Ford B-MAX 1.6 TDCi 95 CV: análisis dinámico y consumos

Aunque las claves más importantes del Ford B-MAX ya os las hemos desgranado, no nos podíamos marchar sin hablar del rendimiento dinámico de este modelo que en nuestro caso estaba equipado con el motor 1.6 TDCi de 95 CV, la opción diésel más potente que se comercializará de momento en España.

La primera vez que me puse al volante del Ford B-MAX, y a la vista de sus dimensiones, me esperaba que con su altura y su distancia entre ejes estuviéramos ante un pequeño monovolumen si no torpe, poco ágil. Y mi primera sorpresa fue que pese a la diferencia de cotas que presenta, por ejemplo, frente a un Fiesta, su manejo y agilidad – salvando la peculiaridad de las inercias que maneja – difiere muy poco de lo que nos podemos encontrar en el nuevo Ford Fiesta 2013, que ya me resultó bastante directo y agradable para el conductor en los primeros kilómetros que pudimos conducir en Roma con él.

Un monovolumen muy ágil pero de tacto duro para la ciudad

Me gustó su dureza y el tacto directo de la dirección y el embrague, pero en un coche urbano sería razonable que ambos fueran más blandos.

Precisamente y sin que sirva de precedente su tacto directo pero duro me parece un handicap del Ford B-MAX, un monovolumen que teóricamente está pensado para familias y una utilización intensa en ciudad. La dirección (de dureza variable de serie) y el pedal de embrague me resultaron de primeras algo más duros que en el nuevo Ford C-MAX, también las suspensiones que además de emplear un esquema diferente, de rueda tirada con elemento torsional, tienen que lidiar con una carrocería casi tan alta como en el C-MAX pero una distancia entre ejes considerablemente más corta.

La dureza de las suspensiones se presenta sobre todo al sobrepasar irregularidades de la carretera, pequeños baches, por ejemplo. En este caso este problema se debe, entre otras cosas, a que las llantas de 17” de nuestra unidad vienen asociadas a un tarado de suspensión más rígido y deportivo. Por si no fuera poco Ford ofrece un kit firmado por Eibach con suspensiones rebajadas 25 milímetros.

En el Ford B-MAX, y en otros coches, importante pensar en el diámetro de llanta

Las llantas de 17” vienen con un tarado de suspensiones especial, más rígido y deportivo.

Con llanta de 15 o 16 pulgadas, el confort será mucho mayor, aunque intuimos que también lo serán los balanceos que a priori en nuestra unidad de pruebas eran muy aceptables. El cabeceo al acelerar y frenar era algo mayor, pero nada que se saliera de lo esperado en un monovolumen de estas características.

En general y a la vista del cliente típico de un B-MAX, no recomendaría una llanta de más de 16 pulgadas ni un kit de suspensiones Eibach, pero la opción ya lo sabéis, está disponible en el catálogo.

Además del chasis, la tecnología activa que estrena el Ford B-MAX como el control de estabilidad con distribución de par vectorial, denominado Ford Vectoring Control, también ayudan a mantener la estabilidad y salvar una situación incómoda como una esquiva. Conduciendo al límite ayudará, por supuesto, pero ¿quién está pensando en un Ford B-MAX para ir tomando curvas al límite?

Hablemos del 1.6 TDCi de 95 CV del Ford B-MAX

Salvo que se realicen muchos kilómetros al año, el 1.0 Ecoboost siempre será una buena elección.

El motor escogido, un 1.6 TDCi de 95 CV, es siempre un acierto, puesto que ofrece una relación bastante decente entre prestaciones y los bajos consumos del gasóleo. Los motores de gasolina más interesantes 1.0 EcoBoost de 100 y 120 CV tienen un consumo homologado de 4,9 y 5,1 litros/100 kilómetros, aproximadamente 1 litro más que este diésel, y por lo visto con su buen rendimiento en el Ford Focus seguro serán una buena alternativa para aquellos que no hagan grandes kilometrajes.

Todos, salvo el automático que emplea otro bloque diferente 1.6 Duratec Ti-VCT 105 CV de gasolina, emplean un cambio manual de cinco relaciones.

Consumos del 1.6 TDCi de 95 CV

La ausencia de sexta velocidad condicionará los consumos a velocidades de crucero en autovía, pero no parece imprescindible una sexta relación de cambio.

La razón más importante para decidirse por este diésel son por tanto los consumos. Si sobre la ficha homologa 4,0 litros a los 100 kilómetros nosotros, en condiciones reales, logramos un consumo de 5,2 litros/100 kilómetros en un recorrido compensado (ida y vuelta) en carretera relativamente llana y en aproximadamente 140 kilómetros recorridos a una velocidad de crucero (pero sin el control electrónico) de 120 km/h. Con carga y pasajeros las cifras que obtendremos a velocidades legales en carretera estarán por encima de los 6 litros/100 kilómetros.

Es una cifra ligeramente inferior, pero por poco, a la obtenida con un Ford C-MAX 1.6 TDCi de 115 CV. En carretera el Ford B-MAX puede verse penalizado por la ausencia de una sexta marcha, la cual tampoco echamos en falta con este motor, pero tal vez sí hubiera venido bien para los Ecoboost a partir de 100 CV de gasolina.

A velocidades de crucero de autovía y autopista la sonoridad es muy aceptable y salvo por sus dimensiones, que tampoco generan una sensación de claustrofobia en los ocupantes ni mucho menos (ya decíamos en las entregas previas de esta prueba que es muy espacioso), es tan confortable como lo pueda ser un C-MAX que para mí es de los mejores monovolúmenes del mercado.

Conclusiones acerca del Ford B-MAX

Como conclusión diré que lo mejor del Ford B-MAX está en su espacio y volumen interior, para un tamaño tan contenido, pero sobre todo en su sistema de puertas que lo convierte en el aliado ideal de la familia con hijos pequeños. Con su configuración de llantas de 17” me resultó sorprendentemente ágil y muy recomendable para los que esperan un tacto duro y directo en la conducción, salvando las incomodidades que eso puede provocar.

Por eso mismo a aquellos clientes que no busquen o valoren esa agilidad, pero si el confort del día a día, les recomendaría un tamaño de llanta menor y más lógico para un pequeño monovolumen.

Un Ford B-MAX parte de los 13.990 euros (12.990 euros con Plan PIVE) con un motor Ecoboost de 100 CV y acabado básico, con promoción este diésel 1.6 TDCi de 95 CV cuesta 15.390 euros (14.390 euros con Plan PIVE), con el mismo acabado. Me parece una diferencia importante como valorar si compensa, o no, adquirirlo con un motor diésel o gasolina pensando en los kilómetros anuales que se van a realizar, sobre todo porque el 1.0 Ecoboost de 100 CV es incluso mejor en sus prestaciones que este diésel.

En Diariomotor: Ford B-MAX, presentación y prueba en Munich | Monovolumen, pequeño y espacioso: Ford B-MAX u Opel Meriva

Lee a continuación: Ford B-MAX, a prueba: todo sobre las puertas traseras correderas, ventajas e inconvenientes

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  • Siroco

    No me creo los consumos del 1.0 Ecoboost respecto a los del TDCI de 95 cv. Y deberían hacer una versión con el TDCI de 115 cv. Por lo demás me parece un buen vehículo.

  • mario

    acercate a un concesionario y le pruebas, te aseguro que saldras tan sorprendido como yo. Yo en un focus finalmente me decante por el 1.0 ecoboost por este motivo, y porque no hago muchos kilometros.

  • Torregalo

    ¿y probaréis algún día el modelo con cambio automático?