Volkswagen Golf, presentación y prueba (II) Diseño, Habitáculo, Espacio y Tecnología

 |  @davidvillarreal  | 

Comenzábamos nuestra primera toma de contacto en Cerdeña con el Volkswagen Golf hablando directamente de su dinamismo y motores pero, ¿acaso no había nada qué decir de su diseño exterior? Muchos, entre los que me incluyo, acusaremos una y otra vez a Volkswagen de no haber arriesgado con su producto estrella, viniendo a cuento otra pregunta que nos hacemos ¿era necesario un cambio radical? Según la marca, en absoluto. Su objetivo para con el Golf es preservar el icono y los rasgos más característicos como su generoso pilar C. Para los diseñadores de Volkswagen sus referentes han sido los relevos generacionales del Porsche 911 y el Range Rover.

De un primer vistazo uno de los detalles más característicos del nuevo Volkswagen Golf 2013 está en su frontal, con una parrilla sobria y una barra cromada que se extiende hasta el interior de los faros. Tras subirnos a las dos carrocerías que se han presentado hasta el momento, el tres y el cinco puertas, no sólo descubrimos que dinámicamente a priori no hay cambios que destacar, sino que ambos presumen de sobriedad y ni tan siquiera el tres puertas ha servido para arriesgar con un diseño más deportivo y agresivo que lo diferencie, más allá de sendas puertas laterales alargadas para la ocasión.

Un capó prominente y alargado y menor altura, claves de compacto premium

Uno de los detalles más característicos del nuevo Golf es el cromado de la parrilla que se extiende hasta los faros.

El Volkswagen Golf 2013 ha tratado de revertir la tendencia de compactos con diseño de monovolumen (cada vez más altos y afurgonetados) para recuperar el diseño de la berlina tradicional, alargada, con un frontal prominente y un capó extenso y menor altura. Otras medidas como rebajar el suelo o extender la batalla han permitido que el Golf no pierda, sino mejore, sus cotas interiores y el espacio para carga y pasajeros. Para Volkswagen estas son las claves para lograr un producto más “Premium” y distinguido.

Volkswagen entiende que no necesitan de cambios radicales a nivel estético sino de pequeños retoques de cara a la galería y profundas actualizaciones de los aspectos más importantes en un compacto, mejoras que en el caso de este Golf han afectado al chasis, los motores, la tecnología de seguridad y confort y el habitáculo en toda su extensión.

Salpicadero y consola central orientados hacia el conductor

Sin recurrir a ideas en exceso arriesgadas o atrevidas, el habitáculo del Volkswagen Golf ha mejorado para sus ocupantes pero sobre todo para el conductor. La consola central ha sido orientada hacia el piloto que ahora tiene un acceso más sencillo a elementos como el equipo multimedia o el navegador, disponible con pantallas táctiles de 5”, 5,8” y 8”, aunque su posición es fija y no tan privilegiada como la pantalla escamoteable que aparecía sobre el salpicadero en su hermano el Audi A3.

El cuadro de mandos es sencillo y de aspecto clásico, pero una pantalla central a color nos muestra todos los datos que necesitamos conocer, e incluso funciones más avanzadas como una representación del vehículo que nos precede en el caso de haber equipado el sistema de sensores por radar Front Assist con control de crucero adaptativo, que analiza continuamente la distancia de seguridad.

El volante tiene un tacto agradable, está recubierto en piel y achatado por debajo. Su diseño es bastante minimalista y sobrio, tiene tres radios pequeños en los que se han instalado los botones y controles multifunción, sin llegar a recargarlo práctica ni estéticamente.

El espacio de carga ha mejorado y no sólo por su aumento de volumen

La bandeja puede extraerse y alojarse en el suelo del maletero perfectamente encajada y sin ocupar apenas espacio.

El maletero ha crecido hasta los 380 litros, son 30 más que en su predecesor, lo cual no supone un cambio cualitativo aunque sí digno de mencionar. De hecho me parece incluso más importante que la boca de carga haya sido rebajada 17 milímetros hasta tan sólo 665 milímetros de altura. La banqueta posterior puede abatirse en dos piezas 60/40 formando un suelo solidario con el maletero. El asiento del acompañante también puede abatirse completamente para alojar objetos extraordinariamente largos (con acabados Comfortline y Trendline), así como existe una trampilla en la plaza central para portar esquíes (con acabado Comfortline.)

La bandeja que separa la carga del maletero del habitáculo puede desmontarse, para alojar la carga hasta el techo, y su diseño permite encajarla perfectamente en el suelo del maletero sin apenas ocupar más espacio que el de su grosor, unos milímetros.

Apostándolo todo por el “infotainment” con pantallas táctiles de gran resolución

La pantalla reconoce que vamos a tocarla para efectuar una acción gestual antes incluso de que acerquemos el dedo a la superficie.

