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Audi RS6 Avant, a prueba: un superdeportivo camuflado de familiar

Audi Rs6 Avant 2020 0620 024

En un mundo donde las altas prestaciones parecen estar reservadas en exclusiva a deportivos y superdeportivos, no es nada fácil destacar con una fórmula diferente. Y aunque ahora son los SUV los que lideran este cambio de mentalidad, antes, mucho antes, en Audi decidieron sacar los pies del tiesto para convencer al mundo de que un coche familiar podía codearse con los mejores deportivos del momento. Un coche de culto, ya prácticamente una leyenda, hoy probamos la última generación del Audi RS6 Avant.

El RS6 se ha convertido en un coche de culto, un familiar que no le teme a los circuitos

4 generaciones y 18 años de evolución han sido los que Audi Sport, antes quattro gmbh, ha necesitado para convertir al RS6 Avant en ese coche de culto al que nos referimos. De hecho, pese a que es en su carrocería familiar como más pasiones despierta, lo cierto es que desde su lanzamiento en 2002 y durante dos generaciones, el RS6 también se comercializó en formato berlina. Ahora ese papel ha quedado totalmente eclipsado por el diseño coupé del Audi RS7 Sportback, consiguiendo por lo tanto que la denominación RS6 esté ligada única y exclusivamente a la carrocería familiar.

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Sin saber muy bien el porqué, lo cierto es que el diseño ranchera no solo le dan un importante extra de personalidad, sino que añade un punto a nivel estético que lo hacen todavía más atractivo frente a una berlina. Ya se sabe que para gustos los colores, pero dudo que cualquier petrolhead que se precie imagine en su garaje un RS6 en una carrocería diferente a la Avant. De hecho, tal es el éxito de esta peculiar configuración, que incluso los rivales directos del súper familiar de Ingolstadt han coqueteado con este tipo de carrocerías en algún momento. A saber, BMW M5 y Mercedes-AMG E63.

El diseño exterior se muestra imponente, aunque una vez más su mayor musculatura no exagera o sobrecarga el conjunto

Pero centrémonos en la unidad que tenemos entre manos, un coche cuyo exterior atrae y eso que Audi vuelve a apostar por una estética comedida en agresividad y músculo, aunque con un punto más de carácter que su predecesor. No hay estridencias o elementos excesivos, de hecho incluso para los profanos podemos llegar a pasar desapercibidos, pero me atrevo a decir que esta configuración cromática para el exterior es difícilmente superable: color Nardo Grey para la carrocería, sección acristalada con marcos en negro lacado y detalles en fibra de carbono para firmar ambos paragolpes.

Este familiar añade además las llantas opcionales de 22" diseñadas por Audi Sport, calzando por este motivo neumáticos de 285 mm de sección y 30% de perfil. Y ya que estamos en este punto, se me hace obligado hablar del impresionante equipo de frenos carbocerámico instalado. Un equipo con discos delanteros de 440 mm mordidos por pinzas fijas de 10 pistones y discos traseros de 370 mm acompañados de pinzas flotantes. Podría deciros lo mucho que impresiona el 0-100 Km/h de 3,6 segundos, pero lo que realmente te deja con la boca abierta es lo mucho y bien que frena el RS6 Avant con estos frenos. Para mí, posiblemente de los puntos más logrados en esta generación.

El chasis y sus muchas soluciones son lo mejor del RS6, están realmente a la altura de los mejores superdeportivos del momento

Pero ojo, esa eficacia también es culpable de un segundo elemento opcional, que no es otro que el sistema DRC para interconectar las suspensiones y con ello limitar al máximo el cabeceo y balanceo de la carrocería. Y vaya si se nota, pues con 2.100 Kg la gestión de las inercias es un aspecto fundamental, ofreciendo un comportamiento excelente en los cambios de peso entre apoyos y ayudándose de un eje trasero direccional que aporta un grado de agilidad impropio para un coche de 5 metros. Me atrevería a decir que este RS6 llega a ser tan diligente a la hora de matizar sus defectos de peso y tamaño, que llega un momento en el que percibes una sensación de control excesiva, camuflando lo demasiado rápido que estás circulando.

Pero es que precisamente acabamos de llegar a una de las claves de esta nueva generación. El control es a todas luces la mejor carta de presentación del RS6 Avant, pero no un control cualquiera, sino una capacidad abrumadora para gestionar los límites del vehículo en cualquier situación y velocidad. Este RS6 Avant tiene sus límites muy altos, tanto como para provocar verdadero miedo antes siquiera de descubrir la velocidad máxima del coche.

Y es que Audi Sport vuelve a apostar por una receta de muy altas prestaciones para todos los públicos, lo que recae principalmente en una tracción quattro que lo digiere todo sin pestañear, pero que en este caso añade un punto de picante gracias al diferencial trasero deportivo. Si fuerzas la trasera, el RS6 puede enseñarte los dientes, pero será difícil que pierdas totalmente el control. Su objetivo no es regalar sobrevirajes, sino devorar curvas con precisión quirúrgica.

Continuando con este análisis del apartado ciclo llegamos por fin al grupo motor-cambio, y aunque parezca mentira los dejo últimos porque realmente el resto de elementos del chasis consiguen brillar aún más. El propulsor vuelve a repetir receta, encontrándonos un 4.0 V8 Twin-Turbo desarrollado junto a Porsche con 600 CV de potencia máxima y 800 Nm de par máximo. Ya os adelanto que hay potencia de sobra, pero lo mejor de todo es que además está siempre disponible. Para colmo añade tecnología microhíbrida de 48 voltios, por lo que sí amigos, el Audi RS6 Avant luce la etiqueta ECO. Solo hay un punto que no me convenció en el propulsor, y ese es su sonido - que podéis oir en este vídeo de nuestro Instagram -, una melodía en la que echo en falta algo más de volumen y contundencia, sobre todo cuando recuerdo la anterior generación del Audi RS7 Performance que probamos en Diariomotor.

Solo hay dos puntos que nos gustaría mejorar en este RS6: un cambio más rápido y un escape con mayor carácter

Llegado el momento de hablar de la transmisión, es el momento de hablar del punto que menos me ha convencido. Como ya pasara en la prueba del Audi RS5 Coupé, la sustitución del cambio de doble embrague por un cambio por convertidor de par la entiendo pero no la comparto. Es cierto que en el grueso del uso que se va a realizar de este RS6, el nuevo cambio con 8 relaciones cumple sobradamente por respuesta, eficiencia y confort... sin embargo, cuando la cosa se pone seria y exprimimos los 600 CV al completo, las transiciones se ralentizan y la obediencia del cambio no es la deseada. Posiblemente esto sea un punto que se mejore en el futuro RS6 Performance, por lo que habrá que estar atentos.

Y llegamos al punto y final de esta prueba. Audi Sport ha hecho los deberes y ha mejorado la receta del RS6 Avant para seguir haciendo crecer esa leyenda de coche de culto, un RS6 que no es perfecto, pero que es prácticamente único en su especie. Y es que efectivamente estoy convencido de que el Audi RS6 Avant es ese familiar que todos queremos tener en el garaje, ese superdeportivo con el que poder viajar en familia y con el maletero hasta arriba sobrepasando los 300 Km/h.

Vídeo destacado del Audi A6