Sin restricciones: así ruge el radical y carísimo Ferrari P80/C

 |  @ClaveroD  | 

El último capricho fabricado por la división Special Projects de Ferrari es el Ferrari P80/C, un exclusivo coche de carreras que sienta las bases para fabricar otro tipo de superdeportivos bajo la etiqueta one-off. Sin poderse utilizar en la calle y tomando para sí lo mejor de los programas de competición de Ferrari, es el momento de ver y escuchar por primera vez en vídeo al Ferrari P80/C, un coche que al eliminar restricciones desata todo su potencial en pista.

El Ferrari P80/C es un nuevo coche único fabricado por Ferrari para un cliente de Hong Kong que buscaba crear un coche de competición a medida, un pedido nunca antes abordado por Ferrari, pero que tras su realización abre las puertas a futuros comisionados bajo esta misma idea. Partiendo del Ferrari 488 GT3, el Ferrari P80/C nace dejando a un lado las restricciones de la FIA y cualquier exigencia en materia de homologación para uso en vía pública.

Según cuenta Ferrari en este vídeo donde podemos ver cómo transcurrió el desarrollo del Ferrari P80/C, este proyecto ha tomado nada menos que 4 años para su materialización. Un periodo en donde Ferrari ha llevado a cabo numerosos test hasta cumplir con las exigencias que impuso el cliente. No es para menos ya que se especula que el Ferrari P80/C ha tenido un coste alrededor de los 5 millones de euros.

El secretismo en torno al Ferrari P80/C es muy elevado, tanto como para no haber confirmado las prestaciones de esta máquina. A pesar de ello sí que sabemos que emplea el propulsor 3.9 V8 Twin-Turbo equipado por los 488 de competición, aunque sin restricciones, lo que nos hace imaginar una potencia bastante más elevada que los 550 CV que alcanzan los 488 de GT3.

Lee a continuación: Ferrari P80/C: el coche más radical y exclusivo creado por Special Projects

Ver todos los comentarios 3
  • ThePgR777 .

    Estará en los 700 CV posiblemente

  • BottomCentre

    A ver si el chino lo deja ver en el Circuito Monteblanco

  • ch460

    Lo dicho: pornografía. ¿Quién será el afortunado cliente (con excelente gusto)?