Peel P50, el coche más pequeño del mundo

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Peel P50, así es el nombre del coche más pequeño del mundo y no es que lo diga yo sino que ya está inscrito en el Libro Guinness de los Récords Mundiales. El diseño inicial del Peel P50 se realizó por Cyril Canell y Henry Kissack con el fin de crear un pequeño vehículo para una persona y su equipaje de mano. Con seguridad lo consiguieron y en el año 1955 nació este pequeño coche que cuenta con las increíblemente pequeñas medidas de 1,34 metros de largo, 0.99 metros de ancho y un peso de 59 kg. Sobra decir que era un vehículo unipersonal y que, si ya cabía con dificultad una persona, más complicado era llevar cualquier tipo de pequeña carga.

Un pequeño motor proporcionaba 4.5 Cv a las ruedas traseras, concretamente un bloque de dos tiempos y 50 cc, potencia suficiente para un pequeño paseo con el P50. Contaba con un cambio de 3 velocidades sin marcha atrás, por lo que era necesario bajarse del coche y girarlo manualmente gracias a un asa que se encuentra en la parte delantera. Aún así ofrecía una serie de interesantes ventajas: con ese motor y su peso, conseguía alcanzar un gasto de combustible de sólo 2.35 l/100 km (que desde luego ahora parece bastante gasto) y se podía circular con él hasta los 64 km/h de velocidad máxima.

Peel P50

Por no tener, tampoco contaba con indicadores, ni sistemas electrónicos y ni siquiera un motor de arranque con el que facilitar el encendido, aunque al menos sí contaba con las obligatorias luces, con un faro principal en el centro de la parte delantera, y con un limpiaparabrisas pequeño que seguramente era el elemento más complicado eléctricamente hablando. El interior desde luego no rebosaba en generosidad para el pasajero, con una silla más bien con pinta de incómoda y unas estrecheces como para no cambiar de postura durante el trayecto.

Peel P50

Los que lo probaron no hablaron precisamente lindezas de él. Las pequeñas ruedas de 5” al estilo de un kart y la dura suspensión lo convertían en un coche inestable, y eso ya por asfalto que por tierra sería mucho peor. Por no hablar de las incomodidades que pasaba el conductor con el traqueteo del movimiento, que se trasladaba casi directamente al interior. Ni se me ocurre pensar tampoco en el tema de la seguridad, que sería más bien nula a pesar de alcanzar una velocidad tan considerable para su tamaño.

Peel P50

En su época tuvo un precio de unos 200 libras y ahora, en aproximadamente 20 unidades que deben de quedar vivas, se guarda el recuerdo al vehículo más pequeño del mundo. Algunos propietarios han creado restauraciones para mantener viva esta leyenda e incluso añadiéndole sus propias mejoras pero manteniendo la esencia.

Peel P50

Actualizado: Top Gear tuvo el placer de probar el Peel P50 y, de paso, hacer un pequeño documental divertido sobre los usos de este pequeño vehículo:

Gracias a Almudena por la pista del vídeo.

Vía: automotoportal

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