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¿Por qué un coche eléctrico aparcado sigue consumiendo energía?

El cambio hacia la movilidad eléctrica a baterías nos está ofreciendo nuevos aspectos a los que acostumbrarnos, uno de ellos es el consumo de energía que se sucede durante las situaciones de espera como son los periodos de inactividad, el estacionamiento o la recarga.

La gestión térmica activa de modelos como el Tesla Model S es la respuesta al descenso de energía en las baterías a pesar de no recorrer un sólo kilómetro. La clave para conocer hasta qué grado el consumo puede suponer un problema, pasa por enfrentar el vehículo a climatologías adversas durante una larga temporada, pudiendo así comprobar como la energía almacenada va decreciendo de forma gradual.

El consumo nunca declarado por fabricantes

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Mantener las baterías en estado óptimo de funcionamiento tiene un precio

Nos vamos hasta Noruega para hacernos eco del testimonio de Bjørn Nyland, propietario de un Tesla Model S con baterías de 85 kWh de capacidad. El caso es que este propietario Noruego decidió comprobar cómo afectaría este consumo parásito durante un periodo de 27 días soportando temperaturas bajo cero. El resultado fue encontrar un 20% menos de energía en sus baterías (alrededor de 100 Km de autonomía), lo cual supone un gasto a tener en cuenta dada la problemática que tienen los eléctricos con respecto a la autonomía.

El caso no es exclusivo en los modelos de Tesla, ya que todos los vehículos eléctricos a baterías sufren de estas pérdidas por autoconsumo de cara a mantener las condiciones óptimas de funcionamiento de las baterías bajo cualquier circunstancia. Los fabricantes no señalan el consumo que necesitan los sistemas de gestión térmica activa y, el problema, también repercute durante los procesos de recarga al tener que lidiar con altas temperaturas en las celdas que no hacen sino otra cosa que aumentar el consumo final.

Preguntar por eficiencia durante la recarga es un concepto tabú para cualquier fabricante a día de hoy. Tener una baterías de «X» kWh siempre supondrá necesitar «X»+»Y» kWh para conseguir que la autonomía vuelva a su punto máximo. Aunque repito que el valor de «Y» sigue siendo una incógnita aún por aclarar por todos los fabricantes

El Tesla Model S integra un modo de hibernación para mitigar el consumo durante los periodos de inactividad

Marcas como Nissan y Tesla han desarrollado actualizaciones de software donde un modo de hibernación ha sido introducido en la gestión de las baterías para conseguir que largos periodos de estacionamiento no sorprendan al propietario con un eléctrico sin nada de energía en las baterías. Aún así el consumo persiste.

Del mismo modo, fabricantes como Tesla recomiendan que sus modelos se mantengan conectados a la red si el modelo en cuestión va a soportar un largo periodo de inactividad. Así la conclusión resulta obvia tras descubrir que el coche eléctrico consume a pesar de no hacer nada con él: el consumo invisible no nos convence nada.

Variables como climatología, duración del periodo de inactividad y diseño del sistema de gestión energética serán las que hagan de este aspecto un problema a tener en cuenta o a pasar por alto, pero qué menos que ofrecer datos de consumo y/o descarga durante los periodos de inactividad como complemento de esas fichas técnicas que sólo hablan de consumo en movimiento.

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