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Robert Kubica

Información
Equipo
Williams Racing
Lugar
Fórmula 1
Nacimiento
07/12/1984
Edad
34
Ciudad
Crackovia (Polonia)
Campeonatos
-
Campeón en...
Fórmula Renault 3.5 2005 y WRC2 en 2013
Debut F1
GP de Hungría 2006
Equipo Debut
BMW Sauber F1 Team
Primera Victoria
GP de Canadá 2008

Robert Józef Kubica es un piloto de Fórmula 1 que ha estado ligado durante años al equipo BMW Sauber y que en la actualidad milita en el equipo Williams Racing. Comenzó con su carrera en el automovilismo en el karting antes de hacer un paso por los monoplazas consiguiendo convertirse en el primer campeón de la Fórmula Renault 3.5. Su accidente en competición cortó por completo su carrera deportiva y le llevó a probar otras disciplinas, entre ellas los rallyes, de los que se coronó Campeón del Mundo dentro de la categoría WRC2.

Paso por el karting y corta carrera en monoplazas:

Sus primeros pasos en competición fueron en karting, consiguiendo numerosos éxitos en Polonia cuando apenas había cumplido 10 años. Apoyado por su padre, viajó a Italia para medirse con el resto de las jóvenes promesas internacionales, comenzando a forjar un amor por el país transalpino que ha ido creciendo con el paso de los años. Allí consiguió la victoria en el Campeonato Internacional en 1998, pasando posteriormente por el Campeonato europeo de Karting en el que terminaría segundo ese mismo año.

Cuarto en el Mundial y en el Europeo de 2000, Kubica decidió que era el momento de dar su salto a los monoplazas, haciendo un paso por la Fórmula Renault Eurocup y el campeonato italiano. Sería en este último donde conseguiría sus mejores resultados, llegando a sumar cuatro triunfos en 2002 que le darían el subcampeonato por detrás de Pechito López. A partir de ese momento, sus pasos por la F3 no fueron destacados, viéndose en 2003 muy lastrado en las Euroseries por una lesión en el brazo. Se le escapó el Grand Prix de Macau, terminando segundo en 2004 y 2005, sin embargo, ambas actuaciones y su triunfo en las World Series by Renault con Epsilon Euskadi le abrieron las puertas de par en par de la Fórmula 1.


Minardi lo tantea, Renault lo prueba, BMW lo ficha:

Minardi llegó a plantearle la opción de probar uno de sus Fórmula 1, sin embargo, sin tener la superlicencia en propiedad tuvo que esperar a final de ese año 2005 para comprobar las sensaciones que provocaba un Fórmula 1. Se sentó en el R25, el coche campeón de ese año y gracias a su título en la Fórmula Renault, un pequeño aperitivo antes de que Mario Theissen decidiera cerrar su contratación como piloto de pruebas con derecho a tomar parte de los entrenamientos libres durante toda la temporada 2006.

La oportunidad llegó por accidente, en este caso por Jacques Villeneuve en el Gran Premio de Alemania, algo que le permitió tomar parte del GP de Hungría en el asiento dejado por el canadiense. Su séptimo puesto se quedaba en el limbo después de ser descalificado porque su BMW estaba por debajo del peso mínimo. Villeneuve abandona el equipo, algo que sumado al gran ritmo mostrado por Robert en Hungaroring, da la oportunidad a Kubica de afrontar las seis carreras que restaban ese mismo año. Su tercer puesto en el Gran Premio de Italia terminó por ser la confirmación que necesitaban los responsables del equipo para terminar de atarle para la temporada 2007.

Sería un año de altibajos. La primera campaña completa de Kubica comenzaba con malos resultados, teniendo que esperar hasta Bahréin, la tercera cita para sumar sus primeros puntos, tras los que enlazaría una racha con un cuarto puesto en el GP de España y un quinto en el GP de Mónaco. Su accidente en Canadá no cortaría su progresión a pesar de que los médicos le prescribieron que no tomara parte de la cita en Indianápolis. Tras recuperar el asiento de manos de Sebastian Vettel llegó a los puntos en ocho carreras de 10 restantes, llegando a finalizar el año en sexta posición de la clasificación general, pero sin llegar al podio.

