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10 MIN

Si no lo pruebas no entenderás al coupé híbrido contra el que los haters injustamente cargan (+vídeo)

Recuerdo como si fuera ayer el Honda Prelude rojo de cuarta generación que un vecino tenía aparcado en el garaje del edificio donde vivía cuando era niño. Era rojo, estaba impecable siempre y me parecía precioso. Aquel Prelude siempre tuvo un hueco especial en mi corazón, y 30 años después de que irrumpiese en mi vida, voy a probarlo. Lleva 25 años ausente y mis expectativas están muy altas. Y eso puede ser un problema. Por cierto, antes de que me lo digáis. Sí, se pronunciaría Prelude, pero en España lo llamábamos Prelude y lo seguiremos llamando Prelude, igual que llamamos «güifi» a las redes inalámbricas y no «waifai». Seamos realistas.

49.500 €

Precio

Antes de nada, hay que dejar claro el tema principal, como decía mi paisano Henry Felgueroso. Este coche tiene un precio que arranca en 49.500 euros. Es muchísimo dinero. Lo aclaro de entrada porque es necesario que lo tengáis bien presente como contexto a lo largo de toda la prueba. Hablamos de un coche mas caro que un Toyota GR Yaris o un Volkswagen Golf GTI, y tan caro como un BMW Serie 2 Coupé.

Un coche espectacular

Aclarado esto quiero deciros que este coche es un coupé compacto de toda la vida. Mide 4,52 metros y tiene tres puertas. Es el sucesor directo del Prelude de quinta generación, que Honda dejó de vender en 2001. Tiene un morro muy muy afilado, con una boca tipo tiburón que evoca el frontal de un Subaru BRZ o incluso un Toyota Prius, y no lo digo desde un punto crítico, porque me encanta. Es un coche de solo 1,35 metros de alto, algo que ya habíamos olvidado con tanto SUV. Resulta refrescante.

Lanzar un coupé en 2026 es algo digno de celebración

Fotos del Honda Prelude

En la zaga tengo que destacar la tremenda inclinación de la luna trasera y dos curiosidades: es la primera vez que Honda usa esta tipografía en un coche no eléctrico, abandonando su emblema. No me gusta el abandono de los logos. Pero una de cal y una de arena, este emblema del Prelude es idéntico al que siempre tuvo el Prelude desde el año 1978. Por cierto, eso del paragolpes trasero es negro piano y no hay una cola de escape visible. En el centro del paragolpes hay un detalle en azul, en línea con otros detalles del coche.

Antes de pasar dentro quiero agradecer a Honda que no haya manchado el nombre Prelude convirtiéndolo en un SUV compacto o un coche eléctrico. Ford, Mitsubishi, esto no es una indirecta.

Interior del Honda Prelude

Cuando entras al interior del Honda Prelude sientes que ya has estado en él. En el buen sentido. Y es que su salpicadero y puesto de conducción es casi idéntico al del Honda Civic. Y eso es una gran noticia, porque hablamos de una ergonomía impecable en cuanto a ajustes de controles, mandos físicos y lógica de funcionamiento. No obstante, hay diferencias. El volante del Prelude es específico, al igual que parte de la botonera de la consola central. También son específicos los acabados de salpicadero y consola central.

Curiosamente, los asientos son de regulación manual, no eléctrica

Tienen un tacto tipo «neopreno», pero son un homenaje al papel japonés. La costura bordada en la que se puede leer Prelude es una preciosidad. La calidad de acabados es impecable, y hay materiales blandos por doquier. No se siente 100% premium, pero sí claramente por encima de la media en marcas generalistas. La postura de conducción del coche es la de un coupé de siempre, cercana al suelo y con las piernas estiradas. La visibilidad es correcta en general y curiosamente, el asiento del copiloto es diferente al del conductor.

El del copiloto tiene flancos menos marcados y un mullido mas blando, buscando un mayor confort y presuponiendo que conduciremos de forma mas tranquila si vamos acompañados. Me gusta que el Prelude no abuse de las pantallas. La instrumentación digital tiene 10,2 pulgadas y ofrece bastante información al conductor, además de ser clara y con gráficos pulidos. Eso sí, es poco configurable, no tiene la curva de aprendizaje mas suave y no permite mostrar el mapa del navegador. La pantalla central es relativamente pequeña, son 9 pulgadas.

No puede equipar un techo solar o un techo panorámico

Tiene la conectividad necesaria y es fluida, aunque encontrar el menú para desactivar ciertos ADAS no es sencillo. Pero insisto, me gusta mucho que no sea gigantesca y sea un complemento a los muchos mandos físicos que tenemos. Lo que no me gusta tanto son las plazas traseras. Son estrechas, pequeñas y están tapizadas en tela en vez de en cuero. Son las plazas traseras de un 2+2 y un adulto no entra en ellas. Al menos cuentan con anclajes ISOFIX, porque llevar a un niño pequeño es la mayor utilidad que pueden tener.

Al maletero se accede mediante un gran portón trasero. Es un maletero de 264 litros, pero parece mas grande, quizá por lo sencillo que es su acceso. Es mas que suficiente para dos personas y si abatimos los asientos traseros obtenemos una superficie de carga plana y 760 litros de volumen.

