Se temió lo peor. Nani Roma llegó esta tarde al control horario todavía sin poder creerse lo que acababa de pasar y prácticamente agotado y entre lágrimas. El de Folgueroles acababa de ver cómo su Dakar acababa de estar prácticamente perdido a conseguir mantener la posición del podio después de llegar precisamente en la hora límite de las 16:47h locales que había marcado la organización y con la Ford Raptor T1+ lista para afrontar un día más dentro de la carrera.
El sufrimiento de Nani Roma comenzó cuando, a 500 metros de llegar a la meta de esta Etapa 12, el piloto catalán tenía un accidente y dañaba la rueda delantera derecha. La suspensión había quedado destrozada y la posibilidad de llegar hasta el campamento de esa guisa eran prácticamente remotas, por lo que el equipo Ford se puso a trabajar en pleno para intentar reparar la montura de la pareja catalana, contando incluso con piezas de la Raptor donante de Romain Dumas, el cual ya había esperado a Nani en la jornada de hoy para jugar en equipo tal y como le había solicitado la firma del óvalo.
Aunque el apaño de emergencia en la suspensión parecía que podría soportar los 170 kilómetros de enlace, lo cierto es que Nani Roma y Alex Haro se encontraron todavía con un último susto cuando a seis kilómetros de llegar al final del enlace, se quedaron sin gasolina. El tiempo se agotaba y el peligro de llegar a ese minuto límite era que cada 60 segundos que excedieran, serían penalizados con un minuto extra en su tiempo de carrera. Sabedores de que Mattias Ekström y Sébastien Loeb estaban a poco más de ocho minutos, el potencial peligro de perder el podio crecía por momentos.
Sin embargo, en esos momentos apareció el EBRO s800 XRR pilotado por Laia Sanz y con Maurizio Gerini de copiloto y con una eslinga han tirado esos últimos kilómetros de la Ford Raptor T1+ entre el tráfico para llegar justo a tiempo en esta penúltima jornada competitiva, salvando lo que podía haber sido uno de los finales más crueles que se podrían encontrar. Laia sabía lo que se estaba jugando Roma y al ver a Alex fuera del coche con las puertas levantadas, no se lo pensaron dos veces.
Ahí estaba el espíritu dakariano una vez más para no dejar a nadie atrás. Primero el de Mitch Guthrie, Martin Prokop y Romain Dumas, además de sus respectivos copilotos, para remangarse en línea de meta y trabajar en la Raptor de Nani como si fueran las suyas propias y después, la de una Laia que creció viendo los éxitos del gigante de Folgueroles y de Isidre Esteve y que interiorizo esa misma filosofía de ayudar al compañero del que ha hecho gala hoy. No hizo falta ni tan siquiera mediar palabra.
La imagen de Nani y Alex bajándose de la Ford nada más llegar al control para fundirse en un abrazo con Laia y Maurizio ha entrado inmediatamente en una de las grandes imágenes de este Rally Dakar 2026, con una fiesta que se puede completar para ambos si ambos cumplen con sus objetivos de terminar el Dakar en el podio, mientras que la piloto de EBRO alcanza un magnífico TOP20 en su gran estreno entre los coches de la categoría T1+. Todavía queda trabajo por hacer para ambos, especialmente para un Nani que ha recibido un minuto de penalización y que espera poder defender su renta en la jornada de mañana a lo largo de los 105 km cronometrados de los que se compone la sección competitiva.






