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Porsche Panamera Diesel, a prueba (II)

Tras el obligado parón festivo, continuamos en Diariomtor con la prueba del Porsche Panamera… Diesel. Ya os hemos anticipado que es un vehículo polémico, a pesar de ser uno de los bastiones de ventas del fabricante alemán. En España es por detrás del Cayenne el Porsche más vendido, y me consta que las versiones diésel son muy prolijas en ventas. El Porsche Panamera es una berlina deportiva de cinco puertas que mide 4,97 metros de largo, 1,93 metros de ancho y 1,42 metros de alto.

Su batalla es de nada menos que 2.920 mm y en el caso de nuestra versión, tiene un peso de 1.955 kg. La versión diésel es ligera en comparación con hermanas de tracción total. El motor que mueve a este “buque” es un 3.0 V6 turbodiésel, cuyo origen es el Grupo Volkswagen. Con turbo de geometería variable, dos intercooler y 2.967 cc genera 250 CV de potencia entre las 3.800 y las 4.400 rpm, acompañados de un demoledor par motor de 550 Nm entre las 1.750 y las 2.750 rpm.

Toda la potencia pasa al suelo a través del tren trasero, que recibe la fuerza canalizada a través de una caja de cambios automática ZF de ocho relaciones. Es una caja de convertidor de par, pero es una de las pocas que permite el uso de sistemas Stop&Start, que el Porsche Panamera Diesel lleva de serie. Acelera de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos y su velocidad máxima es de 242 km/h. Uno de los datos que más impresiona es un consumo medio de sólamente 6,5 litros de gasóleo por cada 100 kilómetros.

Con 172 g/km de CO2 es el segundo Porsche con menos emisiones de la historia, sólo por detrás del Panamera S Hybrid. La suspensión del Porsche Panamera es independiente en ambos ejes – paralelogramo deformable – y el equipo de frenado es sobresaliente: discos ventilados y rayados de 360 mm en el eje delantero y discos traseros ventilados de 330 mm en el eje trasero. Nuestra unidad de prueba tiene llantas opcionales de 19 pulgadas, con neumáticos acordes.

Montaba unos Michelin Pilot Sport A/S, neumáticos de invierno de altas prestaciones en medida 285/40 R19 para el eje trasero – ¡casi nada! – y 255/45 R19 para el eje delantero. Curiosamente, la dirección asistida del Porsche Panamera Diesel es hidráulica en lugar de eléctrica. El depósito de combustible tiene la friolera de 80 litros de capacidad, lo que en condiciones reales de conducción permite autonomías de en torno a los 1.000 km. Ya basta de charla, ¡pongámonos en ruta!

Manejando un yate en el tráfico urbano

La ciudad puede que no sea el terreno favorito del Porsche Panamera. La berlina deportiva se siente oprimida, y sus características intrínsecas no lo convierten en un buen aliado para la ciudad. Su mayor limitación son sus dimensiones: son cinco metros de largo. No obstante, se lleva bastante peor una anchura cercana a los dos metros. El radio de giro es bueno para sus dimensiones y su dirección muy directa, pero callejear por zonas estrechas en el Panamera no es agradable.

Tenemos constantemente la sensación de que vamos a rozar en algún sitio, y con una máquina de 100.000€ juegos los justos. Al ir sentados muy bajos la visibilidad no es muy buena, y por el retrovisor interior tampoco tenemos una vista buena del tráfico al que precedemos. El tamaño del pilar C complica las maniobras de aparcamiento, aunque tenemos sensores de parking delanteros y traseros. Encontrar un hueco para estacionar tampoco es tarea sencilla: es mejor buscar un aparcamiento de pago.

No obstante, con el cambio automático es muy sencillo de conducir en ciudad. Es muy suave y el sistema Stop&Start funciona de maravilla. En cuanto nos detenemos, con el freno bien pisado el motor se desconecta. Al reducir la presión sobre el freno el motor vuelve a la vida, mucho antes de que nos dé tiempo a oprimir el acelerador. Es muy rápido en su funcionamiento, y si lo explotamos bien logramos consumos urbanos que en nuestro caso han sido de sólamente 9,2 l/100 km.

