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Primera toma de contacto con el Ford Mustang Mach-E GT, un SUV eléctrico deportivo que lo hace casi todo bien

Javier López | @jlopezbryan96 | 31 Oct 2021
Ford Mustang Mach E Gt Prueba 12
Ford Mustang Mach E Gt Prueba 12

¿SUV eléctrico y deportivo? No, no estoy loco y hoy os voy a explicar los motivos de que estas tres palabras tan poco agradables para algunos cuando se juntan pueden tener más sentido del que parece. Y es que han sido muchos los que han puesto -y ponen- el grito en el cielo después de que Ford anunciase que el apellido Mustang estaría presente en su primer coche eléctrico, y más aún después de saber que habría una versión de altas prestaciones de segundo nombre GT. Ellos están convencidos de la lógica de esta jugada pero, ¿nos habrán convencido a nosotros? Para descubrirlo he viajado hasta Croacia y así conocer al nuevo Ford Mustang Mach-E GT, o lo que es lo mismo, un SUV eléctrico de 487 CV y 860 Nm de par que tiene mucho que decir.

Lo confieso, el Ford Mustang Mach-E convencional me parece un buen SUV eléctrico pero un mal Mustang. Y es que independientemente de que pueda ser o no un ultraje haber usado el ilustre apellido para el Mach-E, este conlleva una serie de responsabilidades que creo que la versión estándar no consigue cubrir. Sin embargo, la cosa cambia cuando se le añade el acrónimo mágico GT, o al menos se ha equilibrado más el maridaje.

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Una estética más estridente y con gancho

Pero la casa nunca se debe empezar por el tejado, así que permitidme que os presente los cambios estéticos que ayudan a que, desde mi punto de vista, el Mach-E GT sea un coche más equitativo en cuanto a ser un buen SUV eléctrico y en lo más importante, ser un buen Mustang. Así, el apellido GT se encarga de sazonar con altas dosis de pimienta la fórmula del Mach-E, realzando su figura de SUV eléctrico deportivo.

Lo primero es que la paleta de colores se amplia con la incorporación del Naranja Cyber y el Azul Grabbler, tonalidades que contrastan a la perfección con la parrilla carenada rematada ahora en negro y con una defensa mucho más agresiva. Defensa que adquiere este epíteto gracias a dos nuevas tomas de aire ideadas para refrigerar los neumáticos y un splitter más afilado y marcado.

El lateral saca músculo de la mano de unas llantas de 20 pulgadas y diseño específico, las cuales reciben también la tarea de custodiar a unos frenos Brembo de los que os hablaré detenidamente en unos párrafos más abajo. Finalmente el apartado estético culmina con una zaga en la que aparece el logo GT y un difusor con la misma intención aerodinámica que el splitter delantero.

El interior, por el contrario, cambia más bien poco. Las estriberas de las puertas lucen la insignia que le da sentido a esta versión del Mach-E, hay menús específicos para el sistema de infoentretenimiento y Alcántara recorriendo salpicadero y revestimineto de las puertas. ¿La guinda del pastel? Unos asientos de sosegada apariencia pero que ofrecen un buen matrimonio entre agarre y confort.

Un Mustang eléctrico que convence

Pero basta de contemplaciones, de introducciones y de detalles; vamos a lo que realmente importa, es decir, cómo va el Ford Mustang Mach-E GT. Me reitero al decir que el Mustang Mach-E convencional me parece un buen SUV eléctrico pero un mal Mustang, ¿por qué? Porque deja atrás la esencia y personalidad que implica este apellido y se centra demasiado en ser ese concepto tan temido por muchos: un SUV eléctrico.

Pero queridos lectores, el distintivo GT se encarga de añadir a la fórmula ese punto de inflexión que esperábamos de un coche que se atreve a hacer uso del ilustre distintivo Mustang. Sí, lo sé, no tiene un V8 atmosférico y ni si quiera es un coche de combustión, pero Ford ha demostrado ser capaz de trasladar la misma esencia a un formato que dista del convencional y que, a priori, no convencía.

