Peugeot 604 Limousine: de transportar al papa Juan Pablo II a ser abandonado en una bodega

José Luis Gómez  |  @jlgomez1995  | 
Peugeot 604 Limousine Papa Juan Pablo 01

Corría el año 1980 y el papa Juan Pablo II se disponía visitar el 2 de junio Lisieux, una pequeña ciudad francesa de 20.000 habitantes en Normandía donde se encuentra la Basílica de Santa Teresa, levantada en honor a la Santa de quien toma su nombre en 1937 y a la que iba a rendir homenaje el sumo pontífice. Para esa ocasión, en lugar de usar su flamante Mercedes Clase G en color Mystic White, el elegido fue un Peugeot 604 Limousine Heuliez con motor V6 PRV de 155 CV y unos exóticos 90 grados entre bancadas que acabaría pintado a brocha y olvidado en una bodega, para finalmente ocupar el lugar que se merece en la Galería Peugeot.

El Peugeot 604 del papa Juan Pablo II, fruto de la pasión del presidente francés

El hecho de que el papa Juan Pable II usara en aquel acto un Peugeot 604 Limousine no fruto de la casualidad, ni de intereses comerciales, sino de la pasión que sentía el entonces presidente de la República Francesa, Giscard d'Estaing, por el buque insignia de la firma del león, el Peugeot 604. De hecho, se rumorea que él mismo solía ponerse al volante muy a menudo de la unidad que disfrutaba como coche oficial.

Así fue como enterado de la visita papal pidió a Peugeot una de las 124 unidades del 604 en su versión Limousine carrozada por el especialista francés Heuliez, para lo que la marca tomó el chasis número 10 en color gris ahumado metalizado de su flota y lo mandó de nuevo al carrocero con el objetivo de instalar una serie de modificaciones para su especial cometido: un techo corredizo para que el sumo pontífice pudiera darse su habitual baño de masas, así como una barra de sujeción interna y retirar los asientos plegables para dejar espacio a una tarima. El coche volvió justo a tiempo para su debut del próximo 2 de julio, a falta de resolver el problema de la homologación, que bien podría haber intermediado el propio d'Estaing, pero que solucionaron acudiendo a unas placas de matrícula temporales.

De estar pintado a brocha a la Galería Peugeot de San Gimignano

Tras su uso como coche papal acudió por tercera vez a las instalaciones de Heuliez, donde se le devolvió sus especificaciones originales de Peugeot 604 Limousine y fue incorporado de nuevo a la flota de la marca para su venta como vehículo de segunda mano. Años después, ya en la década de los 90, acabó en Marsella, en manos de un fotógrafo que no dudó en pintarlo de color blanco usando una brocha e incorporar la tan típica antena de televisión con forma de boomerang sobre el portón del maletero con el objetivo de convertirlo una limusina al más puro estilo yankee. Así fue como este 604 pasó de transportar al máximo representante de la Iglesia católica a jóvenes recién casados en un servicio low cost.

Finalmente fue abandonado en en la bodega de un pequeño productor local de champán hasta que un día fue descubierto por casualidad, y tras comprobar que tanto su interior como su mecánica en estaban en un relativo buen estado, emprendió su último viaje hasta la Galería de Peugeot en la Toscana (Italia), donde se despojó de su anterior indumentaria y se devolvió a su estado original. No obstante, allí nadie sabía de lo especial de esa unidad, y fue gracias a un miembro del Club Peugeot 604, que tras visitar Heuliez y estudiar sus archivos, se percató de que el 604 Limousine con el chasis número 10 expuesto en la Toscana fue el mismo que usó años atrás Juan Paplo II.

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