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Peugeot 508 1.6 e-hdi 112 CV Allure, a prueba (II)

Mario Herraiz | @HerraizM | 16 Ene 2012

Arrancamos la segunda parte de la prueba del Peugeot 508 e-hdi 112 caballos con el acabado Allure. Tras la primera parte de la prueba, donde hemos podido conocer los datos oficiales sobre su motor, su diseño exterior o su realmente bien acabado habitáculo, destacando elementos como su salpicadero, la iluminación o lo bien resuelto de cada uno de sus rincones, hoy le toca el turno a la parte dinámica de la prueba.

Accedo a su interior simplemente acercándome al tirador de la puerta, la llave sigue en el bolsillo de mi chaqueta y sin sacarla de ahí, pulso el botón estar mientras mantengo el freno pisado. Se enciende el panel de instrumentos, el motor arranca y suben las agujas. Llega el momento de bajar la palanca hasta la D y ponernos en marcha con este Peugeot.

Como vimos en la primera parte de la prueba su propulsor es un cuatro cilindros asociado a una caja de cambios automática con levas tras el volante que rinde una potencia de 112 caballos y 285 Nm, con una velocidad máxima de 197 km/h y una aceleración de 11.9 segundos en el 0 a 100 km/h. Cuenta con Star&Stop y sus consumos oficiales son de 4.9 l/100km en ciudad, 4.2 l/100km en ciclo mixto y 3.8 l/100km en autovía. Ahora llega el momento de contrastar estos datos con un uso real y ver qué tal se resuelve este Peugeot en los distintos ámbitos.

En ciudad: la longitud del maletero penaliza a la hora de aparcar, pero tiene un tacto realmente suave

Peugeot 508 a prueba

Comenzamos a movernos por un terreno hostil para estas dimensiones, la ciudad. Vale, quizá hostil sea demasiado exagerado, pero las dimensiones de su maletero se hacen notar. Si bien a la hora de viajar se agradece enormemente su gran espacio, al aparcar encontramos alguna que otra pega buscando sitio en el centro, incluso hará asomar algún centímetro de más en aparcamientos en batería. Para ayudarnos en esta labor, contamos con sensor de aparcamiento que además de señal acústica nos mostrará en la pantalla del salpicadero la proximidad.

En movimiento se agradecen detalles como el Start&Stop. En Cada semáforo, pequeña retención e incluso stops, veremos como la palabra ECO se ilumina en el cuadro y en la pantalla multifunción nos aparece el tiempo que pasamos en este modo. Levantamos el pie del freno y el motor arranca instantáneamente salimos, recorremos los primeros metros… y vemos de que pasta está hecha su caja de cambios.

Como algunos recordaréis, el mes pasado me tocó poner a prueba un Audi Q3 TDi de 177 caballos con la caja s-tronic de doble embrague y por tanto mi referente inmediato en cajas de cambio automáticas fue ese ¿resultado de semejante comparación? Los cambios del Peugeot se me hacían eternos, sin cronómetro en mano, prácticamente llegaba a contar hasta 2 segundos entre marcha y marcha, un método poco ortodoxo pero que nos deja prácticamente con unos 1.8 segundos entre cambios.

Peugeot 508 a prueba

El primer día me pareció un punto realmente negativo, pero poco a poco fui cambiando el chip y empecé a apreciar sus bondades. Obviamente no está a la altura de la caja de doble embrague de Audi, pero también es obvio que no las podemos comparar. Tiene un funcionamiento suave y dejando a un lado un comportamiento lúdico entre curvas se desenvolverá bien en el resto de ámbitos.

A su dirección y suspensión no se le puede sacar ningún fallo en este terreno. Un tacto cómodo para usarlo a diario en ciudad durante horas, suspensiones firmes pero que absorben sin demasiadas molestias badenes, baches, resaltos, adoquines y demás obstáculos cotidianos. Después de toda la mañana moviéndome por el centro, numerosas paradas, pequeños atascos y muchos semáforos, a la salida de Madrid la pantalla situada entre el cuenta revoluciones y el velocímetro marcaba un consumo medio de 5.6 l/100km, 0.7 litros más que el oficial a lo que en su favor diré que desde luego no eran las circunstancias más favorables para medirlo, pero sí las reales.

En autovía se convierte en un buen compañero de viaje ¿penaliza su potencia?

