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Híbridos enchufables

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Prueba del MG EHS: así es cómo MG quiere reconquistar Europa

Elena Sanz Bartolomé | 7 Nov 2021
Mg Ehs Prueba   01
Mg Ehs Prueba   01

En las últimas semanas uno de los coches que ha pasado por el garaje de Diariomotor ha sido el SUV enchufable de MG. O lo que es lo mismo: el buque insignia de la marca británica en su regreso a Europa después de haber sido comprada por Saic Motor Corporation Limited, el grupo chino que le ha permitido remontar el vuelo y emprender la reconquista de Europa. Así ha sido nuestra prueba del MG EHS.

Un SUV que se siente grande

Mi primer encuentro con el MG EHS se produce (demasiado) temprano: son las siete de la mañana y Madrid todavía no vislumbra los primeros rayos de sol. A pesar de la falta de luz es fácil reconocer la estética por la que lleva apostando el mercado asiático desde hace (mucho) tiempo. Ante mí un SUV híbrido enchufable que mide 4,574 metros de largo, 1,876 de ancho y 1,664 de alto: es grande y se siente grande cuando estás al volante.

Regresar al mercado no es tarea sencilla así que en MG han optado por mimetizarse con el resto en lo que a diseño se refiere: dejando de lado la estridencia es más fácil obtener el beneplácito general. En el frontal nos entramos una parrilla enmarcada por un cromado y elementos plásticos así como unos grupos ópticos LED muy estilizados. Las protecciones inferiores se extienden por el perfil y la zaga, donde, además, alberga un par de salidas de escape reales. A este conjunto hay que añadir una cintura alta, llantas de 18 pulgadas y píldoras dignas de todo un SUV como, por ejemplo, las barras del techo.

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El interior del MG EHS

Es hora de ponerse en marcha: abrimos, nos subimos y nos topamos con un habitáculo que tiene el don de causar una buena primera impresión. A simple vista se percibe cierto aire Premium gracias a los materiales y a las formas empleadas: otra cosa son los ajustes porque no es complicado encontrar ruidos que no deberían estar ahí… tan pronto.

El diseño del salpicadero es limpio y al tratarse del acabado Luxury contamos con una tapicería de cuero sintético, luz ambiental personalizable, asientos regulables eléctricamente y techo panorámico. Los asientos son cómodos y la fila trasera ofrece espacio suficiente para que en ella viajen tres personas sin estrecheces. El maletero cuenta con 448 litros de carga que se pueden quedar escasos para cinco personas: sí, hay doble fondo aunque está destinado únicamente a los cables de carga.

Tecnología y ayudas a la conducción

Tras el volante multifunción (un poco grande para mi gusto) nos encontramos con un cuadro de instrumentos digital de 12,3 pulgadas que destaca información relevante para la conducción (consumos y recuperación de la batería, por ejemplo) aunque reduce al mínimo otros datos que, quizás, deberían tener más protagonismo como los dos niveles de autonomía. La consola central está presidida por una pantalla táctil de 10,1 pulgadas que despierta sentimientos encontrados: es intuitiva, pero su funcionamiento es demasiado lento.

El panel de ayudas a la conducción del MG EHS es amplio, pero, igual que sucede con el sistema operativo de la pantalla, recibimos una de cal y otra de arena: algunos sistemas no están bien calibrados. Un buen ejemplo de ello es la alerta de cambio involuntario de carril: suena y te corrige cuando quedan bastantes centímetros para que toques la línea. Algo parecido sucede con la visión 360º del asistente de aparcamiento: mide el espacio que te queda, pero no sabes si esos centímetros son los que nos separan de la pared, del bolardo…

Prueba del MG EHS

Ahora sí: arrancamos motores. Y nunca mejor dicho porque el MG EHS está impulsado por uno de gasolina 1.5 turbo de 136C V y uno eléctrico de 122 CV: ambos desarrollan una potencia conjunta de 258 CV. El primero está asociado a una caja de cambios de seis marchas y el segundo a una de cuatro, pero puede funcionar como una sola para gestionar las prestaciones de los dos: en este escenario lo cierto es que su funcionamiento no es demasiado rápido. En cuanto a la autonomía, la cifra oficial es de 52 kilómetros aunque nosotros nos quedamos en 49.

La posición de conducción es cómoda y te permite afrontar viajes de largo recorrido sin notar el cansancio: este es el punto fuerte del MG EHS, un modelo diseñado y desarrollado para afrontar numerosos kilómetros por autovía o autopista. Sus aceleraciones son contundentes cuando el motor eléctrico está activo, presume de aplomo en las rectas y aunque el confort de marcha es bueno, se cuela algo de ruido por la parte de los retrovisores. Otro punto a favor es que te permite llegar a 130 km/h en modo eléctrico… aunque entonces esa autonomía de la que os hablábamos hace un momento se esfumará rápidamente.

No tardamos en darnos cuenta de que la dirección está bastante asistida y que las suspensiones resultan algo secas cuando atravesamos algún resalto o nos cruzamos con un asfalto demasiado irregular. Tampoco nos termina de convencer en su paso por curva: los balanceos son evidentes y en los giros más exigentes parece que pierde algo de motricidad generando cierta inseguridad completamente mitigada, eso sí, por la electrónica.

Fuera del asfalto sucede lo mismo que en las carreteras más exigentes: no es su hábitat natural a pesar de ser un SUV. Tiene una altura libre al suelo de 14,5 centímetros y la única ayuda con la que contamos es el control de descensos electrónico. A esto hay que añadir el consumo: mientras la batería esté cargada y el motor eléctrico pueda entrar en acción obtendremos cifras comedidas. Cuando dependemos únicamente de la combustión, esos números se disparan: en algunos trayectos hemos superado los diez litros y la media conseguida a lo largo de una semana (sin pisar el acelerador) ha sido de 8,4 litros a los cien.

¿Para quién está pensado el MG EHS?

Esta es la pregunta que nos hemos hecho a lo largo de los siete días en los que hemos usado el MG EHS para movernos por Madrid y alrededores. En su regreso, MG tiene en el centro de la diana a aquellos conductores que buscan un coche bien equipado y con unas prestaciones respetables, es decir, los que necesitan un modelo para ir de un punto a otro y, además, viajar de vez en cuando. A esto hay que sumar todas las ventajas que supone lucir la etiqueta Cero de la DGT.

El MG EHS más accesible (Comfort) arranca en 34.600 euros, mientras que el Luxury (protagonista de nuestra prueba) está disponible a partir de 37.300 euros: ambos, eso sí, pueden beneficiarse de las ayudas del Plan Moves para ofrecer, además, un precio competitivo frente a sus rivales.