El salto de rendimiento del monoplaza de cara a la temporada 2008 fue más que evidente, algo que permitió además a Kubica luchar por metas mayores. La primera Pole Position en la Fórmula 1 no se hace esperar demasiado, llegando en el Gran Premio de Bahréin, uno de los circuitos fetiche de Robert, y justo después de un segundo puesto en Malasia, el primer podio de otros grandes resultados como el segundo puesto en Mónaco o la victoria en Canadá. El Circuit Giles Villeneuve vería solo un año más tarde el triunfo de Kubica, el primero y único que conseguía en su carrera como piloto de Fórmula 1.


La única victoria de Robert Kubica en Fórmula 1:

Saliendo desde el segundo cajón de parrilla, Kubica consiguió mantenerse en la batalla con Lewis Hamilton y Kimi Räikkönen, rivalidad que quedó enterrada después de que el británico golpeara al final del pit lane al finlandés de Ferrari, el cual le recriminaba a Lewis que no había respetado el semáforo rojo. El doblete del equipo BMW Sauber era certificado por Nick Heidfeld, a 16 segundos y medio de su compañero de equipo, el cual se situaba líder del campeonato. Habría tres podios más en lo que restaba de año, en este caso en Monza, Valencia y Suzuka, algo que le permitía terminar cuarto de la general, empatado a puntos con Kimi y por delante de Fernando Alonso.

En 2009, el BMW perdía carga aerodinámica y de paso el rendimiento que le había caracterizado el año anterior. Kubica de nuevo compartió equipo con Nick Heidfeld en una temporada en la que el equipo tan solo logro sumar en cinco ocasiones puntos, siendo el segundo puesto del GP de Brasil su resultado más destacado, seguido en este caso por el cuarto puesto de Bélgica. La firma bávara echaba el cierre al proyecto y Kubica recalaba en la firma que precisamente le apoyó en sus inicios en monoplazas. Su llegada a Renault para sustituir a Fernando Alonso trajo de nuevo esperanzas al equipo, con un tercer puesto y dos terceros que le sirvieron para confirmar su renovación con la marca gala. Octavo con 136 puntos y muy por delante de Petrov, algo que daba esperanzas a un equipo con el que habría tiempo para trabajar y recuperar el rendimiento perdido después de los títulos mundiales de Fernando Alonso.


¿Cómo se produjo el accidente que cambió la vida a Robert Kubica?

El 6 de febrero de 2011 cambiaría la vida y la carrera deportiva de Robert Kubica. El piloto polaco se encontraba disputando la cita italiana del Rally Ronda di Andora con un Skoda Fabia S2000 de DP Autosport antes de comenzar la pretemporada del Mundial de Fórmula 1. En una sección rápida del primer tramo, Val Merula 1, muy cerca de la localidad de San Lorenzo, Kubica perdía el control del coche tras unas enlazadas, impactando el mismo contra un guardarraíl que no podría soportar la fuerza del impacto.

Su copiloto, Jakub Gerber salía ileso del accidente, sin embargo, Robert Kubica corría mucha peor suerte al invadir el guardarraíl en el habitáculo y alcanzarle el brazo derecho. El piloto de Lotus Renault GP sufría un hematoma en la cabeza y quedaba inconsciente, pero salvaba la vida con unas fracturas en una de sus piernas y la afectación de dicho brazo, teniendo que ser sometido a múltiples operaciones para tratar de conservar dicha extremidad en las mejores condiciones posibles.

Empezar de nuevo, esta vez en los rallyes:

El representante de Robert Kubica llegó a valorar la posible vuelta de la competición de Kubica ese mismo año 2011, sin embargo, el piloto tuvo que esperar y afrontar una larga rehabilitación. En Lotus Renault GP buscaron un sustituto en la figura de Nick Heidfeld, encargado de acompañar en este caso a Vitaly Petrov para una temporada en la que la firma del rombo comenzó con su desconexión respecto a la Fórmula 1. Para la temporada 2012, Kubica decidió comenzar una nueva etapa en los rallyes, ayudado en este caso por las dimensiones menos reducidas del habitáculo de un coche de dicha disciplinas.

Fueron hasta cuatro participaciones en rallyes italianos y una en el Rallye du Var, en Francia, consiguiendo en ellas tres victorias y dos abandonos utilizando en este caso una unidad privada del Subaru Impreza WRC S12b y otra del Citroën C4 WRC, este último sufriendo un accidente y un incendio en la cita gala cuando tenía una ventaja de más de cinco minutos y medio con apenas dos tramos para finalizar esta prestigiosa prueba.

