Actualizado 05:06

#FriendsOfMX5 O como pasar de probar un Mazda MX-5 Cup a firmar el Miata 1 millón

 |  @HerraizM  | 

De nuevo Castellolí, de nuevo el Mazda MX-5 Cup 2016, la versión de carreras del Mazda MX-5, aligerado, con una nueva puesta a punto, jaula antivuelco… ya sabes, ya lo conoces, te hemos hablado bien a fondo de este Miata con extra de wasabi, pero… ¿qué hacemos de nuevo tras su volante? Mazda nos ha llamado a filas, en juego la posibilidad de correr en Laguna Seca. Guau. No, no va a ser fácil, pero por el camino dejaremos nuestra firma en la unidad 1 millón del Mazda MX-5.

“Friends of MX-5”. Esta iniciativa es la responsable de que esté embarcado en un avión de camino a Barcelona este viernes. “¿Qué es eso de “Friends of MX-5?” Un programa que ha preparado Mazda para premiar con actividades de toda índole a los fieles seguidores y propietarios del Mazda MX-5. Actividades entre las que se encuentra este cara a cara con el Mazda MX-5 Cup, esta posibilidad de ganar un billete para correr la Mazda MX-5 Cup en Laguna Seca. Para conseguirlo tendremos que enfrentarnos a una serie de pruebas, compitiendo en la pista, en el simulador e incluso poniendo a prueba nuestro físico fuera del circuito, enfrentándonos a pilotos de diferentes copas europeas del Mazda MX-5, contra pilotos seleccionados por la marca, contra otros periodistas…

Cena a lo pies del puerto de Barcelona, el sol se pone entre los yates, mañana nos espera una dura jornada.

Volvemos a vernos las caras con el Mazda MX-5 Cup pero en esta ocasión el encuentro es menos amigable, hay un gran premio en juego:

7 de la mañana. El teléfono de la habitación suena a modo de despertador. Un desayuno ligero y pongo rumbo a Castellolí. Mientras asciendo al autobús voy echando un vistazo al resto de participantes. Bolsas de cascos, botines Alpinestars… se palpa un buen nivel. Conmigo viaja Dani Cuadrado, seguro que le habéis leído en Autopista.

Divididos en grupos nos esperan una serie de pruebas donde seremos puntuados por instructores de la marca. No se trata sólo de ser rápido con el coche de carreras, también tenemos que enfrentarnos al simulador, a pruebas físicas, drift…

Temo por el examen físico y por el simulador, el resto no me preocupan, de hecho las considero como una buena forma de compensar las mentadas pruebas. Arde Castellolí, es primera hora de la mañana, nos invitan a guardar nuestro enseres en taquillas. Esto empieza.

Un periodista británico, otro de los Países Bajos… Empezamos por el drift. El coche de serie, controles desactivados, un buen puñado de conos delimitando una serie de curvas en las que poner de lado al Miata y un suelo de lo más resbaladizo, pulido.

Golpe de gas, dirección, mirada bien lejos para encarar el siguiente viraje…

Tres examinadores nos evalúan. Desde el coche y situados en alguna de las curvas. El Miata se porta a la perfección. Se deja guiar, reacciona realmente bien.

Unas cuantas vueltas después, tras haber pasado todos por la pista deslizante y sin saber nuestras puntuaciones, con un drone sobrevolándonos, encargado de grabar todo, nos dirigimos al siguiente punto, un pequeño circuito en el que rodaremos de nuevo con el coche de calle.

El plato fuerte, el Mazda MX-5 Cup, nos espera al final de la jornada… Pero antes y tras haber sentenciado la prueba con el coche de calle, nos toca sudar la gota gorda, con una prueba de reflejos primero y con una carrera después. Nos cambiamos, nos enfundamos una camiseta de deporte con un “Friends of MX-5” grabado en el pecho y salimos a correr bajo el sol de Castellolí…

Aguanto el tipo, de aquella manera, en las pruebas físicas y efectivamente, como esperaba, hago un desastre de prueba en el simulador. No consigo involucrarme como si realmente estuviera corriendo con un coche real, por realista que sea el simulador… Por suerte espero compensar esto con el Mazda MX-5 Cup real. Sí, ha llegado el momento de saltar a la pista.

Tengo aún las referencias bastante “frescas”. Sólo han pasado unos pocos meses desde la última vez que rodé en este circuito y para colmo lo hice también un Miata. Aún así la organización nos brinda una primera vuelta con un instructor al volante, dándonos indicaciones de la marcha idónea para cada zona, de que curva sacrificar…

Llega mi turno. Me enfundo casco y guantes y me acomodo en el bucket del Miata. A mi lado de nuevo un “examinador”, intercambiamos unos saludos iniciales y salto a la pista.