Lo primero es lo primero, el apartado técnico. Aquí nos topamos con dos propulsores eléctricos que, de manera conjunta, nos obsequian con un total de 487 CV y 860 Nm de par. ¿El resultado? Un 0 a 100 en tan solo 3,7 segundos y una velocidad punta de 200 km/h. Estas cifras y prestaciones capaces de marearte y de provocar la sensación de que los ojos se van a salir de sus órbitas al hundir el pedal derecho no están solas, ya que tienen dos ángeles de la guarda fundamentales.

El primero de ellos es un sistema de tracción total que, pese a ser sumamente permisivo con el eje posterior, permite que la situación no se vaya de control más de la cuenta. Y el segundo es la suspensión MangeRide, capaz de medir el entorno y adaptarse a nuestra conducción. El resultado es el de un coche que vira plano y huye de las típicas inercias del segmento al que se acoge.

Y es que el Ford Mustang Mach-E GT nos brinda con un paso por curva inaudito en un coche que pesa más de 2.300 kilos -aunque lastran su agilidad en determinados momentos pese a la potencia-. Es sumamente sencillo llevarlo por donde queremos, así como digerir bien las imperfecciones del asfalto gracias a su suspensión y, al mismo tiempo, contener cualquier balanceo acusado de su cuerpo, a lo que también ayuda el bajo centro de gravedad por cortesía de la posición de su batería.

Pero, ¿os habéis fijado que el titular de este artículo cuenta con el adverbio "casi" y que hace referencia a "todo bien"? Y es que por mucho que el Mach-E GT sea un buen Mustang y un buen SUV eléctrico, no es un coche perfecto al igual que tampoco lo es el amado e idolatrado Mustang que todos conocemos. Su dirección es directa, cuenta con un peso adecuado pero pasa por alto el carácter informativo así como tampoco es especialmente rápida, aspectos cruciales en un coche del talante de este.

Los frenos Brembo de cuatro pistones me han generado una relación de amor-odio. Por una parte tenemos una mordida intensa, fuerte y contundente, predispuesta a detener todo el peso del Mach-E GT, que no es poco. También pierden ese tacto pastoso y artificial por parte de los frenos regenerativos, pero debemos estar atentos a la fatiga que experimentan estos y al paso algo brusco de la frenada regenerativa a la actuación de los frenos puros y duros.

Por supuesto su capacidad de aceleración es sorprendente, pero a partir de cierta velocidad -100/120 km/h- esta se merma. Los adelantamientos suceden en cuestión de segundos y, al mismo tiempo, es posible viajar plácidamente con él cundo así lo deseamos, aunque eso sí, a velocidad de crucero es fácil experimentar ruidos aerodinámicos que pueden ser molestos al cabo de unas cuantas horas.

En resumen: el Ford Mustang Mach-E GT no es un coche perfecto, aunque hace casi todo bien. Sorprende igualmente por su buen hacer como SUV eléctrico gracias a su confort de marcha y a una autonomía, según WLTP, de 500 kilómetros gracias a una batería de 88 kWh. Pero sobre todo sorprende por tener personalidad, garra y, especialmente, ese encanto que lo hace atractivo pese a no ser perfecto. Y es que pocos SUV de 2.348 kilos pueden hacer lo que hace este coche.

No es perfecto, pero tiene ese algo

¿Merece la pena entonces el Ford Mustang Mach-E GT? Si solo buscas un buen SUV eléctrico, rápido, cómodo y con una buena relación calidad-precio, no, no merece la pena la diferencia. Pero si por el contrario estás listo para dar el salto a la movilidad eléctrica, necesitas espacio y quieres hacerlo con dosis de personalidad y carácter, la variante GT es tu coche.

¿Es mejor que un Tesla Model Y? Diría que son diferentes, pero igualmente rivales directos con enfoques distintos. El Mach-E GT llega a España con un precio de partida de 72.755 euros, mientras que el Model Y está disponible desde 64.980 euros.

No son coches baratos, pero al final la balanza se inclinará hacia el que mejor cubra nuestras necesidades en función de lo que busquemos. Estoy convencido de que el Ford Mustang Mach-E GT ha conseguido convertirse en un buen Mustang pero, ¿sus rivales serán capaces de desbancarlo? Lo descubriremos muy pronto.

Vídeo destacado del Ford Mustang Mach-E