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Deportivos

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El Audi TT V6 con el que Audi se atrevió a meter miedo al Porsche 911

Elena Sanz Bartolomé | 1 Nov 2022
Audi Tt V6 Prototipo  00
Audi Tt V6 Prototipo  00

A finales de los noventa, Audi soñó a lo grande. Después de lanzar el modelo más potente de la marca hasta la fecha, el Audi RS4 con 380 CV, en Ingolstadt fantaseaban con un nuevo deportivo: en aquel momento, el Audi R8 estaba todavía muy lejos así que centraron los focos en el Audi TT. De la combinación del primero con este último, nació el Audi TT 2.7 V6: el coche con el que metieron el miedo en el cuerpo del Porsche 911.

Corría el año 2001 y la supla formada por Quattro Gmbh y Cosworth comenzó a explorar qué opciones tenían para llevar el Audi TT al siguiente nivel: el tope de gama del deportivo compacto era, en aquel momento, un motor turbo de cuatro cilindros y 1.8 litros que entregaba 225 CV; 240 CV si se trataba del Quattro Sport. Potente, pero no lo suficiente para asustar a la competencia.

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¿Cómo adaptar un Audi TT a un RS4 Avant?

Tampoco tenían un cinco cilindros que, técnicamente, estuviera actualizado. Los ingenieros pensaron, entonces, que el V6 de 2.7 litros con doble turbocompresor del Audi RS4 Avant B5 era el perfecto candidato para convertir al Audi TT en un verdadero deportivo capaz de asustar al mismísimo Porsche 911.

La teoría era buena, la práctica fue otra cosa: el Audi TT obligaba a que aquel bloque ocupase una posición transversal… y no encajaba. Buscaron una solución y la encontraron: en lugar de adaptar el V6 al TT, el TT se adaptó al chasis del Audi RS4 Avant. Utilizaron, por tanto, toda la plataforma de la versión familiar deportiva: desde el motor hasta la transmisión, pasando por las ruedas (hablamos de unos neumáticos de 255 milímetros de ancho, perfil 35 y 18 pulgadas), los ejes, el diferencial trasero o el sistema de frenado (con discos delanteros de 360 milímetros y pinza de doble pistón y discos traseros de 312 milímetros y pinza de pistón simple).

Ocho meses de construcción

Ahora sólo quedaba colocar todos estos elementos debajo de la carrocería del Audi TT de primera generación, que, efectivamente, era mucho más compacta que la del Audi RS4 Avant. Para conseguir que el puzzle encajase, tuvieron que acortar la plataforma en 17 centímetros y, a pesar de ello, la única diferencia visual entre una unidad convencional y aquella la encontrábamos en la zaga: el alerón trasero era un poco más grande. El interior, por su parte, tampoco fue modificado en exceso: únicamente recibió un volante revestido en Alcantara y asientos Recaro.

Sin embargo, el sonido V6 no se pudo ocultar. El Audi TT 2.7 V6 producía 375 CV de potencia y tenía un par motor de 440 Nm desde 2.500 rpm: su pareja de baile era una caja de cambios manual de seis velocidades asociada a un sistema de tracción total. Con un peso de 1.580 kilos, no es de extrañar que aquella versión del deportivo compacto alemán pasase de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y alcanzase una velocidad máxima de 295 km/h. Con estos números sí podían asustar a la competencia.

Tardaron ocho meses en dar forma al Audi TT 2.7 V6 y lo probaron durante 20.000 kilómetros. Fue entonces cuando aparcaron este prototipo en el garaje de Quattro GmbH sin posibilidad alguna de llegar a producción. ¿La razón? Su construcción era demasiado compleja y no era rentable.

El relevo del Audi TT 2.7 V6

El Audi TT 2.7 V6 fue un sueño que se hizo realidad brevemente, pero, posteriormente, el deportivo compacto alemán recibiría un seis cilindros de 3.2 litros que podía acomodarse en su plataforma sin tener que hacer cambios importantes. Eso sí, sólo alcanzaba 250 CV a 6.300 rpm y ​​tenía 320 Nm a 2.500-3.000 rpm. El único que alcanzó valores similares a los del Audi TT 2.7 V6 fue el Audi TT RS Plus, que estaba impulsado por un cinco cilindros turbo de 2.5 litros que tenía 360 CV y ​​465 Nm. Sin embargo, no hizo temblar el chasis del Porsche 911.

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Imágenes: Gunter Stachon Photography