden toda la adherencia.

Y más de un susto me he llevado a causa de estos neumáticos, que ya he probado en tres coches diferentes. Dicho sea eso, es un coche de reacciones seguras, no nos va a sorprender con un sobreviraje a la hora de frenar antes de una curva o al ahuecar en apoyo, tiene un tren trasero bastante poco juguetón. Con todo, es una berlina moderadamente dinámica, con la que es posible divertirse sin excesos subiendo un puerto de montaña o en esas carreteras comarcales desiertas que tanto nos gustan.

El que no es una berlina enfocada abiertamente al dinamismo lo encontramos en detalles como el cambio de marchas, preciso y de buen tacto pero lento, o en la dirección, que no transmite todo lo que debería a pesar de que tiene un tacto pesado muy correcto y es relativamente precisa. En resumen, el Mondeo es un coche de buenas prestaciones, ideal para viajes largos, no muy apto para la ciudad y correcto para divertirse conduciendo, a “nivel usuario”. Mañana hablaremos de equipamiento, rivales, etc.

En Diariomotor: Ford Mondeo, equipamiento y precios | Ford Mondeo 2011

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  • cocochas

    las llantas en vivo son espectaculares