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Fórmula 1

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Menos mal que nos quedaba Montreal... Crónica del GP de Canadá 2018

Eloy Entrambasaguas | 10 Jun 2018
Vettel crónica Mónaco 2018
Vettel crónica Mónaco 2018

Tras ver el Gran Premio de Canadá sólo se puede decir que todo el debate que se montó a raíz del pasado Gran Premio de Mónaco fue una auténtica niñería. Sebastian Vettel dominó de principio a fin la cita disputada en el Circuito Gilles Villeneuve, sin desaprovechar la pole para cortar así su racha negativa y auparse de nuevo al liderato del Mundial. Sin embargo a buena parte de los aficionados esta carrera le habrá dejado un gusto amargo, especialmente al tratarse de uno de los Grandes Premios tradicionalmente más movidos.

A igualdad de neumáticos con Valtteri Bottas, una buena reacción de Sebastian Vettel bastó para mantener el liderato en la salida, al tiempo que Max Verstappen intentaba sin éxito superar al finlandés. Pronto tuvo que ser interrumpida la prueba por el fuerte accidente protagonizado por Lance Stroll y Brendon Hartley, víctima de la pérdida de control del monoplaza por parte del canadiense. Pero ni siquiera el Safety Car permitió que hubiera cambios de posición en cabeza, poniendo rápidamente tierra de por medio Sebastian Vettel.

Sabiendo que Red Bull tendría que parar pronto debido a la monta de hiperblandos en el primer relevo de carrera y con algunos problemas de sobrecalentamiento, Lewis Hamilton intentó el undercut sobre Daniel Ricciardo, pero la jugada no surtió efecto y tanto el australiano como Max Verstappen permanecieron por delante del británico al realizar sus paradas, quedando por delante Vettel, Bottas y un Räikkönen que intentó abrir hueco para salir por delante de Hamilton una vez realizara su parada. Tampoco funcionó.

Hasta ese momento aún había incertidumbre estratégica. Vettel y Bottas iban decididamente a una parada, mientras que a priori sus rivales irían a dos. Pero la mínima degradación de los compuestos Pirelli mató cualquier tipo de incógnita. Sebastian Vettel realizó su parada sin el menor contratiempo y se dirigió hacia su 50ª victoria en Fórmula 1 por delante de Valtteri Bottas y Sebastian Vettel. Lewis Hamilton probó a atacar a Daniel Ricciardo en las últimas vueltas, pero fue incapaz de meterle morro ni tan siquiera. Hubiera tenido gracia que el adelantamiento hubiese sucedido en el último giro, teniendo en cuenta que el error de la modelo Winnie Harlow metió la pata y ondeó la bandera a cuadros con adelanto, obligando a retocar los resultados oficiales...

Hoy más que nunca hubo dos carreras. A la enorme diferencia entre los tres equipos de cabeza y el resto se sumó la escasa duración de una vuelta al Circuito Gilles Villeneuve, propiciando así que del séptimo para atrás todos fueran doblados. Pese a esta circunstancia, brilló Renault y Nico Hülkenberg y Carlos Sainz Jr. pudieron hacerse con el séptimo y octavo puesto respectivamente. Force India opuso breve resistencia durante el primer relevo de carrera, llegando a tener un encontronazo el madrileño con Sergio Pérez, pero finalmente el mejor de ellos (Esteban Ocon) debió conformarse con la novena posición.

Cerró la zona de puntos Charles Leclerc, que se las tuvo tiesas con Fernando Alonso en el inicio de carrera. El asturiano intentó de todos los modos posibles dar alcance al Sauber del monegasco, pero no fue hasta las paradas en boxes cuando logró superarlo gracias a un undercut. Pero la 'alegría' (al fin y al cabo tampoco se esperaba mucho de McLaren este fin de semana) duró un suspiro, dado que un nuevo problema mecánico dio al traste con la carrera de Alonso, al igual que en Mónaco. A las puertas de los puntos se quedaron Pierre Gasly y Romain Grosjean, seguidos de Sergio Pérez, Kevin Magnussen, Marcus Ericsson, Stoffel Vandoorne y un Sergey Sirotkin que en 17ª posición no hace sino reforzar la idea de que Williams está moribunda.

Y hecho un breve repaso a la clasificación, pues seamos sinceros, la carrera no da para grandes licencias literarias, toca rasgarse las vestiduras sobre cómo es posible que uno de los escenarios más divertidos de todo el Mundial de Fórmula 1 nos haya podido dar semejante tostonazo de carrera. Claro que quizá es lo que nos merecemos. Los coches de hace apenas dos temporadas eran más lentos, menos sexys, pero exigían una habilidad que ponía al límite a los pilotos. Y eso en circuitos como Montreal se paga. Si a eso le sumamos unos neumáticos sin sobresaltos, como entre unos y otros se han encargado de exigir a Pirelli, la receta no puede ser más soporífera. Muchos tendremos que rezar para que Paul Ricard deje en ridículo todos nuestros prejuicios hacia ese mar de asfalto que nos espera dentro de dos semanas...

Foto | Scuderia Ferrari