Las unidades de prueba del Volkswagen Golf probadas en esta presentación en Cerdeña contaban con la pantalla táctil “tope de gama”, con un tamaño de 8”, casi como la de un iPad. Una de las funcionalidades más interesantes y pioneras de este sistema es su capacidad para anticiparse a nuestras acciones táctiles sobre la pantalla. Es decir, en condiciones normales la pantalla muestra por ejemplo los mapas del navegador y en el momento en que detecta que nuestra mano se acerca para efectuar una acción, automáticamente despliega un menú en pantalla con botones que podremos accionar manualmente.

También dispone de acciones gestuales similares a las que apreciamos en los tablet y smartphone de nueva generación. No existen por ejemplo acciones multitáctiles, con varios dedos, pero sí pudimos comprobar la acción de arrastrar el dedo para aumentar el zoom del mapa de navegación.

Tal vez por la sensibilidad del sistema en ocasiones comprobamos como la pantalla tenía dificultades para reconocer nuestras acciones sobre los botones de la interfaz. Imaginamos que Volkswagen estará mejorando este punto, y que al tratarse de un problema de software se llegará a corregir antes incluso de que lleguen los primeros vehículos al concesionario, no obstante no hace falta que advirtamos a los conductores del peligro que puede tener manipular estos sistemas en marcha y más aún cuando el sistema no funciona como debería.

El ojo que todo lo ve

El sistema que identifica señales y nos las muestra en el ordenador de a bordo, también diferencia de aquellas que son temporales, por ejemplo, con lluvia, y sólamente nos las muestra en primer lugar si de verdad está lloviendo.

En la parrilla inferior, bajo la matrícula, nos encontramos con un gigantesco “ojo” visible de un primer vistazo, que incorpora un radar que junto con otros sensores y sistemas de reconocimiento permite analizar lo que sucede a nuestro alrededor para identificar las señales de tráfico, o mantener la distancia con el vehículo que nos precede sin nuestra intervención gracias al control de velocidad de crucero adaptativo, o incluso la frenada automática de seguridad y el sistema de prevención de accidentes. Por ejemplo nos gusta que el sistema que identifica señales de tráfico sea capaz de diferenciar entre aquellas señales temporales, véase: “a 90 km/h con lluvia” y salvo que esté lloviendo de verdad no nos las muestre en primer lugar.

No hace falta que mencionemos lo útil y práctico que es un control de crucero adaptativo, que mantiene nuestra velocidad dentro de un límite frenando o acelerando para mantener la distancia con el vehículo que tenemos justo delante.

Estos sistemas son útiles y aumentan nuestra seguridad, pero también debemos extremar nuestras precauciones entendiendo su funcionamiento. Por ejemplo, en nuestra prueba de conducción nos encontramos con un obstáculo (un vehículo detenido en el arcén) y viajando con el control de crucero nuestro Golf detectó el obstáculo incluso una vez que lo habíamos salvado escorándonos ligeramente a la izquierda, de forma que el sistema de prevención de accidentes accionó toda la fuerza del freno en el momento en que pisamos muy ligeramente el pedal de freno.

El sistema no actuó como debía, por que habíamos salvado el obstáculo, pero el problema también fue nuestro por que tal vez no consideramos que el margen y la distancia con el obstáculo no era el suficiente para que el Golf no se alertase de la posibilidad de accidente.

En Diariomotor: Precios del Volkswagen Golf 2013 | La dieta milagro del nuevo Volkswagen Golf VII: así se ahorran 100 kilogramos

Lee a continuación: Volkswagen Golf VII 2013, presentación y prueba (I) Dinámica, chasis y sus motores 1.4 TSI 140 CV y 2.0 TDI 150 CV

Solicita tu oferta desde 16.900 €
  • Oleico pringoso

    Al final tanta pijada que pagas a precio de oro y luego no lo usas ni por recomendación del medico, lo que hace falta es un golf mas apañadito de equipamiento y ajustado de precio, a ver si se comen los golf con papas y luego los vemos llorando por los rincones como la zarzamora.

    • Javier Saez

      Pues si, en efecto, tanta “pijada” y luego no se usa o se usa por que la tienes, la pagastes y ya que estamos puestos …, ahora bien un Golf peladito es lo que llamamos un Rabbit, ¿No?, asi que la rueda ya esta inventada, otra cosa es que el precio no nos convezca, pero para eso ya esta el nuevo “Leon”, que no deja de ser un Golf “camujafado”.

      • X 2.0

        No compares la calidad, la sonoridad del Golf con la del Leon, y mucho menos el carrozado y el equipamiento de serie en los modelos mas básicos, joder, si este en la version basica ya trae volante, pomo y freno de mano en cuero! eso no lo huelen en Seat mas que en las versiones altas.

        • nokio

          En cuanto al tema de la calidad completamente de acuerdo contigo, pero exceptuando alguna versión (concretamente la más básica) el León viene con volante en piel, sus llantitas de 16 y radio cd con clima. Habrá que ver lo pelaó o no que viene el nuevo modelo