Posible nueva subida de precio del combustible: el diésel (de nuevo) el más perjudicado

José Luis Gómez  |  @jlgomez1995  | 
Diesel R33 Coche Viejo Averias

De nuevo nos enfrentamos ante una más que posible subida de precio del combustible en la que el diésel será el gran perjudicado (hasta casi cinco veces más que la gasolina) que no es consecuencia de la aplicación directa de ningún impuesto, pero sí que que se debe a la actualización de un Real Decreto cuyo plazo de alegaciones finaliza el próximo 11 de septiembre. En concreto se trata del RD 1085/2015, de 5 de diciembre de 2015, el cual regula el mínimo obligatorio de venta o consumo de biocarburantes en nuestro país según dicta Europa.

En 2022 se deberá alcanzar un mínimo obligatorio de venta o consumo de biocarburante del 10 % que traerá consigo un mayor precio del combustible.

El litro de gasóleo podrá subir hasta 4,6 cént. antes de impuestos

Desde hace ya unos años es bastante frecuente encontrar en nuestros surtidores los diésel B7 (con un 7 % de biodiésel) y las gasolina E5 y E10 (con un 5 % y 10 % de etanol, respectivamente) como consecuencia de una política más respetuosa con el medio ambiente guiada desde Bruselas, debiéndose la "rápida" proliferación de estos combustibles a la entrada en vigor de aquel RD 1085/2015 que establecía un mínimo global de 4,3 % en 2016 e iría creciendo anualmente (5,0 %, 6,0 % y 7,0 %) hasta alcanzar el 8,5 % este año 2020. Llegados a este punto es ahora cuando el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico dirigido por Teresa Ribera ha dado a conocer el borrador del nuevo Real Decreto en el que se fijan unas cuotas del 9,5 % en 2021 y del 10 % 2022.

Esta mayor presencia de biocarburante lleva aparejados unos mayores costes para las petroleras que son directamente trasladados a nosotros, lo conductores. Según varias fuentes, se baraja un incremento de 1.903 millones de euros en el mejor de los casos, el cual puede llegar a ser de 3.121 millones de euros en el escenario más pesimista. Pero, ¿cómo afecta a nuestro bolsillo? Pues bien, se estima que el litro de gasolina antes de impuestos suba entre 0,27 céntimos de euro y 0,96 céntimos, subida que será mucho más cuantiosa en el diésel, de entre 2,4 cént./l y 4,6 cént./l, de nuevo, antes de impuestos. Así, en un término medio aproximado, incluyendo impuestos, estaríamos hablando de 1 céntimo para la gasolina y de unos 6 céntimos para el diésel.

La gasolina subirá entre 0,27 y 0,26 cént./l, por los 2,4 a 4,6 cént./l del diésel (antes de impuestos).

En un futuro, siguiendo la Directiva europea 2018/2001, de 11 de diciembre de 2018, y en consonancia con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que establece los objetivos de descarbonización y electrificación para la década, se prevé que para el 2030 estemos hablando de un porcentaje del 14 % de biocarburantes en nuestras gasolineras (o mayor), creando el clima necesario para que las diferentes pretoleras inviertan en el desarrollo de combustibles más limpios y sintéticos.

La crisis del COVID-19 ha retrasado la ya conocida equiparación del diésel

Por otro lado tampoco debemos de olvidar la archiconocida equiparión del diésel a la gasolina mediante un reajuste fiscal que se espera una vez se alcancen los valores del PIB previos a la pandemia, para así cumplir con lo recogido en el pacto de coalición entre las dos formaciones que conforman el Gobierno, no teniendo nada que ver esta subida con la expuesta líneas más arriba. A día de hoy en España aproximadamente el 60 % del precio de la gasolina son impuestos, cantidad que baja hasta el 55 % en el caso del diésel, carga fiscal que comparada con la media de la eurozona, 68,8 % y 61,9 %, respectivamente, no parece tan elevada, dejando para otro día la comparación de salarios.

Fuente: La Vanguardia | El Español

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