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Camino de Santiago en un Chevrolet Volt (día VI). El Volt deja sin luz a todo un hotel…

Pepe Giménez | @pgimenezvilchez | 10 Oct 2012

El Chevrolet Volt se ha cargado completamente durante la noche. La autonomía inicial que marca es de 60 kilómetros. En la jornada de hoy hemos probado a alargar la autonomía lo máximo posible. Para ello hemos llevado a cabo una conducción eficiente, aprovechando que hoy es la etapa más larga del Camino de Santiago a su paso por Galicia. Con una distancia de unos 30 kilómetros es conocida vulgarmente como “rompepiernas”, aunque no creo que sea nuestro caso.

Las técnicas de conducción eficiente en un Chevrolet Volt son similares a las realizadas en cualquier vehículo con motor de combustión, pero existe un pequeño matiz: la regeneración de energía. Por ejemplo, podemos aprovechar los descensos para no acelerar y recuperar energía, al contrario que como lo haríamos en un vehículo de combustión. Además, debemos acostumbrarnos a usar SIEMPRE el cambio de marchas en posición “L”, para favorecer la regeneración de energía al soltar el acelerador. Al principio es algo incómodo, porque frena mucho, pero con el tiempo acabas acostumbrándote.

El Volt se ha cargado completamente. La autonomía inicial es de 60 kilómetros

Además, tampoco es necesario frenar suavemente evitando deceleraciones bruscas (por ejemplo antes de una rotonda), si bien, podemos usar el pedal del freno sin miedo, para almacenar energía. Hipotéticamente, para lograr el mínimo consumo energético posible, habría que apagar la radio y el sistema de climatización, cerrar las ventanillas, circular por carreteras llanas y evitar fuertes aceleraciones, rotondas, semáforos y cualquier retención, de forma que pudiésemos mantener una velocidad constante de 60 ó 70 kilómetros hora, sin frenar y acelerar constantemente. En esta situación podríamos alcanzar o superar los 80 kilómetros de autonomía máxima en modo eléctrico.

Un hórreo junto a un puente medieval que cruza el río Ulla, en San Xoán de Furelos

Los peregrinos nos han asegurado que la etapa que hoy han realizado ha sido la más bonita hasta la fecha. Discurre por pequeños senderos entre bosque y pinares. Nosotros nos hemos tenido que conformar con circular por la N547. Antes de llegar a Melide, hemos visitado San Xoán de Furelos, poblado mágico con casas en piedra y un puente medieval que cruza el río Ulla, un lugar ideal para desconectar un fin de semana de invierno con tu pareja o tus amigos. Allí hemos hecho las fotos que aquí encontráis.

Una cervecita sin alcohol a mitad de camino es lo mejor para cargar las pilas

Después de tomar una cerveza con el grupo, obviamente sin alcohol, hemos comido en la pulpería Ezequiel en la Avenida de Lugo, en Melide, un lugar indispensable de paso con muy buenos precios. Tras abundante pulpo a la gallega seguimos nuestra marcha hasta Arzúa. En Arzúa destaca el antiguo convento de la Magdalena del siglo XIV, que hoy está en ruinas. A pocos metros se levanta la iglesia de Santiago, con la imagen de Matamoros que tanta polémica está generando últimamente. Finalmente, haciendo una conducción eficiente hemos podido “estirar” la autonomía hasta 69.5 kilómetros, diez más de los previstos inicialmente… y eso que esta etapa está formada por numerosas subidas y bajadas.

En la pulpería Ezequiel de Melide encontrarás calidad y precios insuperables

Prestaciones

Sobre sus prestaciones llama la atención los 370 Nm de par motor instantáneo, siempre disponibles. Con ese par, la entrega de potencia es similar a un motor diésel de dos litros sólo que, en este caso, la entrega de potencia es lineal. La aceleración de 0 a 100 km/h es de 9 segundos, lo que viene a ser ligeramente más rápido que un Volkswagen GolfTDI de 140 CV.

En este sentido no tiene nada que envidiar a cualquier motor de combustión. Por otro lado, la velocidad máxima está limitada electrónicamente a 160 km/h, lo que permite circular de forma holgada en viajes por autovía, siempre que no nos encontremos con una limitación de potencia – si la batería está descargada – como nos ocurrió el segundo día. El tacómetro sube hasta 170 km/h, pero cuenta con un error de 10 km/h por lo que son 160 km/h reales…

Estamos alojados en el Hotel Suiza de Arzúa. Esta tarde he preguntado en recepción si podíamos enchufar el Volt en el comedor del hotel y sacar el cable por la ventana para cargar el Chevy que estaba fuera, en el aparcamiento. La recepcionista nos dice que va a comentárselo al dueño. Pocos minutos después apareció el jefe y nos preguntó cuánta energía consume. Le dije que la recarga cuesta aproximadamente 3 ó 4 euros. Finalmente no puso inconveniente y hace un rato comenzamos la operación.

Lo conecté y la carga comenzó de forma correcta. Cinco minutos después, se fue la luz de una mitad del edificio… ¡han saltado los plomos! El personal del hotel desconoce qué ha pasado. Yo desconecto el cargador de la pared y me hago el loco. Vuelve la luz y decido repetir el proceso por si ha sido algo puntual. Nuevamente la luz de medio edificio se va pocos segundos después de haberlo puesto a cargar. Mejor no volver a intentarlo… No quiero que haya un problema mayor, o que salten los plomos en mitad de la noche y se ponga mala la comida almacenada en los congeladores… ¡yo qué se!

Probablemente haya un fallo en la instalación eléctrica del hotel, porque es extraño que no tengan suficiente potencia contratada. Mañana habrá que hacer el tramo hasta Amenal con el motor de gasolina.

Esta noche no puedo cargar el Volt. El Chevy ha hecho que salten 2 veces los plomos del hotel. Enchufes antiguos o baja potencia contratada

— Pepe Giménez Vílchez (@pgimenezvilchez) agosto 5, 2012

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