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Mecánica

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Así se fabrica el único motor de 16 cilindros del mundo: una sala especial, dos personas, seis días y 3.712 piezas (+Vídeo)

Elena Sanz Bartolomé | 3 Ago 2022
Motor W16 Bugatti  00
Motor W16 Bugatti  00

Es el último de su especie: el único motor del mundo que tiene 16 cilindros. Con esta pista habréis acertado quién es el protagonista de estas líneas: el motor W16 de 8.0 litros de Bugatti. Ahora que la marca está a punto de escribir el punto final a la historia del Bugatti Chiron, han aprovechado para desvelar algunos de los secretos de su exclusivo propulsor.

Como os podéis imaginar, construir un W16 es un proceso tan meticuloso como lento. Bugatti explica que el motor se fabrica en una sala especial ubicada dentro de la planta que Volkswagen tiene en Salzgitter (Alemania). Allí, dos personas dedican seis días a montar las 3.712 piezas individuales que lo componen y cuando completan su misión, el propulsor pone rumbo a Molsheim (Francia). Un proceso delicioso del que ahora podemos ser testigos en primera personas gracias al vídeo que acompaña a estas líneas.

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La historia del W16 de Bugatti comienza con la misión de revivir a la marca… con éxito. Una responsabilidad que recaía sobre Ferdinand Piëch, el entonces jefe del grupo Volkswagen. Y para lograrlo sabía que tenía que hacer algo totalmente distinto a lo que ya existía: aquel elemento diferenciador nació, en 1997, con un dibujo que hizo en un sobre mientras viajaba de Tokio a Osaka en un tren de alta velocidad.

Superar los 1.000 CV de potencia

Aunque el boceto original tenía 18 cilindros, se redujeron a 16 y se mantuvo tanto el icónico diseño en forma de ‘W’ como el nivel de potencia por encima de los mil caballos. Ocho años después, en 2005, Bugatti sorprendió a todo el mundo con el Bugatti Veyron: un deportivo cuyo W16 de 8.0 litros y cuatro turbocompresores desarrollaba 1.001 CV de potencia a 6.000 rpm y tenía un par máximo de 1.250 Nm entre las 2.200 y las 5.500 rpm.

El motor cumplía con los requisitos de potencia que impuso Ferdinand Piëch, pero las cifras del propulsor que montaba el Bugatti Veyron han ido creciendo con el paso de las versiones y de los nuevos modelos. El Bugatti Veyron Super Sport entregaba 1.200 CV, el Bugatti Chiron llegó a los 1.500 caballos gracias, en parte, a turbos más grandes y el Bugatti Chiron Super Sport ofrece una potencia de 1.600 CV.

Distinto a todo

Aquel motor no se parecía a nada que se hubiera visto antes en un vehículo de producción. Como explica Gregor Gries, el que fuera jefe de desarrollo técnico en Bugatti, tuvieron que hacer un desarrollo para cada componente: “Tuvimos que construir desde cero todas las partes y probarlas”. Incluso el banco de pruebas del motor fue de nueva factura: “Lo único que no cambiamos fueron los lápices que usamos para dibujar”.

Era, además, más pequeño que un V12 gracias a su doble banco de ocho cilindros y su funcionamiento era suave como la seda. Tanto que tuvieron que desarrollar un sistema especial llamado Bugatti Ion Current Sensing (BIS) para eliminar la detonación del motor porque era tan fino que, incluso, un fallo de encendido era difícil de detectar. Tan particular era que el sistema de escape instalado fue de titanio y tuvieron que diseñar una forma de refrigeración única, que usaba más de cuarenta litros de agua.

El último de su especie

El W16 es el propulsor Bugatti que todavía está en producción hoy, pero, por desgracia, tiene los días contados. El rumbo del mercado dirige a los fabricantes hacia bloques más pequeños, sistemas híbridos y electrificados. Todo apunta a que no habrá muchas más maravillas técnicas como la firmada por la marca francesa. Es el último de su especie y será recordado como uno de los grandes momentos de la historia del motor.

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