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Monovolumenes

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Ford B-MAX, a prueba: diseño, espacio y confort a bordo de este pequeño monovolumen

David Villarreal | @davidvillarreal | 20 Dic 2012

De un tiempo a esta parte hemos asistido al retroceso de los monovolúmenes “de toda la vida”, a favor de la nueva moda de los autodenominados crossover o todocamino compactos y de pequeño tamaño que con la crisis de por medio siguen ganando la partida al resto de segmentos. Es por eso que la clave para diferenciarse del resto y que tu modelo sea más atractivo para el consumidor y en este caso un tipo de cliente muy concreto, las familias, sea ofrecer soluciones diferentes e innovadoras en lo práctico y en la habitabilidad.

El Ford B-MAX ha logrado diferenciarse y, si se me permite la opinión personal, conquistarme, por un innovador sistema de puertas traseras correderas y ausencia de pilar central que se impone como la solución más práctica e interesante que hayamos visto hasta la fecha, aunque también tiene sus defectos e inconvenientes. Si nos acompañan en la siguiente prueba trataré de analizar los entresijos de este Ford B-MAX con especial atención, faltaría más, a su innovador sistema de puertas.

El Ford B-MAX es un C-MAX en miniatura, más amplio de lo que aparenta

Prueba del Ford B-MAX

Sus dimensiones, con 10 centímetros más en longitud que un Ford Fiesta, engañan, y su habitáculo es muy espacioso y alto, con una gran sensación de amplitud.

De un vistazo inicial el Ford B-MAX se presenta como una versión reducida del Ford Grand C-MAX. Su longitud es apenas diez centímetros superior a la de un Ford Fiesta, con el que por cierto guarda muchas similitudes especialmente en lo que respecta a lo dinámico, con la sutil diferencia de que este envase pequeño alberga un espacioso y práctico habitáculo que bien podría satisfacer las necesidades de la mayoría de los clientes a los que va dirigido.

Su corta batalla y su altura le sientan bastante bien, aunque no olvidemos que su naturaleza sigue siendo la del monovolumen asequible. De serie con acabado Trend emplea llantas de acero de 15” con tapacubos, como opción y en acabados superiores ya podemos contar con llantas de aleación de 15” y 16”. Opcionalmente con el acabado Titanium y Titanium X y el paquete de techo solar, ya podemos optar incluso a las llantas de 17” que se aprecian en la fotografía y que también condicionan mucho su excelente presencia.

En resumen, hacer que el Ford B-MAX pinte tan atractivo como el de estas fotografías también conlleva pasar por caja e invertir en un nivel de acabado tope de gama y algunos extras bastante costosos. Lo que ven es un acabado Titanium con extras que hacen que esté más cerca de un Titanium X que de un Titanium básico.

Un puesto de conducción elevado y prominente, con mucha altura hasta el techo

La altura de los asientos y un salpicadero envolvente, aunque simplificado respecto a un C-MAX, los detalles más importantes para el conductor que se interese por un Ford B-MAX.

El puesto del conductor es alto y tan accesible como el de un Ford C-MAX, y no sólo por su sistema de puertas. Una vez más el diseño del habitáculo y el salpicadero hace que nos inunde una intensa sensación de deja vú, su disposición es un híbrido entre lo que apreciábamos en nuestra prueba del Ford Fiesta 2013 y en la prueba del Ford C-MAX, aunque el puesto de conducción por su altura y nuestra posición sea más parecido a este último.

El asiento cuenta con una base elevada y la posición del pomo de la palanca de cambios es lo suficientemente alta para facilitarnos bastante la maniobra del cambio de marchas. De serie, en todas las versiones, el volante está recubierto de piel con las costuras en el aro interior que hacen que sea agradable y cómodo al tacto. Los controles multifunción adicionales en el radio derecho se ofrecen desde el acabado Titanium.

La conducción es agradable para el que desea un puesto elevado y prominente sobre la carretera, pero también para el que busca el tacto ágil de un turismo de toda la vida. No quiero adelantar acontecimientos y en el apartado dinámico hablaré en profundidad de este tema.

