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SEAT

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El día que el Papamóvil fue rescatado del infierno

Sergio Álvarez | @sergioalvarez88 | 2 Oct 2021
Seat Panda Papamovil P
Seat Panda Papamovil P

Hace siglos, el Sumo Pontífice era transportado en un trono ceremonial, a hombros de hombres fuertes. Cuando se inventó el automóvil, los artilugios conocidos como “papamóviles” se convirtieron en el medio de transporte preferido de su santidad. El primer papamóvil fue un Lincoln Continental y fue utilizado por el Papa Pablo VI durante los años 60. Muchos papamóviles se crearon en los años posteriores, especialmente durante el papado de Juan Pablo II. Viajó más que cualquier otro Papa y recorrió una ingente cantidad de kilómetros a bordo de varios papamóviles. Esta es la historia del papamóvil más pequeño jamás creado, y cómo fue rescatado milagrosamente de los fuegos del infierno hace unos años.

Corría el año 1982 y el Papa Juan Pablo II aún se estaba recuperando del intento de asesinato que había sufrido un año antes. El ataque marcó un punto de inflexión para los papamóviles, que pasaron de descapotables y landaulets a convertirse en fortalezas de vidrio blindado. Aunque todavía estaba débil por los disparos que recibió en 1981, el Papa se embarcó en otra gira mundial, una gira que lo llevó a España. Por aquel entonces, España sufría disturbios civiles, ETA bombardeaba habitualmente cuarteles de la Guardia Civil y la economía estaba en recesión. Aún así, la Copa Mundial de Fútbol de 1982 se había celebrado en España tres meses antes, y España tenía una de las comunidades católicas más grandes de toda Europa.

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La mayoría de los Papamóviles son Mercedes blindados hoy en día, pero España le construyó un SEAT Panda sin techo en los años ochenta.

Bajo pedido de la Policía Nacional, una empresa llamada Tecnitrade diseñó y construyó un Range Rover blindado. Tenía un motor V8, la parrilla de un Rolls-Royce y una cúpula de vidrio reforzada para proteger al Papa en sus paseos. Se suponía que ese automóvil resistiría impactos de rifles de alto calibre e incluso pequeños artefactos explosivos improvisados. Su problema era su gigantesco tamaño. No podría pasar por las puertas del Nou Camp de Barcelona y del Santiago Bernabéu de Madrid, los estadios de fútbol donde el Papa saludaría a cientos de miles de católicos. Cuando la policía se dio cuenta del problema, se dirigieron desesperadamente a SEAT y les pidieron que construyeran un papamóvil más pequeño.

Faltaban días para la visita papal... y se temía una vergüenza a nivel nacional. Hoy en día SEAT es parte del Grupo Volkswagen, pero en los años 80, SEAT todavía fabricaba coches FIAT bajo un acuerdo de licencia. Y tenían el coche adecuado para el trabajo: el SEAT Panda. Este pequeño coche urbano italiano era la "vaca lechera" de SEAT y se convirtió en la base del papamóvil más pequeño de la historia. Un pequeño equipo de mecánicos e ingenieros quitó el asiento trasero del Panda, cortó el techo e instaló una estructura similar a una jaula antivuelco para que el Papa pudiera agarrarse mientras el coche estaba en movimiento.

Estaba pintado de blanco y tenía astas de bandera en el capó, en las que ondeaba la bandera del Vaticano y la bandera española. El proyecto fue un éxito y, tras la visita del Papa, el coche fue almacenado por SEAT, engrosando su amplia colección de coches históricos. Esta colección incluye cientos de coches: primeras series, prototipos, coches de carreras, coches únicos... no es solo la historia de SEAT, es parte crucial de la herencia automovilística de España.

El almacén A122 de SEAT alberga cientos de coches de importancia histórica, una parte clave del patrimonio automovilístico español.

Todos los coches se almacenan en la Zona Franca de Barcelona, ​​donde se ubicaba la primera fábrica de SEAT. Hace algo más de tres años se declaró un incendio en uno de los almacenes adyacentes, que se extendió en cuestión de minutos. Los empleados de la división de coches históricos de SEAT temían lo peor. Pensando de forma rápida y con mucha valentía, los empleados comenzaron a apartar coches del camino del fuego. El Papamóvil estaba muy cerca de las llamas y, gracias a su ligereza fue apartado de una muerte ardiente con rapidez y sin daños. Un solo empleado pudo empujarlo lejos del peligro sin ayuda.

Al final, el esfuerzo de los empleados dio sus frutos: después de horas de batallar contra las llamas, los bomberos apagaron el fuego. El incendio consumió parte del almacén donde se almacenaban esos importantes coches, pero no se perdió ningún vehículo y las instalaciones han sido reconstruidas. Si este Papamóvil hubiera sido ese Range Rover blindado, podría haber sufrido un destino muy diferente. El pequeño SEAT Panda escapó del infierno y ayudó a otros coches a evitar una dolorosa desaparición.