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Legislación

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El demonizado diésel aguanta sin subida de impuesto...de momento

Javier López | @jlopezbryan96 | 8 Oct 2021
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La crisis sanitaria por cortesía del COVID-19, la crisis de los microchips, subidas de impuestos, precios del combustible por las nubes...Un panorama cuanto menos desolador que podía culminar con un diésel mucho más caro. Pero el final de la historia no resulta tan desdichado después de que el Gobierno haya anunciado que no habrá sorpresas tributarias en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2022. Y es que de esta forma, el diésel se libra de la temida subida de impuestos que, de momento, tan solo llegará para las grandes empresas; pero no cantéis victoria tan rápido.

Estas se encuentran sujetas a la creación del tipo mínimo del 15% del impuesto de Sociedades. El resto de los cambios serán de carácter leve, descartando el incremento fiscal al diésel, del cual no ha habido rastro alguno en el documento presentado en el Consejo Ministros, al menos no de momento.

El diésel se libra, de momento, de la subida de impuestos

Pero esta situación no se traduce inmediatamente en la supresión de esa posible subida de impuestos que, aunque no llegue a lo largo del 2022, no quiere decir que no se aplique en los venideros años. Y es que siendo más concretos, está previsto que estas se retomen en la reforma fiscal que una comisión de expertos llevará a cabo en febrero del año que viene.

Las medidas que la cúpula decida se irán desarrollando y aplicando durante el transcurso del año, y el grueso en sí aparecerá reflejado en los Presupuestos de 2023. De esta forma, se incluirán todos los cambios en lo que a fislicalidad medioambiental se refiere que el Gobierno quiere llevar a cabo, donde entran también los cambios en materia de combustibles y la descabornización del transporte por carretera.

Al fin de cuentas, la coalición de gobierno debe cumplir con las promesas que hizo a la Comisión Europea, de forma que será en 2023 cuando, en principio, la reforma de la fiscalidad de los hidrocarburos sea una realidad tangible. ¿Esto en qué se traduce? En el endurecimiento de los impuestos a los que se someten carburantes como la gasolina, el diésel, el GLP o el GNC.

¿La forma más rápida de llegar al eléctrico?

No es ninguna sorpresa que el camino estipulado es hacia la electricidad, recurso que ya tiene fecha de obligatoriedad tras la destitución de los vehículos de combustión en 2035. Con esta fecha ya sobre el calendario, no solo los fabricantes están apretando el acelerador gestando una generosa familia de coches eléctricos, sino también los diferentes gobiernos al proponer escensarios desfavorables para los coches tradicionales.

Y es que, al fin de cuentas, el atraso de la subida de impuestos tan solo es un mero suspiro para aquellos propietarios de un vehículo diésel en un carrera a contrarreloj que terminará, finalmente, con la erradicación de estos o con un salvavidas -en un principio no apto para todos los bolsillos- escondido tras el nombre de combustible sintético.