Antes o después tenía que pasar: los 80 y los 90 han vuelto. Y con ellos, una hornada de deportivos compactos, berlinas ligeras y coupés modestos que escondían un tesoro bajo el capó: motores 16 válvulas que hoy parecen “poca cosa”, pero que en su día convirtieron coches normales en pequeñas máquinas de sensaciones. Y lo mejor es que todavía quedan unidades a precios razonables… aunque cada año que pasa, menos.
Basta con poner la lupa en algunos modelos para ver que hoy están empezando a despertar interés en el mercado de los coches clásicos, porque, aunque no lo parezca, ya no tienen nada de youngtimer. No son los típicos GTI carísimos ni los iconos que ya están en manos de coleccionistas o fanáticos. Son coches que podrías encontrar arrinconados en un garaje, cubiertos de polvo o casi en desguace… y que sería una locura dejar escapar. Cuando hablas con gente que los tuvo, hay un patrón común: todos se arrepienten de haberlos vendido.
Toyota Corolla
Durante años, los coches multiválvula de los 80 y 90 vivieron en un limbo extraño. Demasiado nuevos para ser clásicos. Demasiado viejos para que la gente les prestara atención. Resultado: muchos acabaron abandonados, malvendidos o directamente camino del desguace. Ahora el mercado se ha despertado. Los 16 válvulas buenos —los auténticos— empiezan a subir, y más rápido de lo que parece. Si tienes uno en el garaje, ni se te ocurra dejarlo morir.
A continuación, tres ejemplos perfectos: modelos que no tuvieron su minuto de gloria, que pasaron desapercibidos entre iconos más famosos o incluso se vieron afectados por una fama que no merecían… y que hoy se están revalorizando mientras casi nadie se da cuenta.
Toyota Corolla GT-i 16 (E90)
Lo curioso del Corolla GT-i 16 es que, pese a ser un coche espectacular, nunca tuvo la atención que merecía. Toyota no lo vendió como un “GTI mediático”, sino como algo más discreto. Bajo el capó, sin embargo, llevaba un motor que a día de hoy sigue siendo una joya: el 4A-GE de 130 CV, con ese tacto afilado tan propio de Toyota antes de los VTEC y los turbo baratos.
No era un coche de revistas, pero sí uno de los más equilibrados de su época. Ligero, rápido, fiable como una roca y con un chasis más serio de lo que los modestos números sugerían. ¿El resultado? Que hoy es difícil encontrar uno bueno… y cuando aparece, su precio sorprende a más de uno. Los coleccionistas ya miran hacia él, y los supervivientes empiezan a cotizarse como el clásico que nunca quiso ser.
Mazda 323F GT 1.8 16V
Si hay un coche que define el concepto “no te enteraste de lo que tenías entre manos”, es este. El 323F GT era precioso, tenía personalidad, era estable y más divertido de lo que muchos recuerdan. El motor BP de 1.8 litros y 16 válvulas entregaba unos 140 CV finísimos, con un sonido metálico muy Mazda y ese tacto tan directo que la marca ha ido perdiendo con los años.
En su día no arrasó. La gente lo veía más como un compacto raro, casi exótico, y no como un deportivo asequible. Eso, sin embargo, juega ahora a su favor. Hay pocos, los que sobreviven están buscados y los precios llevan unos años subiendo de manera silenciosa.
Si ves uno cuidado, ni lo dudes: estos Mazdas valen más de lo que parece y seguirán al alza.
Hyundai Coupé FX 2.0 16V (RD)
Podría ser el que más sorprende a los que no siguen el mercado. El primer Hyundai Coupé fue el coche aspiracional de miles de jóvenes en los 90. Un diseño llamativo, un interior moderno y un 2.0 16V más que digno para la época. No era un “GTI serio”, pero sí un coche con encanto y buena presencia.
El problema es que muchos acabaron destrozados, tuneados con mal gusto o directamente abandonados. Quedan pocos buenos. Muy pocos. Y esa es la clave: cuando una generación entera empieza a buscar “el coche aspiracional que nunca pudo tener”, los precios suben. Eso es exactamente lo que está pasando. El Coupé FX se está transformando en una especie de “clásico inesperado”, como lo fue en su día el Celica T20. Y quien conserve uno en buen estado tiene un billete ganador sin saberlo.
Los 90 nos dejaron una cosecha espectacular de motores 16V, y algunos modelos eclipsados en su día empiezan por fin a recibir el reconocimiento que merecen. Si tienes uno de estos tres, no lo dejes ir. No lo malvendas. No lo mandes al desguace. Porque dentro de muy poco, cuando el mercado termine de despertar, te acordarás de esta frase: “Valían oro. Y casi nadie lo sabía.”
Un aviso para quien busque chollos
Mirar estos coches como “cacharros viejos con 120 o 150 CV” es no entender nada. Cada uno de ellos representa una etapa en la que peso bajo, atmosférico puntiagudo y simplicidad mecánica definían cómo debía sentirse un coche rápido.
No necesitas 300 CV para disfrutar. Necesitas sensaciones, necesitas motores que respondan con carácter y coches que no pesen como una lavadora llena.
Olvidarte de ellos es dejar escapar oportunidades que dentro de cinco años estarán fuera de alcance. Y cuando llegue ese momento, muchos se arrepentirán de no haber rescatado aquel 16V que vieron por cuatro perras.