A pesar de este susto, los resultados al volante de ambos World Rally Cars animaron a Kubica a intentar realizar un proyecto serio internacional dentro de dicha categoría. Decidió bajar un escalón, en este caso tanteando distintas opciones de competir con un RRC (un WRC con menos aerodinámica y un diámetro menor en la brida de turbo) en WRC2 o en el Campeonato de Europa de Rallyes.

Aunque se habló de un posible programa de 10 citas en el ERC con un Ford Fiesta RRC de M-Sport, finalmente Robert firmó un acuerdo ‘oficial’ con el equipo Citroën Racing. El proyecto final implicaba competir juntos en siete pruebas del Europeo de Rallyes y otras siete en la categoría WRC2 del Mundial de Rallyes, en todas ellas con una unidad del Citroën DS3 RRC que no tuvo demasiado éxito comercial si lo comparamos con el «boom» en ventas que sí tienen en la actualidad los R5.


Campeón del Mundo dentro de la categoría WRC2:

A pesar de su nula experiencia sobre tierra, Robert Kubica se mostró competitivo prácticamente sobre cualquier superficie desde el inicio. Su debut sería precisamente en España, en el Rallye Islas Canarias 2013. Tras nueve tramos, el polaco estaba realizando toda una exhibición, con ocho scratchs y más de un minuto de ventaja sobre Jan Kopecký. Tras unos resultados discretos sobre la tierra lusa, tanto en Azores como en Portugal, el ex-piloto de Fórmula 1 lograba su primera victoria internacional en el Rally Acrópolis. Sería una de las cinco muescas que lograría en WRC2, siendo curiosamente la conseguida en el Rally RACC de Catalunya – Rally de España el que pondría el sello a su título Mundial. A Grecia y España se sumaban los triunfos en Cerdeña, Alemania y Alsacia.

La ventaja conseguida en puntos le daba una renta inalcanzable por sus rivales, algo que le permitió disfrutar del premio de competir en el Rally de Gales con un Citroën DS3 WRC, su estreno en la categoría absoluta del Mundial de Rallyes que no terminaría demasiado bien por las siempre complejas condiciones del RAC. El proyecto en el ERC finalmente se reducía a cuatro pruebas en las que el mejor resultado sería la sexta plaza en Azores, sumando tres abandonos en las restantes citas.

Era el momento de afrontar una temporada entre los grandes, en este caso con un Fiesta RS WRC de M-Sport y apoyado por la petrolera Lotos, la misma que ya le había apoyado en la Fórmula 1. El año 2014 comenzó de forma optimista, con Kubica venciendo en el siempre complicado Jänner Rallye (primera victoria en el ERC) como preparación para Monte-Carlo. Se dio el curioso hecho de que todas sus actuciones lejos del Mundial de Rallyes se saldaron con victoria, venciendo en pruebas como el Memorial Bettega, el Rallye Internacional de Casentino, Monza Rally Show y el ya conocido Master Show. En el torneo intercontinental, para el recuerdo quedará su mejor resultado conseguido con una sexta posición en Argentina, aunque también es cierto que llegó a estar rondando el cuarto y el quinto puesto en citas tan competidas y difíciles como Cerdeña o Alsacia.

Aun así, quedará para la historia su segunda participación en el Rallye Monte-Carlo, cita con la que se daba inicio al WRC 2014. Kubica se alzó de forma rabiosa con los dos primeros scratchs, siendo por tanto el líder de este inicio de Mundial. Posteriormente cedería terreno en una prueba ganada finalmente por Sébastien Ogier, aunque Robert peleó por el podio hasta la novena especial en la que un accidente le llevaría a su primer abandono del año.

La de 2015 fue una temporada nefasta para Robert. Repitiendo por primera vez montura, con un Ford Fiesta RS WRC privado, Kubica dejó entrever su calidad en varias pruebas, llegando incluso a liderar el Rallye de Córcega al compartir scratch con Sébastien Ogier en el primer tramo. Su mejor actuación del año llegó con el octavo puesto logrado frente a su afición en el Rally de Polonia, ahondando en una frustración que parecía obligarlo a pensar en un cambio de modalidad a una más natural para él. La decisión de saltarse el Rally de Argentina para volver a reorganizar el proyecto de su propio equipo ya dejó entrever que Kubica no estaba del todo satisfecho con sus resultados en el WRC. Tampoco estaría en Australia y de cara a la siguiente temporada diría que las limitaciones del presupuesto podrían llevarle a tener que dar un paso atrás y volver a competir en el WRC2.


