No debería existir en nuestro mundo un Toyota Corolla con el apellido Nürburgring Edition

Sergio Álvarez  |  @sergioalvarez88  | 

Toyota produce el Corolla desde hace décadas, y con cerca de 50 millones de coches fabricados, es el coche más exitoso del planeta. Es más, cierta estadística decía que el coche estándar en el mundo es un Toyota Corolla blanco. Entre las claves de su éxito, su practicidad, su fiabilidad y su coste razonable. En muchos sentidos es el perfecto electrodoméstico de transporte: un vehículo diseñado para cumplir perfectamente su cometido de transportar personas del punto A al punto B. El que se haya lanzado una versión en Tailandia llamada Nürburgring Edition es un verdadero despropósito que no podemos ignorar. No nos llaméis talibanes aún, vamos a explicarnos.

La disonancia cognitiva, materializada con cuatro ruedas

Este coche es un simple instrumento de marketing para celebrar el relativo éxito de Toyota Thailand en las 24 Horas de Nürburgring.

Aunque un Toyota Corolla preparado para competir por TRD logró un séptimo puesto en las 24 Horas de Nürburgring el pasado año, y los Corolla hayan competido en diversas competiciones y disciplinas automovilísticas en los últimos años, no podemos afirmar que se trata de un coche de inherente pedigrí deportivo. Al menos no en su actual generación, ejemplo viviente del "coche beige", del "electrodoméstico de transporte". El coche que participó en competición en el Infierno Verde montaba un bestial atmosférico de 250 CV y 2 litros de cilindrada, una caja de cambios secuencial, una jaula antivuelco, neumáticos y suspensiones de competición... poco se parece a un coche de calle.

Explotar la imagen del Nürburgring en un compacto deportivo europeo - que se ha curtido durante años y años en el circuito más exigente del mundo, tanto en sus pruebas de desarrollo como por aficionados - me parece un movimiento lógico y acertado. Es por ejemplo lo que Opel hizo con su Corsa OPC Nürburgring Edition, que además tenía un extra de potencia. También Aston Martin lo ha hecho con sus Vantage GT4, auténticos carreras-cliente matriculables. Que Toyota lo haga con un Corolla - o Corolla Altis, nombre del Corolla de cuatro puertas en Tailandia - equipado con un anémico motor 1.8 de 140 CV, acoplado a una caja de cambios CVT es muy incorrecto.

La simple imagen que abre su material promocional ya debería advertirnos: lo que nos espera no va a gustar a los aficionados al automóvil deportivo.

Que dicho Toyota Corolla no equipe ni un solo aditamento prestacional, lo coloca en el terreno de la vergüenza. El Toyota Corolla Altis Nürburgring Edition sólo se diferencia de un Corolla convencional en su equipamiento y estética, que parte de la versión ESport del Corolla. En su equipamiento extra nos encontramos asientos de cuero de aspecto deportivo, acentos rojos para el interior del coche y un kit estético exterior compuesto de faldones y paragolpes de mayor tamaño, con un spoiler como guinda final. No, la suspensión, frenos o motor no se han tocado. El coche ha sido presentado en el Salón de Bangkok para celebrar el éxito de Toyota Thailand en Nürburgring.

La disonancia cognitiva se materializa en un coche que todo aficionado verá con desaprobación, aunque bien es cierto que como instrumento de marketing es una fórmula que podría funcionar. Pero desde Diariomotor nos gustaría que la imagen del Nordschleife no se manche de esta manera, y comience a replicarse en productos de consumo que poco tienen que ver con el mejor circuito del mundo. Ya me he desahogado.

Fuente: Autoblog
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