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Volkswagen

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Volkswagen da la espalda a su diésel limpio R33 BlueDiesel, y también a los combustibles sintéticos

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Hace algo más de un par de años comenzamos a hablaros de un interesante combustible, llamado R33 BlueDiesel. Se trataba de un diésel limpio, manufacturado a partir de una mezcla de diésel convencional y biodiésel de origen vegetal, concretamente obtenido a partir de restos vegetales. En su momento, Volkswagen prometía que este diésel producía unas emisiones de CO2 hasta un 20% inferiores a las del diésel común. Además, era compatible con cualquier motor diésel, sin necesidad de modificaciones mecánicas, cumpliendo la normativa europea DIN EN 590. Dos años después, no quieren oír hablar de este combustible.

2020 está siendo un año convulso, en general. Para la industria del automóvil está siendo un año desafiante, el preludio de una década en la que habrá enormes cambios industriales, y una posible redefinición de nuestra movilidad a gran escala. En definitiva, un cambio de paradigma, un histórico abrazo de la electrificación en busca de una movilidad neutral a nivel de emisiones. Es el claro objetivo de empresas como Volkswagen, cuyo presidente Herbert Diess ha amenzado con abandonar la VDA - el potentísimo lobby de la industria automovilística alemana - a causa de discrepancias con su visión.

Volkswagen solo ve futuro en los eléctricos puros. Es la forma más rápida de cumplir con las estrictas normas europeas de emisiones medias de CO2.

La visión de la VDA - de la que todos los fabricantes alemanes son socios - es la de un futuro altamente electrificado, en el que también debe haber hueco para el hidrógeno y la combustión interna. Esta combustión interna estaría articulada en torno a una mejora constante de la eficiencia y el uso de combustibles sintéticos de origen renovable con el ansiado objetivo de la neutralidad climática en mente. En palabras de Herbert Diess, no es la visión de Volkswagen, que apuesta por un futuro 100% eléctrico, articulado en torno a una amplísima gama de coches eléctricos puros.

La VDA afirma que lograr los objetivos climáticos de 2030 solo serán posibles con combustibles sintéticos, mientras que Volkswagen quiere abrazar los coches eléctricos cuanto antes. Por una parte, entender su postura no es complicado: han apostado todo a la electrificación y han invertido decenas de miles de millones de euro en la plataforma MEB y sus tecnologías. Por otra parte, Volkswagen y otros grupos medioambientales afirman que la producción de los combustibles sintéticos es poco eficiente, y que el hidrógeno debería reservarse a sectores con grandes barreras tecnológicas a la electrificación - como el transporte naval.

R33 BlueDiesel era el nombre que el combustible parcialmente sintético tendría, si hubiera sido comercializado por Shell.

Audi y Porsche continuarán apostando por los combustibles sintéticos como forma rápida de descarbonización - Audi, concretamente, aboga por GNC de fuentes renovables - y apuesta de futuro, al menos como paso intermedio a un futuro eléctrico. Lo que queda claro es que no es la vía de Volkswagen, y eso implica que el futuro del R33 BlueDiesel termina en una vía muerta. Su nombre hace referencia al acuerdo de comercialización que Volkswagen había firmado con la petrolera Shell, que claramente ha quedado anulado a tenor de las últimas declaraciones de Diess.

Galería de fotos del Volkswagen ID.3, el eléctrico puro de Volkswagen

Fuente: Clean Energy Wire | autoforum.cz