Seat Altea 1.4 TSI 125 CV COPA, a prueba (II)

En la primera parte de la prueba del Seat Altea os hemos hablado de su habitáculo y el diseño general del vehículo español. Este monovolúmen compacto de cinco plazas es capaz de llevar cómodamente a cinco personas y su equipaje, a pesar de tener unas dimensiones inferiores a las de muchos compactos actuales. Con la practicidad por bandera (hablamos de los huecos en el techo, por ejemplo), a pesar de ser un modelo veterano en la gama Seat, el Altea aún tiene cuerda para rato.

El Seat Altea mide 4,28 metros de largo, 1,77 metros de ancho y 1,58 metros de alto. Su batalla de 2.578 mm evidencia sus orígenes, la plataforma PQ25 del Grupo Volkswagen. Con el motor 1.4 TSI de 125 CV pesa 1.439 kg. El motor que vive bajo su capó es un cuatro cilindros de gasolina con 1.390 cc de cilindrada. El motor emplea inyección directa de gasolina y un turbo de geometría fija. El resultado son 125 CV a 5.000 rpm y un par motor de 200 Nm entre las 1.500 y las 4.000 rpm, más propio de un motor 2.0.

Es un coche relativamente rápido. Acelera de 0 a 100 km/h en 10,3 segundos y tiene una velocidad punta de 194 km/h. En ficha, su consumo medio homologado es de 6,5 l/100 km, con 5,5 l/100 km en carretera y 7,8 l/100 km en el ciclo urbano. Como no podía ser de otra manera, la realidad difiere de estas cifras. Las emisiones medias de dióxido de carbono son de 152 g/km. Es de tracción delantera, y la caja de cambios es manual de seis relaciones, en este frente no hay novedades.

La suspensión es independiente en los cuatro ejes, McPherson delantera y paralelogramo deformable trasero. El eje delantero lleva discos de freno ventilados de 288 mm de diámetro y el trasero discos macizos de 253 mm. Nuestra unidad montaba llantas de 17 pulgadas envueltas en neumáticos Bridgestone Poteza RE050A de medidas 225/45 R17. El depósito de gasolina tiene 55 litros, que en condiciones reales de circulación no suele dar para mucho más de 600 km.

Con alma urbana

El gran número de Seat Altea que vemos en nuestras ciudades evidencia uno de sus puntos fuertes. Sus dimensiones compactas permiten que sea sencillo de aparcar, aunque la visibilidad en los tres cuartos traseros no sea precisamente fantástica. El Seat Altea con motor de gasolina es un coche extremadamente silencioso. Cuando el motor está arrancado no hay vibración o sonido alguno y en muchas ocasiones podríamos pensar que el motor está apagado.

En marcha el motor tiene fuerza de sobra para el tráfico urbano y es posible llevarlo bajo de vueltas con reserva de fuerza. Los consumos no son su fuerte: el gasolina turbo ha consumido una media de 10,2 l/100 km en un recorrido urbano habitual, aunque no ha llegado a disparar más los consumos. Conduciendo en un plan más eficiente se puede dejar el consumo en unos 9 l/100 km. El aislamiento del motor convence, pero también convence el aislamiento de los ruidos de la ciudad.

La postura de conducción es muy parecida a la de un compacto, es ligeramente baja, algo que no es típico en un monovolúmen, de eso estoy seguro. No tenemos el mismo control del tráfico que en otros coches pero tampoco nos vamos a sentir diferentes que al conducir un Seat León. La suspensión filtra muy bien los baches, hasta el límite que le permiten los neumáticos de perfil bajo. Recomendamos llantas de 16 pulgadas con más perfil de neumático, aunque queden menos estéticas.

El grado de asistencia de la dirección es muy correcto, y no tengo queja alguno sobre el accionamiento de los pedales o la caja de cambios: el feeling de Grupo VAG es innegable.

Muy bueno en viajes largos… pero mejor diésel

En autopista y autovías el Seat Altea convence por su buen aplomo, un aislamiento acústico sobre la media del segmento y una dirección con un tacto fantástico. No obstante, el motor 1.4 TSI de 125 CV puede no ser el compañero ideal por sus consumos. En nuestro recorrido de pruebas por la M-45 madrileña arrojó un consumo medio de 7,8 l/100 km, lejos de su homologación. A 120 km/h, el motor gira a 2.500 rpm, un régimen cómodo para un motor así.

Un motor diésel habría gastado entre 1,5 y 2 l/100 km menos en el mismo trayecto. Ya que con el Seat Altea se van a hacer viajes largos, a no ser que el total de kilómetros anual sea bajo, recomendamos un motor diésel como el 1.6 TDI de 105 CV o el 2.0 TDI de 140 CV. En trayectos a menos velocidad podemos lograr consumos de menos de 7 l/100 km pero nunca he podido bajar a este motor de los 6 l/100 km, ni siquiera conduciendo a velocidades bajas.

Una dinámica impropia de un monovolúmena

La dinámica del Seat Altea es muy parecida a la de un compacto como el Seat León o el Volkswagen Golf. Aunque la carrocería es algo más alta, tenemos el mismo comportamiento neutral y ágil, adjetivos que no suelen acompañar a la review dinámica de un monovolúmen. El motor se estira con mucha fuerza hasta más allá de las 6.000 rpm y la caja de cambios hace gala de recorridos relativamente cortos y la dirección transmite bastante información al conductor de lo que pasa bajo las ruedas.

Es un coche divertido de conducir, aunque la suspensión tiene un tarado relativamente blando. El paso por curva es más que correcto e incluso es posible jugar ligeramente con la zaga. Muy posiblemente sea el monovolúmen compacto con un mayor énfasis en la dinámica, por sus orígenes. Sus reacciones son seguras en todo caso y la niñera electrónica siempre vigila en la sombra para evitar desmanes. Mañana terminamos la prueba repasando sus rivales y precios.

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Lee a continuación: Seat Altea 1.4 TSI 125 CV COPA, a prueba (I)

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