Síguenos en Google Discover

y no te pierdas ninguna novedad sobre motor

ESPACIOS
COMPETICIÓN
Cerrar CERRAR
Competición

3 MIN

Exhibición de Red Bull en San Francisco termina con un RB7 envuelto en llamas

Desde una fallida exhibición de Pastor Maldonado en el año 2012, allí chocó y dañó su monoplaza a los pocos metros de iniciar su recorrido, dejando tanto a los organizadores como a los asistentes al evento sin nada que observar, no se tenía información acerca de otra exhibición de un equipo de Fórmula 1 que haya finalizado de una manera que no estaba en la agenda. Hasta que Red Bulll Racing desembarcó en la bahía de San Francisco con Yuki Tsunoda y Scott Speed como encargados de presentar al público el espectáculo de estar ante un monoplaza de Fórmula 1. Si bien eran coches de años anteriores, el sonido y la sensación de velocidad estaban allí, pero también los incidentes porque ambos pilotos no salieron de sus coches con mucha alegría tras sus presentaciones.

Scott Speed volvió a un Toro Rosso con una decoración similar a la actual de Racing Bulls, el piloto estadounidense ex Fórmula 1 hizo una dona para el público y luego intentó acelerar sin calcular la distancia de una barrera y se estrelló, dañando la trompa de su monoplaza de una forma absurda. Si bien se fue contra las barreras de seguridad, el impacto no resultó tan fuerte como para comprometer la integridad de las personas allí resguardadas. Era el inicio de una sesión que por lo regular ya tiene un protocolo preestablecido, cada piloto entiende lo que debe hacer tomando en cuenta la calle que se utiliza como pista y la configuración de su monoplaza, pero acá Speed no calculó bien la distancia con el saldo anteriormente descrito.

Pero sin duda el protagonista del día fue Yuki Tsunoda, el piloto japonés, actual reserva de Red Bull y de Racing Bulls, fue el responsable de llevar un RB7 por las calles de San Francisco, lo que representó la primera aparición de Tsunoda como piloto Red Bull este año, y tras realizar varias donas consecutivas no advirtió que su motor estaba al límite, el monoplaza en instantes comenzó a arder. De esta forma se perdía uno de los RB7 de 2011, perteneciente a la generación que ganó 12 carreras en 19 fechas, quedando el motor V8 Renault inutilizable, en tanto Tsunoda quedó fotografiado como un actor de cine de acción, de esos que caminan tranquilamente por las calles mientras las llamas y el caos se desatan a su alrededor. Esto nos demuestra que los mecanismos de seguridad más exigentes en este tipo de exhibiciones no pueden controlar estas situaciones.

Imágenes @leonczik

Dame tu opinión sobre este artículo

Ni fu, ni fa
Me ha gustado
¡Muy bueno!

Humberto Gutiérrez

Seguir leyendo...