Desmontando mitos: ¿Por qué volcaba el primer Mercedes Clase A? 20 años de la crisis de la prueba del alce del Clase A

 |  @davidvillarreal  | 

Mercedes-Benz atraviesa un momento dulce, en el que sus ventas no dejan de crecer, animadas sobre todo por el éxito de algunos SUV y de su gama compacta, destacando especialmente los Mercedes Clase A y Mercedes GLA. Mercedes-Benz ha encontrado su sitio con productos más accesibles y racionales, con un diseño objetivamente atractivo. Pero las cosas no siempre salen como uno quiere y el camino que Mercedes-Benz tuvo que recorrer hasta llegar aquí fue ciertamente tortuoso. El crecimiento de su gama hacia productos más compactos y asequibles se produjo con la llegada de la primera generación del Mercedes Clase A. Y con ella llegaría también uno de los mayores dramas de la historia reciente de Mercedes-Benz, la propensión a volcar del primer Mercedes Clase A. ¿Pero por qué tenía este coche ese vicio que, ante un giro brusco, hacía que volcara?

Cuando Mercedes-Benz se propuso lanzar el Clase A, Jürgen Hubbert, hoy en día retirado, era miembro del consejo de administración de la marca y vivió muy de cerca aquella crisis que dañaría notablemente la imagen del producto, y de la propia marca alemana. 20 años después, Jürgen ha vuelto a recordar aquella historia junto con Michael Specht, uno de los periodistas que hizo volcar un Mercedes Clase A de primera generación en 1997. Ver entrevista en Automotive News.

Y como no podía ser menos, Jürgen recuerda aquella historia como la mayor crisis que haya vivido a lo largo de su carrera profesional.

Una revista sueca hizo volcar un Mercedes Clase A durante unas pruebas de estabilidad, practicando la famosa prueba del alce, y desatando una crisis que Mercedes-Benz atajaría con inmediatez y bastante rigor

Aquel ejecutivo de Mercedes-Benz, hoy retirado, recuerda que tuvieron conocimiento de aquel defecto del Mercedes Clase A durante la presentación del nuevo proyecto de Maybach durante el Salón de Tokio. Y desde el principio, como es lógico, fueron conscientes de que se avecinaba una crisis enorme que muy probablemente podría destrozar el lanzamiento del Clase A y acabar con la credibilidad de la marca.

Resulta interesante que Jürgen reconozca que, a pesar de haber sometido a infinidad de pruebas de seguridad a su coche, no se hubiera prestado demasiada atención a un tema tan importante como su estabilidad al realizar una maniobra esquiva muy brusca, el famoso test del alce. Pero la revista Teknikens Värld constataría que, en sus pruebas del alce, el Mercedes Clase A no solo perdía la estabilidad, sino que incluso volcaba. Tras negar inicialmente que su coche no fuera seguro, Mercedes-Benz solucionaría el problema, revisaría todos los Clase A fabricados hasta el momento y anunciaría en 180 periódicos y las televisiones alemanas que “habían cometido un error”, pero también “habían aprendido la lección” y lo habían corregido, anunciando que el Mercedes Clase A había pasado, finalmente, la prueba del alce.

¿Pero por qué volcaba el Mercedes Clase A?

Mercedes-Benz reconoció que “habían cometido un error” y preparó un gabinete de crisis para resolverlo de inmediato, en el que no faltaron responsables de su proveedor de sistemas ESP, e incluso publicistas

Uno de los mitos más extendidos acerca de esta crisis y del defecto del Mercedes Clase A es el que culpa al neumático de la pérdida de estabilidad que, tras un giro brusco en un sentido, y después en el sentido contrario, hacía que el coche volcara. Aunque efectivamente el neumático influía en ese comportamiento anómalo del coche, Jürgen reconocía que jugaba un papel secundario. La principal razón por la cual los Clase A volcaban no era otra que un centro de gravedad alto y un chasis que no estaba preparado para resistir las fuerzas implicadas en una situación extrema como la que pretende simular una prueba del alce.

Una vez confirmado el escándalo, Mercedes-Benz preparó un equipo para lidiar con esta crisis y Jürgen se trasladó de urgencia hasta Alemania, pensando en las soluciones técnicas para ese defecto, en las consecuencias que podría tener para la imagen de Mercedes-Benz, e incluso preparando a su familia para lo que muy probablemente podría ser el fin de su carrera profesional.