Mucha calidad y equipamiento para las versiones Titanium y Titanium X

Prueba del Ford B-MAX

Su tamaño condiciona la posición de todos los elementos sobre el salpicadero, pero la apariencia es la de un producto de calidad y bien cuidado, también si evitamos sugestionarnos por el acabado tope de gama Titanium. El salpicadero en su mitad superior está recubierto de un plástico con ligero mullido, mientras que la consola central recurre al clásico plástico negro brillante atractivo a la vista pero no tanto al tacto o por la misma sensación que en otros modelos de que efectivamente estos ajustes son mejorables. Pese a todo aprueba con buena nota.

Pero evidentemente es imposible obviar el acabado Titanium de nuestra unidad de pruebas, que entre otras cosas incluye un tapizado mixto de piel y tela de mucha calidad para un monovolumen de orígenes aparentemente modestos. Me gustó por lo bien que recogían el cuerpo pero sobre todo por lo confortables que son y el buen mullido de base y respaldo. Con Titanium X ya se incluye incluso tapicería de cuero completa con dos texturas para soporte lateral, base y respaldo, en piel ébano lisa y entrelazada.

Con un motor de referencia, como el 1.6 TDCi de 95 CV de nuestra prueba, el acabado Titanium es 950 euros más caro que el Trend y el Titanium X es 1.350 euros más caro que el Titanium. Sinceramente creo que es un precio justo, incluso asequible para lo que ofrecen estos acabados, pero también hay que tener en cuenta que para hacer un Ford B-MAX muy confortable y equipado también hay que invertir bastante dinero en extras y acabados.

Amplitud y confort también en las plazas traseras

Plazas traseras condicionadas por las puertas correderas, lo cual es una ventaja y también un inconveniente.

Por incomprensible que resulte aún no he hablado apenas de sus puertas, pero prometo que en la siguiente parte de esta prueba trataré de ofrecer un análisis con la mayor claridad posible de las ventajas e inconvenientes de este. Mientras tanto os puedo adelantar que las plazas traseras son, como cabría esperar, cómodas por el espacio existente en anchura y altura, con las limitaciones que nos podemos imaginar de una plaza central un poco más elevada y con un respaldo duro por el reposabrazos desplegable.

Las plazas laterales tienen un pequeño apoyo lateral de plástico duro y el marco de la ventana bastante alejado como para apoyar el brazo en él.

En cuanto a huecos porta-objetos repartidos por el habitáculo, la verdad es que existen ciertas carencias que hasta cierto punto son lógicas por la limitación de espacio. Tenemos una guantera pequeña, los bolsillos en las puertas con espacio para una botella de 1,5 litros y los posavasos de la consola central junto al tirador del freno de mano y un cajón abierto bastante amplio bajo un resposabrazos desplegable del respaldo.

Un maletero generoso pero sobre todo accesible y práctico

Prueba del Ford B-MAX

Su maletero es similar al de un Ford Focus compacto aunque mucho más accesible y práctico por las puertas correderas.

El maletero tiene un volumen de 304 litros, que aumenta a 318 litros si renunciamos a una rueda de repuesto temporal y utilizamos un kit de reparación de pinchazos, dado que así podemos utilizar el espacio extra que queda en un doble fondo bajo el suelo. Este doble fondo está cubierto por una base rígida pivotante que podemos dejar permanentemente abierta para facilitarnos la carga de objetos bajo el maletero, una solución similar a la empleada en el nuevo Fiesta.

En volumen y en su practicidad real no es mucho más pequeño que el de un Ford Focus.

Abatiendo asientos podemos obtener un espacio de hasta 1.386 litros con un suelo plano y la ventaja estratégica de las puertas laterales correderas que nos permitirán cargar objetos contundentes con gran comodidad. El respaldo del asiento del acompañante también se abate para alojar objetos muy largos. Como accesorio muy recomendable el Paquete Familiar (200 euros), que incluye una alfombrilla de moqueta para recubrir todo el suelo con los asientos abatidos, unos cajones especiales para el doble fondo y una redecilla para sujetar la carga.

Prueba del Ford B-MAX

Aguarden a la siguiente parte de esta prueba en la que hablaremos en profundidad del sistema de puertas traseras del Ford B-MAX, para terminar con una tercera y última entrega en la que os detallaremos el dinamismo de este pequeño monovolumen, el rendimiento del motor 1.6 dCi de 95 CV y sus consumos.

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