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Audi ultima la llegada del A8 Hybrid que partirá desde los 77.700 €

La llegada del buque insignia de Audi en configuración híbrida para los mercados europeos es cosa de pocos meses. Las características que proporciona el Audi A8 Hybrid las hemos conocido con anterioridad, sin embargo, uno de los principales datos era todo un secreto hasta el momento. Hablamos de su precio final, un precio fijado en los 77.700 € con un único acabado y equipamiento, aunque probablemente muy bien acompañado de una larga lista de opciones de personalización y equipamiento.

Pero con la noticia por parte de Audi sobre su precio final, la marca ha tenido a bien el añadir un extra para causar mas revuelo. Se trata de la confirmación, precio final incluido, de que la versión con batalla extendida cuya denominación comercial responde a la de Audi A8 L, también ofertará la propulsión híbrida a partir de los 85.400 €. Un incremento cercano a los 8.000 € por viajar en una primera clase todavía más acentuada que en el A8 a secas.

A8 y A8 L Hybrid: ¿Marketing o demanda de mercado?

Obviamente ante ambas opciones el precio es quizás una de las menores importancias que pueden encontrar sus futuros compradores. Sin embargo es curioso el movimiento de Audi al añadir esta opción híbrida a su verdadera berlina de representación, la versión extendida del A8. No es que el A8 «normal» pierda ese maestría por carecer de los 30 cm que existen de diferencia, pero aunque se basen en el mismo vehículo, cada una de las versiones está enfocada a distintos tipos de clientes.

Las opciones híbridas de Audi parten desde los 57.400 € del Q5 Hybrid. ¿No habría sido más lógico comenzar por una alternativa en la gama A3?

Por poner un ejemplo claro sobre esta distinción que marca la diferencia de criterios bajo un aparente mismo vehículo, solo hace falta echar un vistazo a su ficha técnica para observar que el mítico propulsor de 6,3 litros en configuración W12 solo se oferta en la carrocería larga (5.267 mm). Resulta obvio que hablamos de diferentes objetivos, sin embargo puestos a ahorrar, siempre recalamos en el mismo inconveniente en todos los modelos híbridos de la marca: opciones diésel de muy similares condiciones y posibilidades.

A riesgo de parecer reiterativo cada vez que la marca de los cuatro aros salta a la palestra con sus configuraciones híbridas, el problema que encontramos analizando detenidamente el caso siempre es el mismo. Las versiones 3.0 TDI son el mayor rival de las opciones híbridas de Audi, desde el Audi Q5 Hybrid hasta el A8 Hybrid, pasando por el Audi A6 Hybrid.

En el A8 arrojan la misma cifra de consumo si hablamos de la opción con batalla corta, 6,4 l/100 Km tanto en versión diésel como en opción híbrida gasolina. Eso sí, el precio de la versión diésel aumentaría en poco más de 2.200 €, sumando por ello 5 CV, 70 Nm y la tracción total quattro. Trasladando todo esto a la versión de batalla extendida nos encontraríamos con un panorama similar ya que el incremento de precios y prestaciones es similar al pasar del A8 al A8 L.

¿Tiene sentido ofrecer híbridos en estos segmentos?

Definitivamente hablamos de un claro concepto de preferencia por uno u otro, pues a la hora de desembolsar el dinero para adquirir una de las opciones del catálogo A8, pocos clientes se detendrán a juzgar los plazos de amortización según el precio final, el entorno donde va a destacar un propulsor u otro o tan siquiera si van a mirar más allá del precio final. Y todo responde a que el objetivo de su compra puede que no pase más allá de encontrar una buena plaza trasera donde dejar que te lleven de la manera más elegante posible, con permiso de las grandes en estas lides claro está.

Los híbridos pueden enfocarse hacia el ahorro o las prestaciones, incluso en un cierto compromiso entre ambos, pero la clave reside en encontrar el mercado objetivo

Es entonces cuando a modo de crítica me pregunto el motivo de la estructuración de la gama en según que casos. No siendo Audi la única marca donde la opción híbrida parece convertirse en un mero trámite de cara al público, o eso puede parecer. Este fallo ya lo acusó BMW con la cancelación del BMW ActiveHybrid X6, mostrando de una manera clara y tajante, que un producto como tal necesitaba de una gama que lo favoreciera en casi todos los aspectos, sobre todo en el precio.

Al hablar de híbridos premium ya estamos añadiendo más detalles que dejan en un segundo lugar sus beneficios como vehículo ahorrador. Es por ello que bajo una opinión personal, creo que su lugar dentro de la gama no es la correcta, o por lo menos no la más adecuada. El mercado todavía mira con recelo los propulsores híbridos, por lo que habría que fomentar su adquisición evitando rivales directos tan claros como la variante diésel en este caso.

Fuente: Audi
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