Del escape sale una deliciosa melodía. Un zumbido sin filtro alguno que bien me gustaría poder ver en el Mazda MX-5 de calle. “Brrrrrrrrrm”… segunda, freno, volante a la derecha, gas a fondo…

De nuevo esa sensación. La sensación de comunión inmediata con el coche. La misma que te encuentras en el coche de calle, llevada, claro, a un nuevo nivel. El retumbar del escape ocupa todo el habitáculo, un habitáculo que queda perfectamente enmarcado por la jaula antivuelco. Una curva más…

El balanceo del coche de calle es inexistente en esta variante, mordiendo la curva con una endiablada firmeza a golpe de una dirección que se siente realmente firme, que transmite confianza y prácticamente todo lo que ocurre al paso de nuestros slicks, una pieza clave, estos slicks, en la encomiable mejora de rendimiento de este coche respecto al de calle.

15, 20 caballos. Tiempo atrás uno de los técnicos encargados del desarrollo de este coche me comentaba que el Miata de carreras ganaba hasta 20 caballos con los cambios introducidos, un aumento de potencia que queda totalmente ensombrecido por el buen trabajo de su chasis, por el buen reparto de pesos… ¿más potencia? Desde luego que no estaría mal, pero sin duda se perdería gran parte de la filosofía de este coche, esa docilidad…

Primeras vueltas, regreso a boxes y salto al coche posterior para repetir la operación, una nueva sucesión de vueltas, a ojos de un nuevo examinador. Enfilo la recta.

Un tacto del cambio excelente, un buen trabajo por parte de los frenos… Es un gran coche escuela para aquellos que estén pensando en correr, reconozco que me encantaría ver una edición nacional de la Mazda MX-5 Cup o al menos alguna unidad corriendo por nuestros circuitos…

Siento que he mejorado sustancialmente respecto a las primeras vueltas y aunque no nos están cronometrando me siento bastante más rápido. Desde Mazda nos han dicho que se van a fijar en nuestra forma de trazar, en nuestra actitud frente a los mandos del coche… no en nuestros tiempos.

Cambio de coche, cambio de monitor, repetimos el proceso un par de veces más, algo más de 20 vueltas al trazado…

No me bajaría del MX-5 Cup… pero debo hacerlo. Un refresco rápido para recuperar fuerzas y sofocar el calor e intercambio algunas impresiones con Daniel. Ambos estamos convencidos de nuestro buen papel en el circuito, ¿nos habrán penalizado mucho el resto de las pruebas?

Un autobous nos recoge. Caigo rendido de camino al hotel. Por la noche nos espera una cena con todos los participantes en la que se revelarán los primeros elegidos.

No, no nos alzamos con el “premio gordo” pero a cambio le plantamos nuestra firma a la unidad 1 millón del Mazda MX-5

El Mazda Space vuelve a recibirnos y digo vuelve porque se ha convertido en el escenario principal en el que se han articulado las últimas presentaciones a la prensa de la marca. El Mazda2, el Mazda CX-3, el Mazda MX-5… En su interior nos reciben en esta ocasión las tres generaciones previas del Mazda MX-5 además de encontrarnos con el Mazda Koeru Concept. Nos sirven champagne y… ¿qué es eso que hay en medio?

Mazda ha querido poner la guinda en el pastel a este encuentro trayendo la unidad un millón del Mazda MX-5 entre las mesas donde, más adelante, cenaremos. Guau. Además me chivan que vamos a poder firmarlo. Sí, plantarle nuestra firma a la unidad un millón. Como propietario de un Mazda MX-5 de primera generación os podéis imaginar la ilusión que me hace.

Nos llaman desde el escenario. Es la hora de la verdad. Mazda va a dar el nombre de los 10 finalistas que, mañana domingo, se enfrentarán en una clasificación final para ir a Laguna Seca. Poco a poco la lista se va completando y efectivamente, ni Dani ni yo estaremos en las pruebas de mañana…

No era un mal plan eso de irse a Laguna Seca a correr con un Mazda MX-5 Cup, pero el nivel era muy alto y aunque nuestro trabajo en pista, tanto con el MX-5 de calle como con el MX-5 Cup, fue bueno nos penalizaron las pruebas físicas y el simulador.

Sentenciamos la cena. Anécdotas con el resto de comensales y vuelta al hotel… mañana a primera hora toca volver a casa. Antes de tiempo sí, pero desde luego la experiencia no ha podido ser mejor. He podido volver a ponerme a los mandos del MX-5 Cup y mi firma está plantada en un trocito, importante, de la historia de la marca.

Un buen premio de consolación…

Lee a continuación: ¡Arranca la producción del Mazda MX-5 RF! El Miata que quería ser un coupé

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