Tres años para volver a la Fórmula 1:

El paso de Robert Kubica por el Mundial de Rallyes de 2016 fue testimonial. Tras romper su relación profesional con el equipo A-Style, compraba una unidad del Ford Fiesta RS WRC Mk.II a M-Sport, aunque su frustración acumulada tras el 2015 le llevó a cambiar su proyecto deportivo. Los rallyes ya no eran su prioridad y empezaba a valorar una participación en circuitos cada vez más destacada. Una de los detonantes fue precisamente la participación en unos test del Lamborghini Huracán Supertrofeo en el Circuito de Vallelunga a principios del año. Incluso dejaría entrever que estaba listo para volver al Mundial de Fórmula 1 si alguien le necesitaba para sustituir a un piloto en una prueba.

La próxima temporada si alguien quisiera contar conmigo y me dijera Robert vas a correr en Monza, yo aceptaría inmediatamente. Me siento capaz de pilotar un Fórmula 1 en algunas pistas. Después del accidente me encontré en una situación donde es preciso constantemente plantearse nuevos desafíos.

Durante la rueda de prensa previa al inicio del Rally de Catalunya 2015, el propio Robert Kubica se reafirmaba en lo dicho anteriormente, asegurando que tenía pensado hacer 6 o 7 rallyes como máximo en 2016, posiblemente todos ellos en Europa. Desde M-Sport llegaron a apuntar a que este programa parcial se podría complementar con una campaña completa con Mercedes-AMG en el DTM. Toto Wolff ofrecía públicamente una unidad para que compitiera en el Campeonato Alemán de Turismos. Este acercamiento terminó deparando que Robert trabajara estrechamente con la firma de la estrella, realizando varías sesiones en el simulado para comprobar sus limitaciones al volante de un monoplaza de Fórmula 1. Para entonces ya había dicho que no a integrarse dentro del equipo Citroën Racing en el WTCC, segunda ocasión en que Kubica daba la espalda a la opción de pilotar uno de los C-Elysée TC1.

Sin confirmarse ninguno de sus proyectos internacionales y después de que su participación en el Rallye Monte-Carlo terminara por accidente en el tercer tramo al volante del Ford Fiesta RS WRC de BRC, Kubica se apartaba completamente de la disciplina de los tramos, disputando algunas citas en circuitos en la monomarca de Renault con los RS01 y en la resistencia, con la participación en las 12 Horas de Mugello con el Mercedes SLS GT3 de Martin Prokop, en las 6 Horas de Vallelunga e incluso en las 24 Horas de Dubái. A partir de ese momento se abría un periodo de vaivenes continuos en su carrera deportiva. Primero era su participación en los test de rookies del WEC con ByKolles, algo tras los que se anunció una posible participación en el Mundial de 2017 que nunca se llegaría a llevar a cabo. Sobre el papel llegó a haber otros dos test al volante de un LMP1, uno con SMP Racing en 2017 y otro con Manor en 2018, aunque no llegó a haber más información de ninguno de los dos. Todo ello lo descartó con un único objetivo en mente: regresar a la Fórmula 1.


Primero Renault y después Williams:

A partir de esta decisión de centrarse en los circuitos y su posible regreso a la Fórmula 1, Kubica tomó todas las decisiones necesarias para vincularse a un equipo. Tras un test con un monoplaza de GP3, Robert haría otro con un Fórmula E Donington Park. Tras todo ello, Renault lo repescó y le organizó un test con el E20 en Cheste, donde el piloto rodaría 114 vueltas sin apenas problemas físicos.

Esta primera toma de contacto vendría seguida de la participación en el Festival de la Velocidad de Goodwood y otras 90 vueltas en Le Castellet. Tuvo que esperar hasta el verano para poder experimentar en sus carnes lo que se necesitaba para pilotar uno de los actuales monoplazas V6 Turbo. Fue en Hungría, con 142 vueltas a sus espaldas que parecían ponerle en disposición de ser candidato a pilotar para la firma del rombo en 2017.

