El DTM promete coches más difíciles de pilotar para 2018

 |  @fernischumi  | 

Entre la incertidumbre y la esperanza de tener un nuevo inicio. El Campeonato Alemán de Turismos afronta esta temporada con la despedida de Mercedes AMG una vez que el campeonato 2018 llegue a su final. Tras muchos cambios en las alineaciones de pilotos, el ITR ha confirmado en las últimas horas que también el reglamento técnico del DTM sufrirá modificaciones con el objetivo de darle más protagonismo a los pilotos que participan en el mismo.

Justo en el día previo al comienzo de los test de pretemporada en Vallelunga, los responsables de las series germanas han confirmado que esta temporada los vehículos del DTM dispondrán de menos carga aerodinámica después de haberse simplificado el kit de la carrocería, eliminando numerosos aditamentos y además limitando la función de otros elementos como el difusor trasero o los apoyos laterales (conocidas como Side Plates). Según el ITR, esto supone una reducción de un tercio de la carga aerodinámica que generaban los vehículos con el reglamento técnico del año pasado.

La propia BMW Motorsport presentaba ayer tres infografías en las que se comparaban los kits aerodinámicos utilizados por el BMW M4 DTM en la pasada campaña y el que utilizará en la próxima, pudiendo comprobar de un simple vistazo cómo en el frontal desaparecen todos los canards salvo uno, mientras que en el lateral se simplifica mucho el diseño eliminando los paneles y permitiendo la salida de gran cantidad de flujo del aire hacia el exterior en lugar de re-direccionarlo hacia la parte trasera.

Los pasos de rueda se mantienen prácticamente igual, modificando ligeramente la transición de los traseros en el caso del vehículo de competición de los bávaros, mientras que, en la trasera, el alerón no sufre grandes modificaciones, siendo el paragolpes el que verá limitada su función aerodinámica al haber tapado uno de los conductos que se situaba justo en la parte baja y que trabaja de forma solidaria con el difusor. Se reduce el drag y el peso (a partir de ahora el mínimo será de 1.115 kilogramos, de 1.031 kg sin piloto), por lo que los coches serán más rápidos en recta, pero también más difíciles de pilotar.

Tenemos diez pruebas en lugar de las nueve de 2017. Con 450 a 500 km adicionales este año, optamos por un aumento en la disponibilidad de motores. Los constructores también pasan de tener derecho a siete bloques, a ocho motores disponibles en el año para sus seis coches.

La suspensión del eje delantero también recibe novedades, eliminándose el denominado “tercer elemento” que había sido una de las pocas modificaciones serias que habían podido hacer los ingenieros de los equipos durante el año pasado debido a que el reglamento técnico cada vez imponía más piezas estándar. Se mantienen los cuatro muelles helicoidales lineales, pero el coche será más inestable en las frenadas fuertes.

En lo que respecta al reglamento deportivo, se han introducido pequeñas modificaciones, permitiendo por ejemplo que sean dos los mecánicos que lleven las ruedas al pit lane para realizar la parada en lugar de uno, la posibilidad de utilizar la pizarra desde el muro con mensajes de entrada a boxes, situaciones de emergencia o recomendaciones básicas aprobadas previamente por la federación alemana. Por último, los vehículos deberán contar con al menos 1 kg de combustible tras la sesión de clasificación, mientras que las salidas se seguirán haciendo tipo Indy 500 con filas de a dos.

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