Diario de viaje: Una pesadilla, un infierno. ¿Cuándo volvemos al Rallye Monte-Carlo Histórico?

 |  @fernischumi  | 

Es inevitable hablar de la Noche del Turini para cerrar esta serie de “Diarios de viaje”. El ambiente sigue siendo igual de mágico que en otras ocasiones, si bien, en esta ocasión los grupos eran menos numerosos e incluso la libertad de movimiento era mayor aprovechando que no se estaba frente ante una prueba de velocidad del Mundial de Rallyes. Recordaba a otras épocas la posibilidad de ver llegar al Renault Alpine de Jean-Pierre Coppola completamente cruzado a lo alto del Col, balancearlo en mitad de flashes de decenas de cámaras fotográficas y enderezarlo a tiempo, frente a todos los incondicionales del Club Alpine (la caravana de versiones modernas del deportivo francés fue una de las notas de color), para poder encarar la bajada hacia La Bóllene Vésubie.

Se habla de magia, y es precisamente eso lo que se siente cuando te internas en ese veterano hotel de la cima, “El tres Valles” (Trois Vallées en la lengua de Sébastien Ogier) en el que las paredes están recubiertas de visitas de ilustres pilotos como Miki Biasion, Jutta Kleinschmidt, Hannu Mikkola, Sébastien Ogier y algún que otro representante español de excepción. La madera huele a carreras, aderezada por el colorido de los cientos de placas presentes en un negocio que ha pasado de generación en generación por la misma familia. Allí, algún que otro comentario en castellano se escuchaba de fondo por parte de un ouvreur que ha estado subiendo esas carreteras durante décadas y que ahora lo hace simplemente por afición.

¿Qué hacen decenas de personas, a las 11 de la noche de un día 5 de febrero en lo alto de un Col a 1.604 metros de altitud sobre el nivel del mar y temperaturas gélidas? Disfrutar de una imagen histórica que muchos ni tan siquiera tuvieron la oportunidad de vivir. Muchos de los que estaban allí no vieron nunca la primer “Nit del Turini”, en el año 1965, edición en la que el considerado como primer finlandés volador, Timo Mäkinen, se lanzaba a fondo por las tres pasadas que se dieron a este icónico tramo para llevar al Mini Cooper S.

Al contrario que los World Rally Cars, los cuales este año bajaron en el sentido opuesto hasta llegar al Col de Braus, las 34 horquillas que se encontraban los competidores de regularidad en su descenso serían la otra gran prueba de fuego tras escalar el otro lado de la montaña con gran parte del recorrido en seco y con la necesidad de controlar el coche en los últimos kilómetros antes de coronar, justo en el momento en el que la nieve y el hielo hacían acto de aparición, llevando a que los coches entrasen en el Turini muy cerca de apoyarse en los taludes.

Allí el 124 estuvo a la altura a pesar de que la presencia de numerosas horquillas en subida no beneficia a una configuración mecánica como la del modelo español. Sería en el último tramo del rally, con el piso ya totalmente seco, cuando Cañellas se metería en el Top 5, confirmando que en dichas condiciones podría estar peleando por las victorias. El 27º puesto final da lustre a una actuación que pudo haber sido un lugar entre los 10 primeros de no ser por los problemas del sábado y por la cancelación de hasta 4 de los 15 tramos en una de las ediciones más polémicas en lo referente al trabajo de la organización.

En el caso de Josep Viaplana, problemas con la caja de cambios le obligaron a prescindir de la segunda marcha durante algunos kilómetros en su SEAT 1430, buscando una solución de emergencia en las asistencias para hacer los dos últimos tramos del recorrido. El problema volvería a surgir, en este caso con Josep teniendo que mantener agarrada la palanca de cambios para que la segunda no se volviera a saltar. Junto a Carles, su copiloto, y apoyados también por Jaime Hernández y Anna Vives (fuera de carrera pero haciendo las labores de soporte) Viaplana completaba su primera participación en el Rallye Monte-Carlo Histórico en posición 164º, en este caso queriendo repetir. Lo dicho, una pesadilla y un infierno de edición, ¿Cuándo volvemos?

Ahora SEAT Coches Históricos espera seguir el año con un intenso programa, empezando por la cita del Costa Brava y esperando alguna salida internacional como el Eifel Rallye Festival en el que se espera que el material presente sea de excepción, repitiendo en este caso la réplica del SEAT 124 Grupo 4 y uniéndose a él otras unidades como el SEAT Ibiza Kit Car que compitió en el Mundial de Rallyes con algunos resultados más que destacables. El plan es el de seguir disfrutando de la herencia y la historia de la firma de Martorell, la cual celebra este año el 20 aniversario del lanzamiento del SEAT León. En cuanto a la presencia de Salvador Cañellas en la próxima edición del Rallye de Monte-Carlo Histórico: “es algo que se tiene que hablar, año a año”.

Sin embargo, había algo que brillaba en la mirada de Salva en la llegada al Parque Cerrado situado en el puerto de Mónaco. Ahora que tiene todo de la mano, tanto el comportamiento del coche, la fiabilidad, su nuevo copiloto y el dominio de la disciplina, hay algo que en uno de los grandes talentos del deporte español le dice que debe seguir compitiendo. Terminar entre los 30 primeros para el catalán le dejaba un regusto muy dulce en su tercera participación, lamentándose al ver no solo la remontada de la que habían sido capaces junto a Eloi Alsina, sino que también era una de las ocasiones en las que mejor llegaba físicamente. “Año a año”.

Lee a continuación: Diario de viaje: la víspera de la mágica Noche del Turini