Culminó el tradicional Rugido de Daytona con buenas sensaciones para los Porsche 963, el BMW M Hybrid V8 y el Cadillac V-Series R, tres prototipos que se presentaron a las pruebas con sus versiones mejoradas tras utilizar comodines Evo. Sin embargo, en la clase GTP uno de sus inscritos se observó poco competitivo y fue el Aston Martin Valkyrie, cuyo mejor registro, realizado por Ross Gunn, quedó a 1,202 segundos del referente principal, Felipe Nasr con el Porsche 963 número 7 de Porsche Penske Motorsport, detuvo el cronómetro en 1:36.327, su mejor tiempo en una tanda de 72 vueltas. Lo más preocupante para el programa del equipo The Heart of Racing es que su prototipo resultó el más lento durante el resto de las jornadas, con Álex Riberas, Roman De Angelis y Marco Sorensen culminando en los últimos lugares de la tabla con registros superiores al minuto y 38 segundos, así que el Valkyrie resultó el más lento entre los once coches de clase principal.
Lo que causa más incertidumbre es que los encargados del proyecto afiliado a Aston Martin Racing decidieron no invertir comodines Evo para optimizar su prototipo, confiando en que tenían un mayor margen de desarrollo sin recurrir a modificaciones. Sin embargo, al desembarcar en Daytona se encontraron con un panorama difícil puesto que sus rivales sí gastaron sus tokens y ahora lucen más lejos de lo habitual. El año pasado el Valkyrie no compitió en la estelar prueba de 24 horas, así que este año debutará en la fecha más importante del Campeonato IMSA SportsCar en medio de muchas dudas ya que si bien el sonido de su motor V12 es encantador para las tribunas, el hecho de no estar asociado a un componente híbrido representa una desventaja con respecto a sus rivales. Lo ocurrido el fin de semana es indicio de que Petit Le Mans, donde Roman De Angelis y Ross Gunn finalizaron en segundo lugar, se trató de un golpe de suerte.
En este punto, los ingenieros de Aston Martin Racing están en una encrucijada porque configurar la mecánica para alcanzar sus límites va a comprometer la confiabilidad en una prueba muy exigente. Terminar la carrera puede verse como un objetivo más factible, tomando en cuenta que Álex Riberas y Marco Sorensen lograron finalizar en el puesto 12 de la clase Hypercar, luego heredaron el 11, culminando a cuatro vueltas del ganador. Esa prueba puede conceder cierta esperanza para enfrentar el compromiso de las 24 Horas de Daytona, no obstante, Ross Gunn considera que el hora de ser realistas porque es el segundo año del programa y se advierte que luchar por las victorias está muy lejos, inclusive hasta subir al podio parece complicado según lo visto esta semana.
Si bien el hecho de que el equipo The Heart of Racing esté involucrado tanto en la IMSA como en el WEC facilita el desarrollo del Valkyrie, el hecho de no recibir actualizaciones durante el invierno, más la introducción de los nuevos neumáticos Michelin, han tenido un efecto negativo muy marcado. En tal sentido, las declaraciones de Ian James, jefe del equipo, sobre maximizar el potencial del prototipo, ahora lucen muy desconcertantes porque al parecer sus palabras reflejan que el departamento técnico del programa no tiene idea de lo que se debe mejorar primero para poder avanzar. Durante el Rugido de Daytona, la mayoría de los equipos se expresó muy bien de los nuevos neumáticos GTP, en tanto en The Heart of Racing no lograron entenderlos. No está fácil para Aston Martin afrontar esta segunda temporada en el Campeonato IMSA SportsCar con un prototipo sin evolución y con un equipo que se confió en que las mejoras que experimentaron el año pasado también serían una constante en esta, cuando en realidad el resto de fabricantes ahora está más lejos.
En palabras de Ross Gunn:
Hay un montón de incógnitas en términos de competitividad. A dónde vamos, no tenemos ni idea. La clave para nosotros es terminar la carrera ya que sólo tenemos un coche. Vamos a ir con eso en mente. Como todo piloto, naturalmente, estamos muy impacientes, queremos todo ya. Siendo realista, no sabemos por dónde empezar.
Vía RACER