Un coche que hay que conducir para entender

Comienzo este bloque metiéndome en un buen «fregao» y haciéndote una pregunta: ¿qué hace a un coche emocionante? Hay coches en los que es el motor el que lleva la batuta de la personalidad del coche, pero para mí, lo necesario es que exista una conexión directa entre el conductor y su máquina. El ejemplo perfecto es un Miata. Mi Mazda MX-5 NB tiene un motor de apenas 110 CV que apenas corre y no tiene nada de especial. Pero pesa 1.000 kg, tiene un equilibrio perfecto, uno de los mejores cambios manuales del planeta y te pone una sonrisa en la cara a 40 km/h. No es rápido, pero sí es un deportivo en toda regla.

En orden de marcha apenas pasa de 1.500 kilos. Es un coche relativamente ligero

La filosofía del Prelude es otra. Quiere ser una alternativa cuasi premium a un compacto o un coupé convencional, no pretende ser un deportivo puro al estilo de un Toyota GR86 o un Mazda MX-5. Sin embargo, tiene el equipo de frenado de un Honda Civic Type R y su misma suspensión adaptativa, aunque con una puesta a punto diferente, más orientada a ser compatible con el día a día. Eso sí, con una puesta a punto a caballo justo a mitad entre lo extremo de un Type R y un Civic convencional. El Prelude podría ser mucho más potente y radical, y si haces caso a los haters, la culpa es de su motor.

Concretamente de esta mecánica full-Hybrid. Es un motor que funciona a la perfección, que corre mas de lo que parece y que logra homologar un consumo de solo 5,2 l/100 km. Es un motor ideal para un coche como el Honda Civic Hybrid. La propulsión del Prelude es casi siempre 100% eléctrica, y el motor 2.0 de gasolina y 143 CV actúa como generador de energía. No obstante, a velocidades altas sostenidas es capaz de acoplarse directamente, con un solo desarrollo, a las ruedas delanteras. El principio de funcionamiento es idéntico en todos los híbridos de Honda.

El motor térmico se revoluciona y cambia de régimen con el modo S+ activado, igual que lo haría un deportivo convencional

Puedes pensar que esa mecánica no merece estar en un Prelude, pero La postura de conducción convence, y nos acerca al suelo, y a ese ideal de coche deportivo del que nos estamos olvidando. Honda ha intentado hacerlo emocionante introduciendo este botón que dice «S+». Básicamente simula la existencia de marchas y añade un cuentavueltas. Digo simula porque en este híbrido la propulsión última es siempre obra del motor eléctrico de 184 CV. Es una simulación muy convincente, y a ella hay que sumarle una direccion directa, precisa y con muy buena retroalimentación, además de una suspensión adaptativa que resulta relativamente firme en el modo Sport y que trabaja a la perfección.

Pensaba que sería una mecánica que nos desconecta de la experiencia de conducción, pero no es así, es todo lo contrario. Quizá me estoy volviendo cada vez mas quemado con la edad y busco coches cada vez más radicales, pero comparto con Honda que la puesta a punto de este coche es muy polivalente, está realmente muy bien afinada y es un coche que hay que conducir para poder entender. Pero es entonces cuando vuelvo a acordarme de su precio. Este coche es 6.000 euros mas caro que la anterior generación del Civic Type R, que tenía un motor turbo de 320 CV y era atómico.

Sí me siento conectado al coche con la simulación de cambio de marchas

Este Prelude tiene el hardware necesario para poder equipar esa mecánica y convertirlo en un auténtico vehículo de halo. Honda también habría podido equipar el 1.5 turbo que solía tener en su gama, con una potencia en el entorno de los 220 CV. Con un cambio manual, habría sido una alternativa perfecta a los pocos compactos deportivos en peligro de extinción que quedan a la venta, además de un perfecto guiño a la filosofía original del Prelude. Sin embargo, esa opción no era realista en un contexto de descarbonización, electrificación y normativas ambientales restrictivas. Esa es la realidad, y la alternativa era no lanzar este coche al mercado.

Conclusiones

Mi objetivo con este vídeo era poner en contexto correctamente al Honda Prelude, así como enseñaros cómo va. Creo que ha quedado claro que encaja perfectamente en la definición de GT mas que en la de deportivo, y al mismo tiempo, creo que queda claro que es un coche que va fantásticamente y que mola mucho. Pero el problema de base siguen siendo los casi 50.000 euros que cuesta. No quiero que esto se interprete como una crítica, si no como un baño de realidad. El Prelude es un coche bonito, bien hecho, dinámico y sobre todo agradezco que sea muy diferente al resto de coches del mercado.

Ha superado mis expectativas. Pero hay que probarlo para poder entenderlo, y sigue siendo muy caro

Y me apena que el precio pueda ser un escollo para que llegue a un público mas amplio. Pero a su precio hay que añadir varias rémoras: no es un coche de marca premium, es un Honda (y lo digo desde todo el cariño que le tengo a la marca), y además, compite en un nicho de mercado de muy poco volumen (el mercado total son unos 1.500 coches al año en España) con una propuesta que no aboga ni por la deportividad ni por el lujo de forma clara. Si costase 10.000 euros menos esta conclusión sería muy diferente, y desde luego, no se quedaría en ese limbo, en esa… tierra de nadie.

Fotos del Honda Prelude

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Sergio Álvarez

Aunque es técnico en comercio internacional de formación, los coches han sido su pasión (incluso obsesión) desde que apenas levantaba un metro del suelo y sus padres le regalaron un Ferrari rojo a pedales. Su afición se ha profesionalizado en Diariomotor, donde está presente desde 2008. Seguir leyendo...

Firma de Sergio Álvarez