Salimos a la autovía. Hora de comprobar su faceta más rutera. Antes de iniciar la marcha pongo navegador GPS para comprobar qué tal se porta. El destino se mete a través de una ruleta y a pesar de ser este proceso algo pesado (como en todos) es todo intuitivo y te puedes desplazar rápido por los menús a pesar de ser la primera vez que lo utilizas, todo lo contrario de lo que comenté cuando probé el navegador del Audi Q3. Dejamos Madrid detrás y enfilamos la autovía. El cambio engrana sexta.

Peugeot 508 a prueba

Su rumorosidad en marcha es francamente silenciosa. Al igual que las vibraciones en el interior. En este sentido, su moto diésel no llega a notarse en gran medida en su habitáculo, ni en autovía, ni en ciudad con los sucesivos arranques del Start&Stop. Tiene un alto grado de confort en marcha en este terreno.

Circulo a 120 km/h junto a otras tres personas sin problema, adelanto también sin ninguna pega. Aquellos que quieran circular más allá de velocidades legales… alcanzar una velocidad de crucero alta la coge no hay duda de eso, que la velocidad en hacerlo no sea la más rápida… es lógico, estamos hablando de 112 caballos. Contamos con levas tras el volante, llegado el momento de adelantar podemos reducir sin complicaciones a 5ª, pero se puede llevar a cabo esta maniobra con total tranquilidad también en sexta. 112 caballos a mi también se me antojan algo limitados, pero no es algo catastrófico.

Peugeot 508 a prueba

Circulando a 120 km/h tras dejar atrás la ciudad y con unos 110 kilómetros hechos por este terreno, el ordenador nos indica un consumo medio de 5.1 l/100km, 0.9 litros por encima de lo homologado. Como detalles complementarios: el climatizado bizona calienta rápido a la perfección y el equipo de sonido, con reproductor de MP3 y toma USB en el apoyabrazos central también suena a al perfección, no puedo ponerle ninguna pega en ese sentido.

Una buena estabilidad entre curvas

Peugeot 508 a prueba

Llegamos a una carretera secundaria, salgo de la autovía y comienzo a recorrer ahora yo sólo el tramo de curvas por el que suelo pasear con mi coche los domingos ¿el motivo de esta ruta? Comprobar la estabilidad en el paso por curva… y ver si la idea que más preocupa con este coche se cumple: ¿son suficientes 112 caballos?

La cuestión de la potencia sé que iba a traer comentarios, también lo hizo entre aquellos que me preguntaban durante la prueba sobre su motor… Como conclusión anticipada a la última parte de la prueba y ante los comentarios suscitados también en la anterior parte, he de decir que en mi opinión no. Vuelvo a decir lo que he dicho en otras muchas ocasiones: un caballo más nunca sobra, pero tampoco lo he echado en falta.

Peugeot 508 a prueba

Hay que tener en cuenta el concepto de este vehículo. Es un coche para viajar cómodo, con una buena calidad interior y con consumos contenidos en ciudad y fuera de ella (a pesar de que en este terreno queda próximo ya al de algunos compactos). No es un coche para correr y en los 1.000 km que he hecho con él no he echado en falta un extra de potencia. Me hubiera gustado tener más, sí, pero no he circulado angustiado por la tener sólo bajo el capó 112 caballos, sensación que parece que nos invade ya a muchos con la escalada de potencia actual.

Siguiendo con mi paseo dominical entre curvas, activo su modo S. Las marchas comienzan a retrasarse, el motor entra más en el habitáculo… sigue existiendo esos cerca de dos segundos entre marcha y marcha, pero se me olvida en cuanto comienzo a comprobar su estabilidad. Tiene una gran estabilidad y un tacto correcto en la dirección, de nuevo teniendo en cuenta el coche ante el que nos encontramos, es decir, un coche que busca el confort. A la frenada no le puedo reprochar nada, es totalmente efectiva y detiene en vehículo en escasos metros con un buen aplomo.

Peugeot 508 a prueba

Pongo rumbo al garaje para dar por finalizado el test… el consumo tras estas curvas, el modo Sport y buscarle un poco las cosquillas al 508 es de 5.7 l/100km, próximo a un consumo urbano. Entro en el garaje, las luces de xenón se ponen en funcionamiento automáticamente, se mueven según giro el volante maniobrando para dejarlo en mi plaza (son direccionales) y tras unos leves pitidos entrando en la plaza por la proximidad de la pared (con el Audi Q3 el pitido llegaba mucho antes, demasiado precavido el alemán), coloco el cambio en P, doy al botón de Start y me despido por hoy del 508. En la próxima parte damos por concluida la prueba con las conclusiones finales, rivales, precios y equipamiento ¡No os lo perdáis!

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