Ford B-MAX, presentación y prueba en Munich (I)

 |  @sergioalvarez88  | 

Ayer mismo viajamos a Munich para conocer de primera mano al nuevo Ford B-MAX. Hemos podido conducirlo por tierras bávaras y ya os podemos contar muchas cosas sobre uno de los monovolúmenes más innovadores de los últimos tiempos, sin lugar a dudas. El Ford B-MAX es un lanzamiento muy importante para Ford, que espera crear un nuevo nicho de mercado con este vehículo, que complementa la gama de monovolúmenes de Ford, sin reemplazar a ninguna de las ofertas existentes, C-MAX, S-MAX y Galaxy.

Su principal aportación al segmento de los monovolúmenes urbanos es su sensacional acceso al habitáculo, más sencillo que prácticamente cualquier otro coche del mercado gracias a la ausencia del pilar B. El coche ha sido intensamente promocionado en el mercado nacional, en eventos como el World Mobile Congress, Starlite Gala o Casa Decor. El éxito de público parece claro, aún sin haberlo visto y sin estar aún en el mercado, hay 60 ventas cerradas y 550 ventas en curso en nuestro mercado.

El Ford B-MAX ha sido desarrollado desde el punto de vista de un cliente que desea una facilidad de acceso al habitáculo superior, pero que desea en un pequeño monovolúmen cierto aire de distinción, un feeling tecnológico, bajas emisiones y consumos y la seguridad habitual exigida en nuestros tiempos. El Ford B-MAX es un vehículo eminentemente práctico, cuyo target de marketing son familias jóvenes con uno o dos hijos y parejas mayores, de unos sesenta años de edad.

El 40% del público vendría de vehículos de mayor tamaño, mientras que sólo el 20% vendría de utilitarios o urbanos. En el plano práctico, la principal baza son sus puertas y la ausencia de pilar B, que permite un ancho diáfano de 1,50 metros por el que acceder al vehículo. Entre otras novedades, es el primer Ford europeo en llevar de serie el sistema SYNC, del que hablaremos más adelante en profundidad. Ford espera vender en Europa unas 100.000 unidades anuales, un objetivo ambicioso.

Es un coche diseñado en exclusiva para el mercado europeo, y que se basa en una plataforma muy modificada del Ford Fiesta. En España se espera que se vendan unas 6.000 unidades anuales, aunque la situación actual del mercado de automóviles hace complicadas este tipo de estimaciones. Un detalle interesante es que se espera que el 60% de los compradores del coche sean nuevos clientes. Ford tiene claro el atractivo del coche, veamos qué opinamos nosotros.

Diseño moderno, sin excesos

El Ford B-MAX pertenece al segmento B de monovolúmenes, con un tamaño de 4,07 metros, apenas 12 centímetros más largo que un Ford Fiesta. Su diseño podría definirse como un cruce entre un Fiesta y un C-MAX, con un toque de modernidad. El frontal recuerda poderosamente al C-MAX, pero cuenta con elementos inspirados en concepts como el Evos, como las ópticas, que incorporan una tira de LEDs diurnos. La calandra cuenta con detalles cromados y barras negras horizontales.

De lado, es un coche que no esconde que se trata de un monovolúmen, tiene una altura considerable – 1,60 metros – y también nos deja ver la hendidura de la puerta deslizante trasera. Una banda cromada recorre la parte inferior de la gran superficie acristalada. Los Ford B-MAX quieren tener un aspecto distinguido, y en parte lo consiguen gracias a la posibilidad de montar llantas de hasta 17 pulgadas de diámetro. Las unidades probadas llevaban elementos de 16 pulgadas.

En la parte trasera se remata el conjunto con un cierre discreto trufado por los pilotos traseros, de forma original. El portón trasero es convencional, aquí no esperemos una novedad importante. Un pequeño emblema recuerda que el vehículo hace gala de las tecnologías ecoNetic, orientadas a la mejora de la eficiencia. En resumen, se trata de un vehículo resultón, que es llamativo y tiene un aspecto que me parece interesante. Anodino o aburrido no son adjetivos a emplear aquí.

Ausencia de pilar B, acceso y salida sin igual

Es el coche del mercado con mejor y más fácil acceso al habitáculo, sin duda alguna.

El Ford B-MAX tiene una ventaja enorme sobre el resto de sus rivales, y es la forma de acceder al habitáculo: el llamado Easy Access Door System. Las puertas delanteras son convencionales y las traseras son correderas. Las puertas traseras no son eléctricas, y no pueden serlo siquiera en opción por motivos de coste. Al abrir ambas puertas nos damos cuenta de que el coche no tiene pilar B, sólo pilares A y C. La facilidad para entrar a los asientos no tiene parangón, especialmente a los traseros.

Hay 150 cm de ancho para acceder al coche, lo que es ideal para personas con movilidad reducida, ancianos o para colocar las sillitas infantiles. Un coche normal no suele pasar de 80 cm de apertura por puerta. Hay que rendirse a la evidencia, es el coche del mercado con mejor acceso al habitáculo. Todas las puertas se pueden abrir de manera independiente. Las puertas correderas también resultan más cómodas para el acceso a las plazas traseras.

