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Renault Koleos 2.0 dCi 150 4x4, a prueba: diseño y habitabilidad

Víctor Fernández | @vfdezd | 11 Dic 2012
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Hoy iniciamos una nueva prueba en Diariomotor con la introducción de uno de los SUV populares de referencia. Hablamos del Renault Koleos, un producto desarrollado por la firma francesa en colaboración con su filial surcoreana Samsung Motors, y que busca desmarcarse de sus competidores por medio de una apuesta clara por sus aptitudes offroad. El cliente tipo de este vehículo no suele exigir mucha conducción fuera de pista, pero a lo largo de la prueba veremos que el Koleos resulta un buen equilibrio entre SUV y todoterreno puro.

Para ponernos en harina, hagamos un análisis general del Renault Koleos. Se trata de un vehículo de 4,52 metros de largo, 1,85 metros de ancho y 1,71 metros de alto, unas proporciones que le confieren un aspecto muy voluminoso a pesar de que su longitud es apenas unos centímetros superior a la de la media de los SUV medios. Nuestra unidad equipa un motor 2.0 dCi de 150 CV y va equipada con tracción total 4×4 desconectable, sin reductora. La terminación de equipamiento es la Bose Edition, la más alta de las disponibles.

Renault Koleos: una línea moderna pero anodina

El Renault Koleos recibió hace un año un lavado de cara que ha puesto al día el coche sobre todo a nivel estético, pero ello no ha conseguido hacer olvidar que este vehículo está importado de Corea y su desarrollo no es exclusivo de Renault. Así, su línea general no cuadra con el estilismo del resto de la gama, comenzando por un frontal redondeado y voluminoso que no recuerda a ningún otro Renault. El logotipo de la marca va insertado en una gran parrilla flanqueada por dos ópticas principales, bajo las cuales nos encontramos los intermitentes y los faros antiniebla.

El Renault Koleos no se identifica con ningún otro modelo de la gama Renault pero tiene un diseño aceptable

El labio inferior del parachoques frontal es de acabado metálico, un acabado estético que viene ligado de serie a la terminación Bose Edition y que ayuda a enfatizar la imagen todoterreno del coche. En el lateral destaca la pronunciada caída del techo, mucho más redondeada de lo que se estila en el segmento. La gran moldura de la base de las puertas y las agradables llantas de 18 pulgadas en acabado gris ayudan a dar un toque elegante al coche. Aquí también destaca el acabado metálico de las manetas de las puertas y de los retrovisores.

La zaga es lo que más me chirría de todo el coche, puesto que esos grandes pilotos no terminan de transmitir armonía. De ello tiene buena culpa el gran tamaño de la luneta trasera, enfatizado a su vez cuando vemos el vehículo desde varios metros de distancia debido a la citada caída pronunciada del techo. Aquí también nos encontramos la base inferior del parachoques en acabado metálico. Junto con las llantas de diseño deportivo, el gran alerón trasero ayuda a dar un toque algo más deportivo al conjunto.

En resumen, la línea del Renault Koleos resulta moderna, aceptable para un coche de la actualidad, pero no cuadra con la filosofía Renault. El color negro y las terminaciones metálicas de la carrocería confieren un conjunto elegante, sobrio y campero, pero con ciertos detalles mínimamente deportivos. En las aletas delanteras laterales nos encontramos el logotipo BOSE, el fabricante de equipos de sonido que da nombre a la edición. Cuando abrimos las puertas para entrar al interior, también nos encontramos este logo.

El interior del Renault Koleos es sobrio pero bien terminado

Los recibidores de las puertas están acabados en metal y llevan inscrito el logotipo BOSE, dándonos una cálida bienvenida al habitáculo. Una vez que abrimos las puertas, percibimos un ambiente soso debido al abuso de colores oscuros, pero también caemos en la cuenta de que su diseño difiere del resto de la gama Renault. De hecho, es similar al que encontramos en el Renault Latitude, la berlina grande de la marca que también ha sido concebida en Corea del Sur.

El diseño interior del Renault Koleos se asemeja al del Renault Latitude, el otro modelo de la marca diseñado y ensamblado en Corea del Sur por Samsung Motors

La sensación general que transmiten los materiales es de solidez, con unos acabados correctos y ajustes notables salpicados quizá por más plásticos duros de los habituales. Sin embargo, tanto el tacto como el aspecto de ellos es muy aceptable, más de lo que me esperaba en un primer momento. Lo que más patina es el aspecto del plástico situado en la consola central, de un acabado negro brillante llamativo pero de escasa consistencia, ya que cruje y se hunde cuando lo apretamos ligeramente más de la cuenta.

Una vez puestos en el asiento del conductor, notamos la buena comodidad de los asientos, de un diseño especial para esta edición y que van tapizados en cuero y tela. El volante es de gran tamaño, cómodo pero quizá con un diámetro demasiado excesivo para mi gusto. Como es habitual en otros modelos de Renault, los botones del volante sólo sirven para el control de velocidad, puesto que el control del equipo multimedia está situado en una palanca lateral sita bajo la del control de los limpiaparabrisas.

El manejo de la radio o el ordenador de abordo puede resultar enfarragoso al principio, puesto que esta palanca va oculta bajo el volante y es difícil verla incluso cuando estamos parados, pero es cuestión de tantear con el coche en marcha hasta encontrarle el truco. El navegador TomTom que incluye esta unidad se maneja aparta con los controles específicos situados en la zona central, entre los dos asientos. Frente al manejo del resto del equipo multimedia, utilizar el navegador es fácil e intuitivo.

El freno de mano se acciona con un botón y va situado al lado de la palanca de cambios, junto al asistente de descenso de pendientes. Sobre él nos encontramos la apertura para insertar la tarjeta que hace de llave de apertura, un opcional incluido en la unidad de pruebas, y sobre ella está el botón de arranque del motor. También en la consola central nos encontramos la radio y todos sus controles, y por encima se sitúa el manejo del climatizador. Toda la información se proyecta en una pantalla central situada en la zona superior del salpicadero.

Los asientos traseros también resultan cómodos, incluyendo la plaza central trasera, si bien la amplitud para las piernas no es su punto fuerte. Cinco personas pueden viajar cómodamente durante largos trayectos debido a la notable anchura del habitáculo, si bien el maletero no permite cargar maletas para cinco personas. La zona de carga cubica 450 litros, con unas formas regulares pero muy limitadas por la escasa altura de la bandeja de separación. Pese a que su tamaño no es muy grande, resulta muy flexible.

El portón del maletero se abre en dos partes, por un lado la luna y por otro la base. Abriendo sólo la luna y quitando la bandeja, podemos cargar por arriba el coche y así aprovechar al máximo su volumen a costa de dejar a la vista el material cargado. Si queremos cargar objetos pesados o alargados, basta con abrir la sección inferior para aprovechar toda la boca de carga. Y si aún necesitamos más espacio, podemos abatir los asientos traseros y dejar un espacio completamente plano de carga que admite hasta 1.500 litros de volumen. Lo más cómodo para el día a día hubiera sido abrir sólo la base y cargar desde ahí, pero por razones constructivas es imposible, aparte de que la base es muy estrecha.

Tras este análisis del diseño y la habitabilidad del Renault Koleos Bose Edition, llegamos al final de esta parte. En la próxima entrega os contaremos el funcionamiento del coche

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