Lucas di Grassi se impone en el regreso de las carreras en circuito a Suiza

 |  @eloy_eg  | 

El estreno de Zúrich en el calendario de la Fórmula E era doblemente especial. No sólo se trataba de visitar un nuevo escenario, sino de romper una sequía de 54 años sin carreras en circuito en Suiza, que las prohibió a raíz del accidente de Le Mans en 1955. Eso sí, no dejaremos de repetir que no sin automovilismo, pues el país helvético acoge pruebas de montaña y rallyes de gran solera. El caso es que el afortunado que inscribió su nombre en el palmarés terminó siendo Lucas di Grassi.

Con Audi en un gran estado de forma durante esta parte final de la temporada, el brasileño dejó claro en los primeros libres que sería uno de los candidatos a la victoria este pasado domingo, pero no pudo acceder a la Superpole y debió tomar la salida quinto (ganó un puesto por sanción a Pechito López al no respetar banderas amarillas). La pole acabó en manos de Mitch Evans, seguido de un André Lotterer que vio cómo su compañero y líder del campeonato Jean-Éric Vergne no pasaba del 17º puesto, complicando así sus opciones de alzarse con el título en Suiza al ser su rival Sam Bird tercero.

La salida no brindó mucho movimiento, más allá de un toque entre Daniel Abt y Nelsinho Piquet, mientras por detrás Jean-Éric Vergne ganaba vuelta a vuelta posiciones y se colocaba pronto a la puerta de los puntos. Evans mantuvo el liderato, pero pronto se mostró que Jaguar sigue con problemas graves de consumo y debió ralentizar el ritmo, aprovechando el reagrupamiento Lucas di Grassi para ir superando poco a poco a Bird, Lotterer y Evans hasta encabezar la prueba antes de las paradas en boxes.

Estas terminaron adelantándose como consecuencia de un periodo de Safety Car Virtual provocado por los restos que dejó en pista Felix Rosenqvist, que se fue largo al intentar defenderse de Jean-Éric Vergne. Curiosamente fue el francés quien impactó con algunos de esos restos y forzó la decisión de Dirección de Carrera, en principio reacia a paralizar la prueba en un momento crucial como el de las paradas. Y tuvo sus consecuencias. No sólo Vergne perdió comba al tardar en arrancar su segundo coche, sino que además fue sancionado al igual que otros pilotos como Evans, Buemi o López por exceso de velocidad durante este periodo.

De este modo Lucas di Grassi se llevó su primera victoria de la temporada tras un segundo relevo cómodo, por delante de Sam Bird y Jérôme d’Ambrosio. André Lotterer se hizo con el cuarto puesto y la vuelta rápida, seguido de Buemi, Heidfeld, Evans, Da Costa, Turvey y un Vergne que fue tan sólo décimo al no lograr adelantar en los últimos compases de carrera tras su sanción. En todo caso el francés de Techeetah mantiene una renta de 23 puntos sobre Sam Bird y podría así alzarse con el título en la primera de las dos carreras en Nueva York, el próximo 14 de julio.

Foto | Audi Sport

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  • Leon

    Pobre Lopez, una carrera que hiba bien y primero lo sancionan y luego se sale. Los autos a pila no son lo suyo. Todo un campeón del mundo desperdiciado en está ridícula categoría de autitos fantasiosos dando saltitos entre vías de tranvía.
    Y en el WEC depende de que el auto de Alonso se rompa para poder ganar. Una picardía.