Debate #MovilidadCiudades: Hablamos de tecnológica, tráfico,atascos que duran semanas e incluso de teletrabajo

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El último debate de Diariomotor sobre #MovilidadCiudades de esta semana prometía. Periodistas, informáticos e incluso un historiador del arte, dando la voz a nuestros seguidores y debatiendo sobre una problemática que nos preocupa. Amantes del automóvil, pero sobre todo ciudadanos concienciados por un problema que se hace cada vez más patente. Los atascos que sufrimos casi a diario, la alerta por contaminación que vivimos esta semana en Barcelona o incluso el caso extremo del atasco en China de 2010, el más largo de la historia (que duró más de una semana), nos recuerdan que es necesario un modelo sostenible.

Nos resistimos a imaginar un futuro sin coches privados, pero está claro que solo la tecnología y un uso más eficiente de los medios de transporte existentes tendrá cabida en esa sociedad ideal a la que todos deberíamos aspirar. Debatimos sobre cómo nos enfrentamos a los problemas del presente y cómo nos deberíamos enfrentar a un panorama que se antoja, como mínimo, realmente complicado.

Podéis seguir el debate completo, en diferido, en el hashtag #MovilidadCiudades.

Los que vivimos en una gran ciudad no paramos de quejarnos por la congestión del tráfico, pero fuera de nuestras fronteras hay casos mucho peores. Sergio Álvarez, nuestro corresponsal en Irán nos pasaba una imagen sobre la situación de las carreteras de Teherán. La precariedad del transporte público hace que el ciudadano persa no pueda prescindir de su coche privado. Incluso en ciudades más avanzadas y bien comunicadas como las europeas existe un uso generalizado del transporte privado y no porque no exista una red de transporte público adecuada, sino por el confort y la privacidad que este nos ofrece.

Y es entonces cuando nos preguntamos cómo nos podemos enfrentar a día de hoy con los atascos, cómo evitarlos y cómo resolverlos. Hoy en día la oferta de sistemas de navegación con advertencias de tráfico es realmente extensa, de serie en muchos coches equipados con navegador y muy asequible para los que opten por dispositivos portátiles (TomTom) o incluso aplicaciones para smartphone (Waze).

Y aunque debatimos sobre coches y tecnología, hay quien no se olvida del origen del problema, de los horarios laborales y esa tendencia por la cual entramos y salimos de trabajar todos a la misma hora o nos vamos de viaje en las mismas fechas aprovechando puentes y periodos vacacionales tradicionales, las denominadas operaciones salida. En Estados Unidos incluso se plantearon el coste económico, por las horas que perdemos en los atascos, de la congestión del tráfico en sus ciudades. ¿No merecería la pena replantear los hábitos de los conductores para buscar un sistema flexible y sostenible?

Repasamos las medidas que se han tomado ya en muchas ciudades europeas, subidas del carburante o peajes urbanos. Atacamos al punto que más nos duele, el bolsillo. No tiene sentido subir el precio del combustible, puesto que de él depende el coste de cualquier bien de consumo y cualquier servicio que se nos preste. Más sentido tal vez, restringir la circulación en la ciudad o gravar con un impuesto extra a coches menos eficientes o de baja ocupación. La medida tiene sentido y Londres es uno de los ejemplos más claros. Pero, ¿sabías que mantener un sistema de peajes como el de Londres supone invertir la mitad de lo recaudado en su gestión y mantenimiento? Sigue siendo disuasorio y, en términos económicos, rentable, pero aún así la duda sigue presente…

Legislar, esa es la clave para abogar por la movilidad en la ciudad y llegar a un modelo sostenible. Pero entonces, en nuestro encendido debate, nos percatamos de un problema aún mayor. Nuestros políticos firman leyes con una mentalidad cortoplacista, la de la legislatura, la de las elecciones que llegan en menos de cuatro años y deben complacer – demagógicamente – al votante. Una legislación urbana responsable exige medidas drásticas, altamente impopulares, tanto que muy pocos alcaldes se atreverán a tomarlas, salvo que tenga una alta repercusión en lo recaudado en las arcas públicas (véase el caso de la O.R.A., los aparcamientos regulados).

Tal vez la solución no esté en coches más eficientes, ni en utilizar el transporte público, tal vez lo ideal sea buscar medios de transporte tan sostenibles como la bicicleta o sistemas como car sharing y el bike sharing. Nuestro compañero Luis Miguel Ortego nos pasa un enlace muy interesante con un mapa europeo del bike sharing, en el que ciudades como Barcelona tienen una presencia destacada.

Y para terminar, una pregunta que todos deberíamos hacernos: ¿habrá tocado techo la era del automóvil? ¿Tendremos que acostumbrarnos a un panorama en el que el coche quede relegado a un uso recreacional de una panda de nostálgicos como nosotros? Esta hipótesis es difícil de creer, pero a largo plazo no tan descabellada.

De momento os instamos a participar en nuestro próximo debate, la semana que viene y por supuesto a que nos sigáis en nuestras redes sociales.

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Foto: Sergis blog

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