Durante semanas, una sala de conferencias junto a su oficina se convertiría prácticamente en la casa de los 30 empleados que, desde diferentes departamentos, se encargaron de solventar la crisis. En aquellas reuniones estarían presentes responsables de desarrollo, producción, materiales, comunicación, e incluso externos, como Bosch, responsables de los ESP empleados por la marca, e incluso el responsable de la cuenta de la marca en la agencia de publicidad Springer & Jacoby.

Aunque el neumático intervenía en el comportamiento anómalo de aquel Mercedes Clase A, no era el principal culpable de su propensión a volcar, sino un actor secundario

Una vez había estallado la crisis, Mercedes-Benz pensó que la mejor decisión pasaba por reconocer el problema ante la opinión pública. Y eso, a la postre, sería una decisión acertada. Para la marca fue relativamente sencillo descubrir que la solución de aquel problema de estabilidad pasaba por incorporar un ESP ajustado para evitar la pérdida de estabilidad que hacía que el Mercedes Clase A fuera propenso a volcar. Decidieron entonces, y tras detener durante unos meses la producción del Mercedes Clase A, que su compacto incorporase de serie control de estabilidad. Y revisaron 17.000 coches que ya habían sido fabricados para resolver el problema.

El daño para la imagen de Mercedes-Benz ya estaba hecho. Y la prueba es que esta historia aún sea recordada como una de las grandes crisis que haya atravesado un fabricante de coches. En cualquier caso, Jürgen está convencido de que su resolución inmediata jugó a su favor, y que algunos de los estudios contratados por Mercedes demostrarían que su actuación durante la crisis habría reforzado la imagen de la marca.

Mercedes-Benz decidiría equipar de serie el control de estabilidad en su Clase A

Finalmente, y como ya contábamos anteriormente, Mercedes-Benz resolvió la crisis y los problemas de su Clase A y, reconociendo el defecto, anunció a bombo y platillo que su Mercedes Clase A cumplía finalmente con la prueba del alce. Ver publicación de la época en The New York Times. Y entendemos que, tras su experiencia, la seguridad de los coches mejoraría notablemente, aunque solo fuera por la preocupación que podría generar una crisis parecida en otros fabricantes.

Y hemos de conceder su mérito a Mercedes-Benz que, incluso hoy en día, lejos de esconderse y preferir no hablar del problema, aún sigue recordando aquella crisis cada vez que se rememora la historia de su primer Mercedes Clase A.

Lee a continuación: El Mercedes EQ A Concept viene del futuro para anticiparnos el destino del Mercedes Clase A

  • Usuario

    Imaginaos que volcaba el clase A, un mini Suv. Y esto aplicado a los medio o mega Suv o 4×4 de 2 toneladas, la prueba del alce la superan a 48 km/h, mas de esa velocidad , peligro.
    En una autopista, a 120 km/h, tener que esquivar un animal suelto o un coche parado por reventón, peligro.

    • Txesz

      ?????

      El Clase A no era un mini SUV, era un monovolumen, como el Megane Scenic o el Sharan, pero más pequeño.

      A día de hoy puedes ver vehículos actuales, monovolúmenes, SUVs, berlinas, etc, superando esa prueba a velocidades más altas.

      ¿Llegan a superarla a 120 km/h? No merece la pena probar a ese nivel, igual que con los test de choque. Si a esa velocidad te encuentras de golpe con un jabalí lo más probable es que no tenga el suficiente espacio y tiempo para reaccionar.

  • jose

    Una de las mayores “cagadas” de Mercedes de todos los tiempos…

    • Gilo

      La mayor.

  • Carlos

    La prueba del vídeo en la vuelca es un slalom no un test del alce.

  • Mcklein

    El ESP se instaló en las unidades ya comercializadas, pero la unidades que salieron a la venta después de esta crisis, además del ES, tenían unos neumáticos de perfil mas bajo y unas suspensiones mas duras que hacían del Clase A un coche muy incómodo pero muy estable. En aquella época se habló que el golf sin esp tenía serias dificultades para superar el test del alce, pero no hay documento gráfico de ello.