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Estos son los NASCAR Modified y por qué su papel ha sido vital para el automovilismo

El automovilismo norteamericano va mucho más allá de la NASCAR, la Baja 1000 o las 500 Millas de Indianápolis. Es cierto que los estadounidenses han adoptado por tradición y por gustos a la categoría reina de los stock-cars como su competición fetiche, sin embargo, su larga tradición dentro del deporte del motor se extiende durante más de un siglo y nos deja con carreras tan peculiares e icónicas como la Subida a Pikes Peak, los espectaculares Trophy Trucks o las carreras de Dirt o Late Model.

Es en este tipo de situaciones cuando la frontera entre distintas competiciones puede difuminarse, volverse menos claras, hasta llegar a confundir al espectador de este lado del charco a la hora de simplificar el automovilismo que se desarrolla por aquellas latitudes. Es cierto que más allá de la IndyCar y de algunas competiciones soporte, los monoplazas no tienen tanta variedad como en Europa, o que incluso los rallyes o el rallycross no se tratan de disciplinas que hayan conseguido hacerse el hueco entre los gustos de un gran grupo de aficionados en el país de las barras y estrellas.

Después de esta premisa, resulta curioso la cantidad de intrahistorias con las que nos topamos dentro del motorsport norteamericano, incluso cuando ahondamos en la de las principales categorías, incluida la propia NASCAR. Y es que, si bien es muy conocida la curiosidad que nos apunta a que la competición nació en plena ley seca, cuando los responsables de producir alcohol de forma clandestina preparaban sus coches para escapar de la policía y después se batían en duelo entre ellos para ver quién era más rápido, muchos desconocerán de dónde viene la tradición de los NASCAR Whelen Modified Tour.

Lejos de la Sprint Cup, nos encontramos esta suerte de Hot Rod que han ido sobreviviendo no solo al paso del tiempo, sino que también han hecho lo propio a la tendencia mercadotécnica de las carreras. No lucen las siluetas de los principales Muscle Cars del mercado, no tienen áreas de carrocería maximizadas para dar cabida a cuantos más nombres de los patrocinadores mejor… Los NASCAR Modified pasaron de ser los protagonistas de los albores de la competición (años 1947-48) a un plano completamente secundario. Precisamente esa era la diferencia inicial entre los Stock Cars y los Modified en el inicio de la competición en escenarios tan espectaculares como las playas de Daytona, una diferencia que con el tiempo fue diluyéndose, con la Sprint Cup utilizando coches cada vez más y más modificados.

Su aspecto, anclado en el tiempo, ha permanecido prácticamente sin variación durante décadas, en este caso optando pro prototipos casi artesanos que cuentan con un centro de gravedad muy bajo y una posición central del puesto de conducción, con protecciones tubulares tanto laterales como en los extremos para los contactos coche a coche que se suelen producir en las pistas cortas y en los ovalos de tierra en los que toma lugar estas pruebas. Motores de entre 625 y 700 CV de potencia que parten de los especialmente motores V8 atmosféricos, aunque con la principal diferencia de que se introduce un carburador. Un vídeo que sin duda merece mucho la pena de ver para empaparse de cultura automovilística.