La llegada de Carlos Sainz Jr. y la decisión de continuar con Nico Hülkenberg cerró las puertas de Kubica, algo que dio paso a que Williams le tanteará como piloto reserva, puesto que desempeñaría después de que se diera la confirmación de que Sergey Sirotkin sería el piloto en esa temporada de la decepción de los de Grove, la última con el patrocinio de Martini Racing y en la que Robert realizó apenas tres sesiones de entrenamientos libres a las que se sumaron algunos test puntuales en Silverstone y Hungaroring. Por el camino, la decisión de sumar a Nico Rosberg a su gabinete de representantes (Alessandro Alunni Bravi seguía siendo su hombre de confianza), relación profesional a la que se pondría final después de medio año.

Sería el 22 de noviembre de 2018 cuando Williams F1 Team realizaba el anuncio del nombre que acompañaría a George Russell como compañero de equipo en 2019. Robert Kubica era el elegido tras devolverle la moneda al propio Sirotkin contra el que había perdido la carrera un año antes.

CURIOSIDADES

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Una espina de por vida: Ferrari había fichado a Kubica

Robert Kubica estaba llamado a ser el compañero de Fernando Alonso en la temporada 2012 dentro de la Scuderia Ferrari, ambos bajo las órdenes de Stefano Domenicali. Esto sería confirmado por el propio piloto en el podcast oficial del Mundial de Fórmula 1, precisamente en el mismo momento en el que se le llegaría a relacionar con la opción de recalar en el equipo de Maranello como piloto reserva/desarrollo.

El acuerdo de Kubica para vestir de rojo lamentablemente se vería trastocado por el accidente en el Rallye Ronda di Andora, en un acto que muchos catalogaron como irresponsabilidad, pero que en el caso de Robert, era enfocado como un entrenamiento para ser aún mejor piloto.

El primer objetivo era ingresar en la Fórmula 1, el segundo debía ser mantenerse para tener una buena reputación. Es incluso más difícil que encontrar un volante. El tercero era ganar el título o convertirse en un piloto de Ferrari. No tenía título, pero casi me convertí en un piloto de dicho equipo. No estaba contento con ser lo bueno que era. Necesitaba más. Pensé que los rallies me darían eso. Y me lo dieron. El problema es que pagué un alto precio.


La relación milagrosa de Kubica con el Papa Juan Pablo II:

Corría el año 2007 cuando Kubica se salía de pista en la vuelta 27 tratando de superar al Toyota de Jarno Trulli. El piloto polaco impactaba a gran velocidad en la curva número nueve del trazado Giles Villeneuve de Montreal, algo que terminaba con el BMW Sauber dando sendas vueltas de campana tras un primer impacto contra el muro que rondó los 280 km/h. El resultado de un impacto tan brutal fue apenas una torcedura de tobillo y una conmoción cerebral, algo que fue estudiado por el Vaticano ante la posibilidad de estar ante un ‘Milagro’.

Lo que no muchos sabían es que junto a Robert Kubica siempre le acompañaba una estampita de su compatriota, Karol Józef Wojtyła, el Papa Juan Pablo II, así como la aparición de su nombre en la decoración de muchos de sus cascos. Su recuperación fue asombrosa y apenas se perdería el Gran Premio de Estados Unidos en el que precisamente debutó Sebastian Vettel en su asiento. Años más tarde, tras su accidente en el Rallye Ronda di Andora, al Hospital Santa Corona de Pietra Ligure se transportó una medalla con un trozo de túnica y una gota de sangre del Papa Juan Pablo II, enviada en este caso por el Cardenal Stanislaw Dziwisz, arzobispo de Cracovia para ayudarle en la recuperación de sus lesiones.

No es el único piloto de la parrilla que confía en la protección del ya canonizado Juan Pablo II. Sergio Pérez lleva en el monoplaza consigo una estampita del pontífice y es todo un devoto de la Virgen de Guadalupe.

La historia de un regreso a la F1 contada por el protagonista:

En uno de los vídeos subidos por Williams a su cuenta de YouTube, Kubica nos contaba con sus propias palabras su historia, muestra esas cicatrices que recorren su brazo derecho, fruto de las muchas operaciones a las que ha sido sometido. Por primera vez no oculta la condición del mismo, la oportunidad perfecta para admirar aún más a este piloto inagotable al desaliento que volverá a sentarse la próxima semana, durante los test de temporada en el monoplaza diseñado por Paddy Lowe para tratar de ayudar a la histórica escudería a salir del lodazal en el que se encuentra. Será un día más de trabajo para él, para el resto, un capitulo más en la demostración de lo importante que es no rendirse nunca.