Skoda Citigo 5 puertas, presentación y prueba en Lisboa (I)

 |  @HerraizM  | 

Miércoles y comienza a amanecer en Madrid. Últimos detalles en la maleta, batería para la cámara y rumbo al aeropuerto. Toca conocer en primera persona a uno de los modelos de los que más hemos hablado desde su aparición o mejor dicho, uno de los miembros de una de las familias de las que más hemos hablado. Con la llegada del Volkswagen Up!, Skoda y Seat lanzaban las versiones de este urbanita, el Citigo y el Mii, pero además, suponía la aparición de una extensa gama, de ideas sobre este utilitario, que nos dejan por el momento con una versión de tres y cinco puertas, pero con miras a extenderse a otros muchos aspectos.

El motivo del viaje era conocer al Skoda Citigo por primera vez, pero además, esta presentación llegaba con el añadido extra de ser la primera oportunidad para verlo con la carrocería de 5 puertas que hace apenas unos días nos sorprendía con su aparición junto al Mii y el Volkswagen Up!. Nos ponemos rumbo a Lisboa para intimar por las carreteras portuguesas con este Skoda.


Tras la llegada a la capital portuguesa nos tocaba elegir montura. Disponible en 60 y 75 caballos, el 60 caballos era el elegido para afrontar los primeros kilómetros de la prueba. Llegamos al parking y una extensa flota de pequeños Citigo nos espera. Abrimos las puertas traseras para depositar los bártulos en la fila de asientos posterior, ajustamos los asientos de peculiar diseño, seleccionamos la ruta del navegador y nos ponemos en marcha.

Por delante nos esperan más de 50 kilómetros hasta la primera parada, luego vendrán otros 100 kilómetros más. Pueden parecer pocos, pero mezclando una pequeña parte en autovía y carreteras secundarias y población en casi el total del recorrido dan para hacernos una primera idea del modelo que en mi caso, más allá de las puertas adicionales, era la primera vez que testaba, pero antes de las sensaciones, adentrémonos en la técnica.

Dos motorizaciones de 60 y 75 caballos, una longitud de 3.56 metros y un peso de 929 kg

El Skoda Citigo es la reinterpretación del concepto del Up! por parte de la marca checa. Cuenta con un motor gasolina de 1 litro de cilindrada y tres cilindros, con dos potencias, 60 caballos y 75 caballos, siendo su par en ambos casos de 95 Nm. Sus dimensiones son de 3.56 metros de largo, con una anchura de 1.64 metros contando con un maletero de 251 litros que puede llegar hasta los 951 litros en el caso de abatir los asientos. Todas las cotas son compartidas con la versión tres puertas salvo el volumen del maletero, que en el 5 puertas aumenta en 8 litros con los asientos abatidos. Su peso con conductor es de 929 kg.

Los datos oficiales sobre sus prestaciones nos dejan con una velocidad máxima de 160 km/h en el caso del bloque de 60 caballos, mientras que con el de 75, esta cifra aumenta hasta los 171 km/h. El tiempo que tarda el Citigo en alcanzar los 100 km/h es de 14.4 segundos para el primero, mientras que en el caso del más potente se reduce hasta los 13.2 segundos. Su consumo combinado es de 4.5 l/100 km, 4.7 l/100 km para el 75 caballos, cifra que se ciñe a la realidad como pudimos comprobar durante la prueba.

La primera sensación que noto al conducir los primeros kilómetros con un Skoda Citigo de 60 caballos es que el motor mueve realmente bien al urbanita. No se encuentra limitaciones en un uso cotidiano, puedes moverte a la perfección por el centro de la ciudad y luego lanzarte a la autovía y circular tranquilamente a velocidades legales. En el centro moviéndote entre la fauna urbana se nota y sobre todo se agradecen sus contenidas cotas, especialmente la del peso que le da una buena agilidad.

El sonido se aprecia bastante más puntiagudo y notable que otro de los tricilíndricos de última hornada que pude poner a prueba la semana pasada, el 1.0 Ecoboost de Ford. Más apreciable en el habitáculo, en ningún momento molesto para el confort, llegando en semáforos y paradas entre trayectos a transmitir alguna vibración bajo los pies.

El tacto al volante es bueno, el confort en marcha es alto, un buen tacto generalizado, cómodo. Además de su agilidad en ciudad, en autovía circulamos cómodos a un ritmo normal, tal vez en algunos adelantamientos se pueda echar en falta algún caballo más, hecho que se soluciona engrando una marcha inferior y devolviendo al Citigo a su franja más viva.

Un diseño sencillo en su exterior y habitáculo

Llegamos a la primera parada del trayecto. Aparcamos los coches y bajo el sol que nos acompañó durante toda la jornada podemos apreciar el diseño del Citigo. Sencillo, con un toque más clásico que el Up! y menos juvenil que el Mii, esa fue la primera sensación que me transmitió.

Abrimos las puertas del Citigo. Primero, debido a que son la novedad de este modelo que estamos probando, las traseras. Nos sentamos en su butaca posterior y nos encontramos con un hueco apto para un adulto de talla media sin demasiados problemas. Obviamente, no tiene el espacio para estirar las piernas de una berlina, pero 4 ocupantes pueden usar el Citigo sin demasiados problemas de espacio.

En su interior, la sencillez es de nuevo la nota predominante. Algo de plástico duro en el salpicadero, pero que en apariencia mostraba un buen ajuste, partes vistas de la carrocería, pero que aportan un toque de color al interior, los asientos, en tela, son cómodos, blandos y muestran un curioso diseño con el reposacabezas integrado. El navegador, que integra además otras funciones como el bluetooth o los parámetros del coche, preside la consola centra sin estar integrado en esta ¿Una pega que encuentro en este interior? Las ventanillas traseras de compás, o lo que es lo mismo, no se pueden bajar, simplemente abatir levemente de manera lateral.

Destaca en este interior el gran número de soluciones para el día a día. Bajo la consola, un hueco dedicado a nuestro smartphone con una toma de 12V cercana. En la luneta delantera, al lado del conductor, un espacio reservado a los tickets del parking. En los laterales de los asientos, una malla para cargar en su interior todo tipo de objetos. En la tapa de la guantera, un gancho para las bolsas. Preparado para el combate diario.

Tras la comida e intercambiar algunas impresiones con los compañeros volvemos a ponernos en marcha. En esta ocasión mi compañero será un modelo de 75 caballos que espera ya a la sombra junto a un modelo con un paquete estético que incluye líneas en vinilo en la carrocería y llantas negras.

Es la hora de salir con el 75 caballos dirección al centro de Lisboa bordeando por la costa. Probada la versión de 60 caballos toca conocer en los siguientes kilómetros a la más potente de las dos versiones. Más tarde conoceremos de mano del equipo de Skoda algunos de los datos referentes a la comercialización del Citigo, así como las conclusiones, pero eso, queda reservado para la segunda y última parte de esta toma de contacto.

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