Renault Koleos 2.0 dCi 150 4×4, a prueba: comportamiento y aptitudes off-road

 |  @vfdezd  | 

Continuamos con la prueba del Renault Koleos después de haber visto en la primera parte una detallada descripción de la estética del coche y su habitabilidad. En la segunda parte veremos cuál es el comportamiento dinámico del vehículo, detallando qué tal se porta en los diferentes tipos de vía, así como un breve apartado de conducción off-road. También veremos los consumos del coche en cada situación, un detalle muy importante en coches de este tipo.

Nos ponemos al volante del Renault Koleos y lo primero que comprobamos es que sus asientos son muy cómodos. Tanto el asiento del conductor como el volante se pueden regular para adaptarlo a cada conductor, con lo cual la posición de conducción idónea es fácil de conseguir. El volante es demasiado grande para mi agrado, y a ello se une el problema de que los controles de la radio no van situados en el propio volante sino en una palanca exterior. No obstante, resulta fácil acostumbrarse a este estilo.

Renault Koleos 2.0 dCi 150 CV: un motor rumoroso pero muy prestacional

Tras haberse habituado a los mandos y haber adaptado la posición de conducción, toca arrancar del coche. Una vez insertada la tarjeta en el hueco correspondiente, pisamos el freno y pulsamos el botón de arranque situado en la consola central. El motor arranca y la primera sensación es que la rumorosidad es más alta de lo normal, al menos cuando el coche está en frío. Durante los primeros minutos oímos continuamente el traqueteo del motor, pero al cabo del tiempo nos acostumbramos a ello y no resulta taladrante.

El motor 2.0 dCi de 150 CV tiene muy buenas reacciones, facilitando el manejo del Koleos en ciudad.

Este propulsor es un viejo conocido de Renault-Nissan, ya que se usa en muchos otros modelos de la marca. Se trata de un bloque de cuatro cilindros y dos litros de cilindrada que entrega una potencia de 150 CV y un par motor de 320 Nm. Nuestra unidad de pruebas equipa una caja manual de seis velocidades, aunque también se ofrece una automática de seis relaciones. El tacto de la caja de cambios es bueno y preciso, no nos encontramos las holguras que sí pueden verse en otros modelos de Renault.

Como todos sabemos, la mayoría de compradores de este tipo de coches sólo lo utilizan para ir por la ciudad. ¿Qué tal se comporta el Koleos en este terreno? La marca sabe que su comprador tipo va a dar un uso preferentemente urbano al coche, algo que se nota en detalles como una dirección directa y suave, o unas suspensiones más blandas de lo común. Circular por ciudad se hace agradable a pesar de las dimensiones y el peso del coche; los 150 CV mueven con soltura el conjunto aunque no vamos a obtener aceleraciones extremas ni milagros entre semáforo y semáforo.

El motor proporciona un equilibrio bastante bueno entre prestaciones y suavidad. Como digo, es más que suficiente para movernos sin problemas por las calles de una ciudad, pero se le puede criticar una rumorosidad más elevada de lo normal. Cuando el ruido aerodinámico aún no está presente, el traqueteo diésel se deja sentir siempre, lo cual puede resultar molesto si no nos acostumbramos rápido. El sonido del motor es el típico de los diésel de Renault, que emiten un sonido característico cuando el turbo entra en acción.

Un coche con demasiadas inercias para rodar en autopista

Esta comodidad en ciudad se paga cuando nos lanzamos al autopista, donde se achaca más el formato de la carrocería y la configuración del chasis. Rodando a 125 km/h regulados por control de velocidad, seguimos notando unas suspensiones blandas que dan cierta sensación de inseguridad, algo que se acrecienta cuando movemos el volante para cambiar de carril. La unión de una suspensión con gran recorrido y una dirección directa, que requiere tacto a la hora de giros suaves, provoca que el Renault Koleos no sea el mejor coche para circular por carretera.