Podría pensarse que la seguridad o la rigidez podrían verse comprometidas con esta solución, pero no es así. Las puertas están muy reforzadas en su interior, y al cerrarse conforman un pilar B que funciona como un pilar B fijo en caso de accidente, protegiendo a los ocupantes sin problema alguno. EuroNCAP lo ha demostrado, obteniendo cinco estrellas en protección a ocupantes y pasando con nota la prueba del impacto lateral, una de las más duras del instituto europeo.

Alta calidad interior y mucho espacio

La posición de conducción delantera es natural, más elevada que en el C-MAX, pero sin llegar a alturas SUV. Es la altura justa para que sentarse y levantarse no suponga problema alguno. El asiento cuenta con regulación lumbar y en altura, pero me ha parecido que la banqueta es algo corta. Al poder regular el volante el altura y profundidad no tengo queja alguna de ergonomía. El espacio para piernas, rodillas y cabeza es correcto en las plazas delanteros.

Sin agobios, pero sin excesos, dicho sea. El aspecto de salpicadero y mandos nos va a recordar bastante al Ford Fiesta, pero está suficientemente diferenciado. No hay comparación alguna en cuanto a calidades. El Ford B-MAX supera de largo al Fiesta y se acerca a los niveles de calidad del Focus. Los ajustes y calidades de los plásticos del salpicadero están a altura de segmentos superior, con acolchados abundantes, detallitos cromados y superficies satinadas.

No obstante, sigue habiendo pequeños detalles oscuros, como los tiradores de la guantera, las puertas o la botonería del techo. La botonería del techo es un aspecto descuidado en la práctica totalidad de vehículos del mercado, dejo caer la puntilla de paso. La consola central está dominada por una pantalla TFT a color de 5 pulgadas, donde se recoge toda la información de infoentretenimiento. Sus menús son intuitivos, una vez nos acostumbramos a sus peculiaridades.

Es manejable desde el volante. La instrumentación es prácticamente idéntica a la del Ford Fiesta, de lectura sencilla, con ordenador de viaje. Radio y climatización están muy a mano, como también lo está la palanca de cambios, montada sobre la consola central. El freno de mano no es eléctrico. Los asientos delanteros tienen reposabrazos y la guantera tiene un tamaño más que correcto. Las entradas auxiliares del equipo de sonido se encuentran accesibles, junto a la palanca de cambios.

Eminencia práctica en envolotorio pequeño: enormes plazas traseras y espacio de carga

Las plazas traseras son muy grandes y tienen un acceso sencillísimo.

Donde sí que destaca el Ford B-MAX es en el tamaño de las plazas traseras. Si ya es fácil acceder, los pasajeros tienen un espacio para las rodillas tremendo, mejor que el de muchas berlinas. No obstante, con 1,75 metros de ancho y la plataforma de un utilitario… tres personas van a viajar muy justas de anchura. Para abrir las puertas correderas el asa de la puerta tiene un enorme botón. Las puertas no son pesadas, no resultan difíciles de abrir y cerrar desde dentro.

En cuanto al espacio de carga, el B-MAX tiene varios ases en la manga. En primer lugar, cuenta con 326 litros de volumen de carga, apenas 30 litros menos que un Ford Focus, que es 30 cm más largo. La boca de carga está a pocos centímetros del suelo y enrasada con el piso del maletero. El piso tiene dos alturas, con una bandeja móvil. Abatiendo los asientos traseros se puede conseguir una superficie de carga plana, con 1.293 litros de capacidad.

No obstante, también se puede abatir el asiento del copiloto, pudiéndose cargar bultos de hasta 2,35 metros de longitud, algo ideal para las excursiones a Ikea.

Pronto más…

En Diariomotor: El Ford B-Max llega a España con un precio de lanzamiento de 14.950 euros | Ford B-MAX, 1.5 metros de apertura y un gran abanico de posibilidades

Lee a continuación: Aprobado general en los últimos análisis del EuroNCAP, la protección del peatón sigue pesando mucho

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  • siroco007

    Un acierto de Ford en toda regla y que Renault no lo consiguió con el Modus. Solo le veo una objección, la altura que me parece escesiva para la anchura de ese coche y que pueda comprometer la estabilidad o el confort en curvas.

    • Aún siendo un coche alto, no me parece en absoluto inestable. De hecho la suspensión es firme y tiene un paso por curva sólido, digno del Focus.

  • Rot

    Hola
    Podrías confirmarme qué tipo de pintura roja es la que se muestra en la mayor parte de las fotos de coche rojo. Se trata del Rojo Race, color sólido? Me parece más dinámica que el metálico, que este parece más naranja.

  • el loco

    he ido al concesionario a verlo, me he dado una vuelta y me encantó el coche en general. Vengo de un Mitsubishi Space Star que va fenomenal pero que ya tiene la decena de años, y estoy mirando para cambiar. Quiero un gasolina y mas o menos misma filosofia o mejorada que el coche que poseo, y este ford reune todos los requisitos. Me dieron hasta precio por el alto de gama con algunas cosas extra como camara de visión trasera y alguna cosilla más, por 17.300 euros que me parece que no esta nada mal. Sin entregar coche a cambio. No solo fuí a mirar, y sali con unas ganas de comprar increibles.

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