Actualizado 17:21

Un accidente a 300 km/h en una Autobahn se salda únicamente con un BMW M5 F10 destrozado

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Cuando aquí tenemos limitada la velocidad máxima a 120 km/h en nuestras autovías y autopistas y nuestros dirigentes hacen oídos sordos para ni siquiera estudiar la subida de los límites de velocidad a 130 o 140 km/h, un país como Alemania tiene sus famosas Autobahn, en las que hay tramos sin límite de velocidad bajo determinadas condiciones. Quizás no sea este el momento o el sitio para discutir acerca de un aumento o supresión de los límites máximos de velocidad, pero si un accidente a 120 km/h tiene todas las papeletas para ser muy grave, a 300 km/h las posibilidades de salir con vida son directamente ínfimas.

Un accidente o choque dentro de un automóvil, a velocidades cercanas a los 300 km/h, prácticamente hace que el vehículo se desintegre y se convierta en chatarra: la seguridad pasiva no puede hacer milagros contra los límites que impone la física. Esta historia, sin embargo, sorprendente y afortunadamente tuvo final feliz. Después de accidentarse en la A81, una autobahn alemana que cruza Baden-Württemberg, a una velocidad que rondaba los 300 km/h con su BMW M5 F10, el conductor y todos los demás ocupantes del vehículo salieron vivos, con el M5 quedando reducido a poco más que chatarra, en el estado que veis en las imágenes.

Según lo poco que ha trascendido de la historia, el conductor, de unos 60 años de edad, iba circulando por la A81 alemana a una velocidad cercana a los 300 km/h, prácticamente la velocidad máxima de su BMW M5 F10 (suponemos que deslimitado electrónicamente). En un instante, otro coche se incorporó a la autopista sin verlo, y al intentar esquivarlo a velocidades altísimas tuvo que dar un volantazo, perdiendo el control del coche, golpeando contra la mediana y yendo a parar a la calzada del sentido contrario.

Tras varias vueltas de campana, el coche se llegó a detener fuera de la autopista. Ambos ocupantes, el conductor de 60 años y el pasajero de 20 años, así como el perro que iba también en el coche, resultaron con heridas de gravedad, pero afortunadamente salieron con vida y pudieron contarla. Los hijos del conductor, que circulaban detrás en los M3 y M6 que se ven en las fotos, acudieron rápidos al auxilio y sofocaron el incipiente fuego con un extintor.

Después de ver el estado en el que quedó el M5, absolutamente destrozado pero salvándoles la vida, al fin y al cabo, y después de pensar en cómo se produjo el accidente y la velocidad a la que circulaban, creo que pueden sentirse felices de tener otra oportunidad para vivir.

Quizás en circuito, con amplias escapatorias y otras medidas de seguridad, haya más opciones de salvar la vida tras un accidente a 300 km/h, pero en carretera abierta, con múltiples objetos y obstáculos, las probabilidades son muy escasas. Y es que a 300 km/h todo pasa tan rápido que apenas hay tiempo de reacción, y si se produce un accidente, sus efectos son mucho más graves…

Fuente: autoblog.nl
Más información: M5Post
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