Ha sido una de las noticias al llegar a Suzuka. La Fórmula 1 afrontará un parón de un mes y por el camino se ha encontrado cómo la polémica estallaba seguramente en el lugar que menos esperaban: la sala de prensa. Ha sido Max Verstappen el que la pasada madrugada solicitaba que uno de los periodistas allí presentes, concretamente uno de los del The Guardian, abandonara la rueda de prensa que se realizaba en el hospitality de Red Bull previa al inicio de las sesiones de entrenamientos para que el tetrcampeón Mundial pudiera realizar sus declaraciones.
El enfrentamiento con Giles Richards viene desde hace unos meses, concretamente desde que una pregunta que le hizo el periodista a finales de 2025 en referencia a la colisión que tuvo Max Verstappen en el Gran Premio de España con George Russell y de la que fue considerado responsable el piloto de Red Bull Racing, una penalización de 10 segundos que seguramente le costó unos puntos muy valiosos en esa lucha que mantuvo hasta los metros finales del Gran Premio de Abu Dhabi con Lando Norris y Oscar Piastri por conseguir el que habría sido su quinto título mundial.
En aquel momento, Giles le preguntó tras la carrera en Yas Marina si se arrepentía de haber tenido ese momento de visceralidad en su pelea con Russell, algo que el propio Verstappen no dejó pasar al responder ya con un contundente “olvidaste todo lo demás que pasó en mi temporada. Lo único que mencionaste fue lo de Barcelona. Sabía que eso iba a pasar. Ahora me estás dedicando una sonrisa tonta”. Meses después, ya con la temporada empezada y habiéndose disputado los dos primeros Grandes Premios del 2026, Max se plantó en rueda de prensa y no continuó hasta que el periodista había abandonado el hospitality.
Nuestro primer encuentro cara a cara en 2026 tuvo lugar en Suzuka, donde resultó que el holandés tenía una memoria prodigiosa. Al verme, me miró fijamente, sonrió y declaró que no hablaría hasta que me marchara. En un breve intercambio de 30 segundos, me dijo que me fuera. Nunca me habían pedido que abandonara una rueda de prensa. Es algo extremadamente raro para un periodista de la F1, y casi nadie recuerda más de uno o dos casos – Giles Richards
El propio periodista de The Guardian se mostraba seriamente sorprendido por lo sucedido: “Tras decirme que no hablaría a menos que me marchara, le pregunté si era por la pregunta de Abu Dabi. Dijo que sí. Una vez más, me quedé perplejo. Quizás volví a esbozar una sonrisa nerviosa, ¿quién sabe? Le pedí que confirmara si era por la pregunta de Abu Dabi sobre España. Lo hizo. «¿De verdad te molesta tanto?», le pregunté, a lo que respondió: «Vete. Sí. Vete».” Giles salió de la rueda de prensa y relató precisamente todo lo acontecido, además de cómo empezó a recibir emails poco agradables, así como el momento incómodo de verse como centro de una noticia de la que muy pocas veces nos gusta ser protagonistas.
Una situación absurda que se ha dado en un momento en el que evidentemente Verstappen está viviendo la frustración de ver cómo el monoplaza que tiene esta temporada no sólo no es competitivo, sino que tampoco disfruta al conducirlo. Quizás haya sido una forma de buscar una válvula de escape, pero desde luego, parece difícilmente excusable un trato así entre profesionales, especialmente por el hecho de haber realizado una pregunta, sí, más o menos agradable, pero, al fin y al cabo, una pregunta. Por el momento, el periodista deja su mano tendida a Max: “Sigo admirando a Verstappen y espero que podamos tener una mejor relación en el futuro. A veces, hay que hacer preguntas difíciles e incómodas. Es parte del trabajo y del privilegio”.