Lo que os puedo asegurar es que en la ciudad es un coche que provoca muchas miradas. Es imponente, y los demás conductores nos mirarán suspicaces por encima del hombre. Limpio y reluciente, es sencillo entender el atractivo para su propietario de un vehículo así. Me pregunto qué pensarían muchos al ver el Porsche conducido por un servidor, imberbe y en mis “ventitantos. No pudieron verme por mucho tiempo, ya que era hora de tomar la salida hacia la autopista…

El señor de la Autobahn

Tras un breve paseo por la ronda de circunvalación nuestro Panamera sale a la vía rápida. Es su terreno favorito, es definitivamente un coche hecho para devorar kilómetros y kilómetros de autopista a un ritmo endiablado. Lo primero que advierto es el gran silencio que impera en el interior del coche. Incluso a ritmos altos se puede hablar en voz baja y los ocupantes no sienten incomodidad alguna. Es más silencioso que un Audi A7, y está al nivel del Porsche Cayenne en cuanto a aislamiento.

El Porsche Panamera Diesel es un coche que pone en peligro nuestra cartera y nuestros puntos. Conduciendo a un ritmo que creemos normal, con el motor girando a un régimen desahogado y charlando con nuestros ocupantes estaremos rodando a 160 km/h sin darnos cuenta. La sensación que tenemos a 160 km/h es de ir a 110 km/h, pero los radares no van a tener esa misma sensación, y la Guardia Civil me temo que tampoco. Es muy recomendable el uso del control de crucero.

Dicho esto, el motor gira apenas a 1.800 rpm en octava marcha, si rodamos a 120 km/h de marcador. El consumo entre Madrid y Gijón pasando por dos puertos de montaña, con dos ocupantes y equipaje fue de únicamente 6,6 l/100 km. Es un consumo muy bajo para un leviatán de 250 CV y dos toneladas de peso, e inferior al Audi A7 3.0 TDI que probé el año pasado. Con todo el par máximo disponible a velocidades de crucero, adelantamientos y recuperaciones también suponen un paseo.

Es un coche que a 120 km/h se siente constreñido, pero la vía rápida es su terreno favorito. El aplomo es sensacional, y el tacto de la dirección simplemente perfecto: firme y de guiado preciso. La suspensión neumática de nuestra unidad filtra todas las irregularidades en modo Comfort, el ideal para largos viajes extraurbanos. En países como Alemania es posible lograr cruceros de 180 km/h sin que el consumo se dispare por encima de los 8 o 9 l/100 km.

Aunque un Panamera de gasolina tenga un mejor sonido o más potencia, un Diesel es la opción más adecuada si vamos a rodar muchos kilómetros. Que tengamos dinero para permitirnos un Panamera no implica que nos guste derrochar en combustible.

Dinámica: un Porsche es un Porsche

Cuando en la primera parte de la prueba os anticipaba algo sobre su dinámica os advertía de que seguía siendo un Porsche. Su dinámica es muy superior a la del Audi A7, por poner un ejemplo que he catado. Me dirijo a mi carretera de pruebas y pongo el PASM (Porsche Active Stability Management) en modo Sport Plus, lo que endurece la suspensión, la dirección y hace instantánea la respuesta del acelerador. Los cambios de marcha se estiran. Entramos en modo DEFCON 1.

Piso a fondo el acelerador y me quedo clavado al asiento. El motor ruge y alcanza las 5.000 rpm antes de cambiar de marcha. Su sonido no es el de un diésel, suena casi a gasolina, grave y fuerte. Todo prejuicio contra el diésel se pierde con un motor así, nada tiene que ver con cualquier cuatro cilindros en línea. En cuanto llegan las curvas, me sorprende la facilidad con la que el coche se coloca en el vértice, y como es posible colocar la zaga a voluntad.

Casi parece que pesase 600 kg menos y estuviese llevando un compacto deportivo. El PASM - Porsche llama así a su programa de estabilidad – es más permisivo, pero sigue interviniendo si abrimos gas pronto, permitiendo sobrevirajes muy leves. No es un coche de tendencia subviradora, más bien al contrario. Su batalla larga permite derrapajes controlados muy fácilmente, si se desconecta al completo el control de estabilidad, cosa que es posible, al contrario que en otros vehículos.

De lo que sin duda me he enamorado es de la dirección hidráulica del Panamera. Es de las mejores que he probado en mucho tiempo. Muy directa y con un feedback impresionante: sabemos lo que está pasando por debajo de las ruedas en todo momento y nos aporta confianza si queremos rodar rápido. La conclusión es que el bastidor del Porsche hace un trabajo increíble, que lo desmarca de su competencia y lo pone en otra liga. En efecto, un Porsche es un Porsche, por muy diésel que sea, es indiscutible.

Mañana más…

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