Un cavallino de dos ruedas: el affair desconocido de Ferrari

Sergio Álvarez  |  @sergioalvarez88  | 

Cuando pensamos en Ferrari pensamos en Italia, en pasión, en automóviles deportivos del más alto nivel, en el color rosso Ferrari y en el sonido de sus fantásticos motores. Pero nadie piensa en motos, para ello Italia tiene ya selectos representantes, como MV Agusta, Ducati, Aprilia o Moto Guzzi. Sin embargo, a mediados de los años 90, una moto única fue creado bajo el amparo de Ferrari. Una máquina única en la que se plasmaba la visión que Ferrari habría imprimido a sus motos, de haberse alguna vez dedicado a su producción.

Un ejemplar retro construido desde cero

Esta es la historia de la única moto que Ferrari permitió acoger bajo su exclusivo paraguas.

La idea fue de David Kay, posiblemente el mayor gurú de las MV Agusta del mundo entero. Este británico – que nada tiene que ver con Jay Kay de Jamiroquai – fue quien a principios de los años 90 contactó con el mismísimo Piero Ferrari. El hijo de “Il Commendatore” autorizó a Kay a construir una motocicleta que representase la moto que Ferrari habría construido si el fabricante italiano hubiese producido una gran turismo para carreras de resistencia. Un claro homenaje a los inicios en competición de Enzo Ferrari, sobre dos ruedas.

Fue sobre una Scott de dos tiempos sobre la moto en la que Enzo Ferrari comenzó a correr, para después dar el salto al mundo de las dos ruedas con Alfa Romeo, fundando al cabo de unos años la Scuderia Ferrari. Tras lograr la aprobación de Piero Ferrari el 23 de mayo de 1990, David Kay comenzó su sueño: una construcción 100% artesanal, desde cero, de un ejemplar único al que nunca llegó a poner nombre más allá de un escueto “Ferrari 900”. Se inspiró en el pasado y en el presente de Ferrari, dando nacimiento a una máquina absolutamente arrebatadora.

Ferrari 900 DOHC

Su diseño toma evidente inspiración en las máquinas de competición de los años 60 con sus enormes cúpulas de forma ovoide. El interior de la cúpula alberga un doble faro redondo, obligado guiño al mundo de la moto de los años 90. La forma alargada del sillín y el depósito de gasolina son también claros detalles retro. Incluso puede verse trazas de Testarrossa en su colín.

Excelencia técnica y pasional

Las ruedas Astralite también fueron construidas a mano, en medida de 17 pulgadas.

El chasis de la moto es tubular, con tubos Reynolds 351, su carrocería y carenado acabados en aluminio doblado a mano. La pieza central de la moto, un tetracilíndrico de 900 cc, es también 100% artesanal. Kay podría haber usado cualquier motor de cuatro cilindros en línea disponible en el mercado, de excelentes prestaciones, como por ejemplo el mítico novecientos de la Honda CBR 900RR Fireblade. Pero no, eso habría sido la vía sencilla. David Kay construyó desde cero en su taller el motor tranversal, con doble árbol de levas en cabeza, carburación y dos válvulas por cilindro.

Ferrari 900 DOHC

Aunque nunca exprimido hasta su límite, este motor ligero con componentes en magnesio y carcasa de aleación desarrolla unos nada despreciables 105 CV a 8.800 rpm. El escape cuádruple es una obra de arte, pintada en color negro mate y apuntando al cielo. Más que un simple mecanismo para evacuar los gases de la combustión. La calidad de los componentes está fuera de toda cuestión: frenos Brembo en ambos ejes, con pinzas de seis pistones en el doble disco delantero y cuatro en el trasero. Doble amortiguador WPS en el tren trasero, horquilla invertida completamente regulable en el eje delantero.

Transmisión de cinco relaciones artesanal y una atención al detalle enfermiza y exquisita a partes iguales. Podemos ver la calidad del trabajo en la tija de la dirección o en el exquisito pedal de freno. La instrumentación es completamente ad hoc, digital y analógica a partes iguales, con el objetivo de no distraer de la conducción. Algunas piezas se han terminado en fibra de carbono – como el guardabarros – para mantener a raya el peso, que se queda en unos someros 172 kg. Se estima que como consencuencia, su velocidad punta es de 265 km/h. Esta maravillosa máquina fue presentada al público en 1995, tras 3.000 horas de trabajo sobre ella.

Ferrari 900 DOHC

Fue subastada por Bonhams en 2012, con un precio final de 85.000 libras. Una cifra que se me antoja baja para la única moto de la historia jamás arropada por Ferrari.

Fuente: Bonhams
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