No obstante, en esta situación el sonido del motor queda apantallado por los ruidos aerodinámicos provocados por el flujo de aire y por los ruidos de rodadura. No resultan incómodos en absoluto, si bien son algo superiores a los de un coche más pequeño debido a las proporciones de la carrocería y al grosor de los neumáticos. Circulando en sexta velocidad, no necesitamos reducir en ningún momento a una marcha más baja para afrontar adelantamientos o subidas en autopista.

En carreteras nacionales y comarcales, se pueden aplicar los mismos defectos de la suspensión y la dirección que nos encontramos en la conducción en autopista, si bien aquí hay que hacer especial mención al motor. La respuesta del motor transmite seguridad, y podemos circular a 90-100 km/h en sexta velocidad sin temor a que se nos quede el coche, aunque a esa velocidad se rueda a menos de 2000. Podemos acelerar suavemente en esa velocidad para alcanzar un ritmo mayor, si bien para los adelantamientos es necesario reducir a la quinta velocidad (la cuarta no es necesaria a no ser que rodemos a menos de 75-80 km/h).

El Renault Koleos se defiende muy bien en terrenos complicados

Estamos hablando de carreteras convencionales cuando tenemos al volante uno de los SUV con más aptitudes todoterreno del mercado, con lo cual ¿qué pasa con el Koleos fuera de la carretera? Partiendo del hecho de que la unidad probada contaba con neumáticos M+S (mud y snow, más conocidos como neumáticos de invierno), podemos asegurarnos un comportamiento mejor de la media de los SUV de generalistas. A pesar de que no tiene reductora, el tirón del coche en primera velocidad y el agarre de las ruedas es suficiente para salir de apuros.

La tracción total permanente y los neumáticos de invierno de la unidad probada facilitaron la conducción off-road practicada durante la prueba

No hemos realizado una prueba offroad completa haciendo el cabra en alguna pista preparada, pero aprovechamos una gigantesca tromba de agua caída sobre la Sierra de Guadarrama madrileña para atreverse a surcar caminos de barro y zonas enfangadas. Antes de ello vamos a describir la tracción total conectable del Renault Koleos: con un simple botón situado al lado del botón de arranque, podemos seleccionar si queremos circular únicamente con tracción delantera, con tracción total permanente o bien en la posición automática, en la que normalmente se transmite la fuerza a las ruedas delanteras pero se transmite también a las traseras en caso de que se detecten pérdidas de adherencia.

A lo largo de toda la prueba hemos llevado la posición en automático, que siempre nos ha mantenido la tracción delantera puesto que no hemos puesto en apuros el coche ni hemos afrontado grandes problemas climatológicos o de carreteras en muy mal estado. Sin embargo, para este propósito hemos colocado la posición de tracción total permanente, que puede realizarse en marcha y es imperceptible. Automáticamente nos aparece en el tablero de instrumentación un símbolo que atestigua que llevamos las cuatro ruedas traccionando.

En una zona con barro muy líquido ya que aún estaba lloviendo, pudimos comprobar que basta con circular en primera marcha a muy baja velocidad para que las ruedas M+S y el sistema de tracción hagan el trabajo sucio y nos permitan tanto adentrarnos en zonas de este tipo como salir de ellas. Si nos quedamos parados en una zona fangosa, también basta con circular en primera para salir adelante sin que las ruedas patinen, si bien las cosas se complican a la hora de afrontar una pendiente o cuando la capa de barro supera los 30-40 cm de espesor, porque las ruedas se hunden y desaconsejan entrar en esa zona debido a la pérdida de tracción.

También hay que tener en cuenta el descenso de pendientes, que no es estrictamente necesario en este tipo de conducción pero viene bien para que el coche no se embale demasiado cuando descendemos una pendiente de barro con escasa adherencia. En esa misma pendiente se hace complicado subir ya que, a pesar de que los neumáticos agarran bien (para lo que podría ser), la tracción es insuficiente para lograr desplazar al vehículo correctamente. Lamentablemente, no hemos podido comprobar qué tal funciona el Renault Koleos en nieve ya que aún no había nieve en las fechas en las que se probó el coche.

