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Un Lamborghini Countach hecho a mano, desde el sótano a la realidad

Hay mucha gente que sueña con tener cierto deportivo aparcado en su garaje y poder disfrutar su potencia fuera de él. Hay gente que lo consigue y gente que no, pero también hay unos pocos que luchan con todas sus fuerzas bajo el lema de “yo me lo guiso, yo me lo como”. Es de aplaudir ese afan de emprendedor de personas como Ken Imhoff, que se enamoró del Lamborghini Countach hace más de 17 años cuando vió la película de Cannonball Run y decidió desde ese momento que tenía que conseguir uno.

Su nivel económico no le daba precisamente para comprárselo de paquete así que se puso a trabajar en su sótano hace casi 10 años para crearse su propio Countach. Tomó las dimensiones de un modelo original y creó un molde realizado en madera sobre el que ir casando las piezas y tomar la referencia para crear la formas de aluminio que formarían la carrocería. Más adelante creó la estructura básica, el “space frame”, tomando de partida algunas de las partes de un Corvette C4.

Después decidió pasar al montaje del motor. Eligió un motor V8 de 6.2 litros de cubicaje al que acopló, entre otros elementos, un salida de escape tomada del estilo de la “bundle of snakes” del Ford GT40 (llamada así por su forma de tubos curvos). Asociado a una transmisión ZF-25 de 5 marchas, es capaz de trasladar a las ruedas 515 CV de potencia.

Una de las partes más complicadas fue la instalación de las puertas iguales a las originales. Éstas pivotan sobre la parte más delantera y se elevan hacia arriba formando casi un ángulo de 45º. Tuvo que ajustar los levantadores neumáticos para su correcto funcionamiento. Arduo trabajo también le supuso la instalación de las luces delanteras.

Para el exterior eligió unas llantas de aleación BBS de 16”, para las que tuvo que adaptar especialmente un paquete de discos de freno adecuados (a las ruedas y también para “emparejar” con la potencia). El interior sigue bastante fielmente el diseño del Countach, aunque Ken le ha añadido un volante deportivo, tapizado de piel y asientos deportivos MOMO con arneses de 5 puntos.

El aspecto final, con esa pintura metalizada en bronce, se acerca mucho al modelo italiano de los años 80. Si bien, algunos detalles como los de la siguiente imagen, denotan que hay mucho de americano en este modelo artesanal. El cuidado y el esmero de este fan de Lambo merecen pasar por alto esos pequeños “fallos”.

El alerón es muy similar, aunque cambia ligeramente sus puntos de apoyo, y la salida de escape no tiene que ver con las cuatro salidas centrales originales. A pesar de ello, la réplica es de una gran calidad. Incluso se permite ponerle denominación, incluyendo la tipografía del “5000 Quattrovalvole”.

Después de todo el trabajo llegó un “pequeño” problema. Tenemos un fabuloso Countach en el garaje, pero me da que por las escaleras no cabe. Construirse durante tanto tiempo un deportivo y luego no poder usarlo no es nada interesante.

¿Qué soluciones hay? ¿Desmontarlo? Va a ser que no. Mejor deshacer el jardin, abrir un enorme hueco y tirar la pared del sótano. ¡Bingo!, ya tenemos vía libre para que vea la luz del día.

Gracias a una excavadora-grúa, engancha al “lambo” por la plataforma donde estaba estacionado y para arriba. Si es que Ken las piensa todas, ahora sobre el agujero puede construir una fantástica rampa y convertir su sótano en el lugar de pernocta de su creación.

Después de 10 años esperemos que sepa manejarlo, no se vaya a cargar su trabajo contra un árbol o una farola.

Vía: jalopnik

Más información: kiengineering

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