Por último, toca hablar de los consumos, un caballo de batalla importante en este segmento. La ficha de este coche arroja unas cifras de 6,4 l/100 km de consumo medio, 7,5 l/100 km de consumo urbano y 5,7 l/100 km de consumo extraurbano. Son unas cifras muy aceptables para un coche de 150 CV que pesa 1.730 kg, pero resulta muy difícil conseguir cifras similares.

Unos consumos muy decentes para un coche de su tamaño y potencia

Durante los kilómetros que disfrutamos de este coche, hemos podido comprobar los consumos en cada uno de los ambientes en los que suele desenvolverse este coche. Utilizando siempre el selector automático de tipo de tracción, en ciudad hemos conseguido unos consumos medios de entre 8 y 8,5 l/100 km en los diferentes ciclos realizados. Como mención especial, en un brutal atasco de más de tres horas en la Calle 30 madrileña debido a la huelga del transporte público, el consumo medio se estableció en ese período en 9,1 l/100 km para un tramo de 12 km.

Los consumos son muy aceptables para un coche de 150 CV que pesa 1.730 kg

Seleccionado únicamente la tracción delantera, los consumos apenas cambian, quedándose en unos 8 l/100 km por ciudad. En autopista es obviamente donde mejores cifras nos encontramos, ya que los consumos rondan los 6 l/100 km cuando rodamos a 125 km/h de control de crucero, aunque puede incluso rebajarse en tramos largos muy llanos (5,8 l/100 km por la M45 entre Coslada y Getafe). En carreteras secundarias la cifra se estableció en 7,1 l/100 km, aunque en este terreno las cifras varían más debido a que hemos realizados tramos cortos y en orografías diferentes. En traslados rutinarios por carreteras convencionales no muy complicadas, la cifra debería ser inferior a 7 l/100 km.

Tras este detallado análisis del comportamiento y los consumos de nuestro Renault Koleos 4×4 dCi 150, concluimos la segunda parte y os dejamos a la espera de la tercera entrega, en la que daremos cuenta del equipamiento y el precio del coche así como de los principales rivales que podemos encontrarnos en el mercado (que son muchos).

En Diariomotor: Renault Koleos 2009 | Renault Koleos 2011

Lee a continuación: Renault Koleos 2.0 dCi 150 4×4, a prueba: diseño y habitabilidad

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  • dokker_4x4

    ¿Que necesidad hay de ir en transmisión auto en asfalto teniendo ESP? ¿Aumentar nuestra falsa sensación de seguridad, al no rebajar la velocidad sobre carreteras deslizantes, firmes no drenantes?

    ¿Está el sistema de transmisión preparado para ir permanentemente en auto cual Honda (hidráulico) o Haldex de Volkswagen?

    ¿Y por qué creen ustedes que Nissan en este caso) tiene el funcionamiento exclusivo en 2wd en su sistema de tracción?

    • La ventaja de tener una tracción de conexión y desconexión automática es precisamente que puedes dejar siempre la posición automática para que el coche determine qué tipo de tracción necesita en cada momento. A efectos prácticos, en carretera siempre transmite la fuerza al eje delantero por lo que las diferencias en consumo o en funcionamiento respecto a ir siempre en posición 2WD son nulas.

  • perico

    Por que siempre probais las versiones mas caras de los coches??? Que no tenemos dinero!!! probar cosas más asequibles!!!

    • Las marcas suelen dejar unidades de prensa cargadas de equipamiento para lucir más. Es prácticamente imposible encontrar versiones peladas o en acabados bajos de equipamiento en los parques de prensa. Ojalá pudiera haber probado un Koleos 4×2 con un acabado intermedio, que se vende mucho más que esta unidad probada.

      Saludos!